sábado, 20 de mayo de 2017




Música para el fin de semana. Las odio. ¡Vitaminas!

Poco más. Volví de Portugal, trabajé un día, terminé de ver Legion (que me ha gustado mucho) y he empezado con Z (Christina Ricci interpreta a Zelda Fitzgerald, no esperará nadie que sea imparcial aquí, ¿verdad?).

Seguimos.


viernes, 19 de mayo de 2017


Cosas que me ponen de buen humor.

Con la poesía he tenido (tengo todavía) una relación accidentada, más bien. Siempre (desde Gloria Fuertes en la tele, me parece, pero igual no tiene que ver) me ha costado asumir el artificio, porque artificio me pareció siempre el asunto de la rima y la métrica. (Culpa mía, en cualquier caso. Nada que reprochar a nadie que no sea yo.) De manera periódica, y a lo largo de los últimos años, me he acercado a algunos (algunas, casi siempre) poetas, buscando. He encontrado, a veces, ventanas por las que colarme, y jardines en los que sentarme a pasar un tiempo. Me he dado también en las narices con unos cuantos muros de cemento, con alguna puerta cerrada a cal y canto.

Dejo aquí algunos jardines recientes.


Estos días pasados he disfrutado con el último poemario de Luna Miguel, El arrecife de las sirenas: no me canso de leer la secuencia del viaje a Japón. A ella la conozco de libros anteriores y de su actividad en las redes. También a María Sánchez, que ha publicado Cuaderno de campo. Y a Jean Murdock, de la que me ha llegado hoy mismo Los poetas que no fueron. (Esto, para los que arrugan la nariz cuando ven internet y poesía compartir frase.)


Con Elena Medel me pasó algo curioso: buscaba otro libro, y encontré Un día negro en una casa de mentira, que reúne sus trabajos anteriores. Lo hojeé porque de algo me sonaba el nombre, y descubrí un capítulo titulado Un soplo en el corazón, como el disco de Family: catorce poemas, uno por cada canción. Una de esas bobadas por las que me dejo guiar, casi siempre felices.




Alicia Álvarez es la mitad de Pauline en la playa (seguimos con pop), y hace tiempo que andaba detrás de hacerme con este La aguóloga; recuerdo alguna excursión desnortada por las calles de Gijón buscando una librería donde imaginaba que podría encontrarlo, pero lo que no encontré fue la tienda.




Todo bien.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 18 de mayo de 2017










Es curioso ver cómo los mismos títulos y autores aparecen una y otra vez en boca de los niños (o en la cabeza de Snoopy): El gran Gatsby, Crimen y Castigo, Tolstoy, Historia de dos ciudades, Los hermanos Karamazov, Alicia en el País de las Maravillas... por no hablar de la fijación de Schulz por Ciudadano Kane.


Peanuts, 1991.

lunes, 15 de mayo de 2017




Música para el final del (largo, en Madriz) fin de semana. Esto me lo encontré por casualidad antes de marcharme a Oporto, y con un nombre como el suyo cómo no vamos a escucharlos aquí.

Eso, que estoy de vuelta después de unos días de relax: muchas cuestas, muchos sitios bonitos, mucho comer bien. (Más adelante haré un resumen más pormenorizado y visual de la cosa.)

Me pongo al día y veo que por aquí todo igual, y que en mi ausencia casi se rompe internet, o poco menos. (De lo importante me han ido informando las chicas, menos mal.)

Pues bueno.

domingo, 7 de mayo de 2017








A veces, la presión por ser la mejor de la clase rompe un poco por dentro a Marcia.

Pero siempre le queda la locura de Patty.


Peanuts, 1990.

sábado, 6 de mayo de 2017



Música para el fin de semana. Suzanne Vega, why not. (Qué maravilla, la versión de Tom's Diner.)

Semana rara, de nubes y claros, calores y fríos y algún ataque repentino de alergia (y de pereza, también). Lo importante: noticias de C y sus jeans llenos de estrellas, visita de S. Sentirme orgulloso de la joven M.

Por lo demás, bien, gracias.

miércoles, 3 de mayo de 2017



Este fin de semana vi también Paterson, la película de Jim Jarmush. Que es una película que querría tener puesta en bucle ya siempre para, cada vez que pasara delante de la televisión, o cuando levantara la vista de lo que fuera que en ese momento estuviera leyendo, cuando sin darme cuenta me quedara en blanco sin saber bien a por qué venía o qué iba a hacer, me quedara otra vez enredado en ella sin pensar, dejándome llevar sin más.

Yo lo dejo dicho aquí, y ya vosotros hacéis lo que os parezca mejor.

lunes, 1 de mayo de 2017


Cosas que me ponen de buen humor.

Películas que he visto este fin de semana de invierno retrasado: Hunt for the wilderpeople, de Taika Waititi, y Viaje a Darjeeling, de Wes Anderson. En los dos casos lo he pasado MUY bien.

La primera es una curiosa versión de Up (así lo veo yo, aunque no tenga nada que ver; las cosas de mi cabeza), dirigida por el mismo señor que firmó Lo que hacemos en las sombras, una comedia anómala tapizada de melancolía y humor raro que crece en el recuerdo. (El mismo señor, por cierto, que ha dirigido la nueva peli de Thor.)

La segunda, en fin, es de Wes Anderson, y con eso está todo dicho. Continúo poniéndome al día con sus trabajos. (Y me ha encantado, por cierto.)


Descubrir al señor Waititi y animarme con Anderson se lo debo, en buena parte, a la joven M, que en esto me lleva un poco de la mano (y eso me pone, sí, de buen humor).

domingo, 30 de abril de 2017



Música para el fin de semana. (Sí, más. Que es largo.)

Esto es un capricho.

Cosas que me ponen de buen humor.


Yo con Gloria Fuertes tenía, tengo, una deuda, porque crecí con ella en la televisión (como tantos otros) y le cogí un poco de manía, y luego fue el chiste a su costa como lugar común que hoy me da su poco de vergüenza. Y ha llegado el aniversario y la reivindicación y me encuentro con un libro maravilloso que la recupera y me la muestra viva y vivaz, deslenguada y valiente, insular, republicana, lesbiana, caprichosa y cien adjetivos más que me hacen añorarla y quererla.


El libro lo firma Jorge de Cascante, que es un tipo brillante al que llegué gracias a El butano popular y que publica cuadernos preciosos con sus textos en Pettirosso Press, y eso es también una sorpresa que, de alguna forma, abre un pasaje interdimensional hacia Gloria.



Algunas chapitas que Gloria se trajo de los USA.





El libro incluye, también, una historieta preciosa de Carmen Segovia.













sábado, 29 de abril de 2017


That's life, Charlie Brown!



Girls with attitude...

Una antigua amiga se pone en contacto con Charlie Brown después de mucho tiempo (para pasmo suyo y de su hermana, claro).

Ay, pero la chica le confunde con Snoopy. Pobre Charlie Brown...


En 1989 conocemos a otro miembro de la familia de Snoopy: su hermano Olaf, que ganará un concurso de perro feos.

Lo decía mi amiga L: lo único importante en la vida es caerle bien a los niños y a los perros.




Peanuts, 1989.




Música para el (largo) fin de semana. La buena vida. Pues eso, clásicos que suenan a menudo en el edificio Baxter (y que vienen al pelo para un sábado más bien otoñal y lluvioso).

Por lo demás, poca cosa. La semana ha sido corta e intensa, y ahora toca reposar un poquito. Lecturas pendientes, visionados en marcha, cosas que igual llegan a cuajar.


Días tranquilos.


sábado, 22 de abril de 2017





Música para el fin de semana (que va a ser largo y de Marco Incomparable). Pauline en la playa. Que aquí somos muy fans, esto se sabe ya de sobra. Y vienen bien para desintoxicar.

Por lo demás, poco que añadir. Tormenta de mierda en el plano político. Sol y buen tiempo, con su poco de fresquito.

Y que mañana es Sant Jordi, día de regalar libros y tal. Yo no me canso de decir en fechas así, señaladas, que todavía quedan ejemplares de Un tesoro (by servidora y Víctor Rivas y editado por Dibbuks, you know). Además, vengo a contar aquí hoy que Reino de Cordelia publica estos días lo nuevo de Ángel de la Calle, Pinturas de guerra, que es una cosa brutal y maravillosa.

Y eso. Días tranquilos en el edificio Baxter.


lunes, 17 de abril de 2017




A principios de 1988 se produce un cambio que es casi una revolución, aunque desde nuestra perspectiva pueda parecer algo menor: la tira diaria de Peanuts ve modificado su formato. Hasta ese momento había mantenido una rígida estructura de cuatro viñetas iguales que en los diarios podían publicarse como tira o como cuadrado (dos viñetas arriba y dos abajo), lo que la convertía un poco en comodín de maquetación. En 1988 se reduce el tamaño, y Schulz empieza a experimentar con la secuencia de tres imágenes. O la de dos. Incluso con el gag de una única viñeta. Le cuesta un poco reencontrar sus ritmos característicos, pero tras unos meses de titubeos todo vuelve a fluir. ¡Y cómo!









Guiños: Snoopy busca una tarjeta para regalar al Barón Rojo el día de su cumpleaños, y se pregunta si le molará el gato de la competencia.


Peanuts. 1988.