sábado, 19 de agosto de 2017




Música para el fin de semana. Kate Tempest. Y ya.

Anoche me fui a la cama con la noticia de la muerte de Alfonso Azpiri, que fue uno de los nombres clave de eso que se llamó Historieta Adulta (que no lo era tanto, pero rompió moldes y abrió puertas), allá por los años ochenta y en las páginas de las revistas de Toutain. La máquina de recordar se me puso en marcha y en fin.

Eso, que la semana se las trae.

Por lo demás, terminé de ver American Gods, que me ha parecido autocomplaciente y demasiado pendiente de los vicios de su productor, Bryan Fuller (con independencia de que tenga grandes momentos): yo qué sé, hay secuencias enteras que parecen descartes de los episodios aburridos de Hannibal. Pero vamos, ya digo que tiene momentos impagables: una cosa por otra. Y tiene, además, sentido del humor, eso es importante.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona la tengo llena de amigos y de amigas. De los de abrazar de vez en cuando y de los de abrazar en digital, que también es abrazar pero de lejos.

A Barcelona he ido unas cuantas veces, en realidad muy pocas. Fuimos señor AÍSA y yo de muy peques a uno de los primeros Salones del Cómic, y nos alojamos en una pensión regentada por una señora gallega que nos trató como una madre y que yo creo que igual se pensó que éramos pareja. Barcelona es, todavía me acuerdo, desayunar cruasanes y café con leche ahí mismo, al lado del Liceo.

Barcelona es, para mí, la Barcelona de Blanco y de Benejam, la que salía dibujada en las páginas de La familia Ulises y también la de Gallardo y Mediavilla, la de Makoki. Barcelona es la ciudad en la que pasaban las cosas que les pasaban a los personajes de los tebeos de Bruguera.

Después nos enteramos de que no, de que también Valencia y Madrid, pero Barcelona fue siempre (y todavía lo es) la ciudad en la que se hacían los tebeos, y con Barcelona no van a poder.

Un abrazo y mucho ánimo.

La imagen es de Joan Tharrats.

martes, 15 de agosto de 2017





Música para... yo qué sé, hoy es fiesta, mañana libro, el fin de semana acabó hace nada y vuelve a hacer calor. Pero el caso es que ayer, mientras veía la nueva joya de TER (me gusta mucho siempre, pero cuando habla de arquitectura me gusta todavía más), se coló en la columna de la derecha este nuevo single (y qué ternura, que todavía hablemos de singles) de Belle and Sebastian, y mira, aquí lo dejo.

Por lo demás, bien. Vi un par de pelis estos días pasados: Okja y Colossal. Las dos, me parece, transitan terreno fronterizo y raro, porque ambas son más de lo que parece, pero corren el peligro de parecer menos de lo que son. La del coreano es una película de aventuras, pero es también una comedia infantil y una denuncia del maltrato animal, todo ello bien mezclado pero no agitado, y unificado por la mirada particular del director, aquí deudora (me parece) de un cierto "espíritu Ghibli". La de Vigalondo, por otra parte, podría pasar por una comedia romántica indie más, pero la introducción de la subtrama kaiju produce un extrañamiento lo suficientemente poderoso como para que caigamos en que no es eso sino más bien lo contrario, la cara oscura de "lo romántico", una película que retrata una relación de maltrato y abuso (a ese  respecto, este texto lo explica bastante bien y, ojo, con mucho detalle: abstenerse los alérgicos al spoiler).

Y eso.

Días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 12 de agosto de 2017











Música para el fin de semana. The Breeders. Y eso es todo, Señoría.

Tres cosas hoy, tres.

Primero, que se ha muerto Terele Pávez. Segundo, que ayer se entregaron los premios Hugo y prácticamente todas las categorías las han ganado mujeres, y eso me pone de buen humor. Tercero, que estoy leyendo Lo que dijo Harriet, una de esas joyas que Impedimenta edita con su habitual mimo, y qué bien todo, qué bello y qué turbio.

Por lo demás, se me amontonan las lecturas pendientes, estos días ha hecho un fresquito muy agradable y avanza el mes de agosto a buen paso.

Y eso.

martes, 8 de agosto de 2017

Más lecturas.

Aproveché un ratito muerto del domingo para leerme del tirón las dos entregas que Panel Syndicate ha publicado del Blackhand Ironhead de David López.


Y qué voy a decir. Pues que me lo pasé muy bien. Comedia de superhéroes con jovencitas carismáticas como protagonistas, un guion bien construido (en los créditos aparece David Muñoz como apoyo técnico) y muchas ganas por parte del autor de disfrutar y hacer disfrutar.

Después de dos capítulos, deja con ganas de más.

(Ya se sabe cómo va la cosa: uno descarga el tebeo y paga el precio que le parece oportuno. Sea la cantidad que sea, es dinero bien empleado.)  

lunes, 7 de agosto de 2017



El País Semanal lleva algunas semanas publicando una historieta cada domingo. (Cómic para la playa, lo han titulado. Titanes.) Empezó Mariscal, continuó un tedioso F H Cava con imágenes de Miguel Navia, la semana pasada pudimos leer un trabajo magnífico de Sarah Glidden y ayer se publicó una maravilla de Paco Roca que incluye la página de aquí arriba, y que si no os pone de buen humor es que tenéis el corazón de corcho, vamos a ver.

Dicho queda.

sábado, 5 de agosto de 2017






Música para el fin de semana. En contraste con el ambiente sofocante que hay en la calle estos días de maldito verano infernal, la canción que no se me va de la cabeza y que me sirve de banda sonora es este Goodbye Joe de The monochrome set (que conocí, todo hay que decirlo, en la versión de Tracey Thorn).

Por lo demás, la semana está siendo rara, larga. Las noches vienen a ser toledanas, hoy más que ayer y menos que mañana.

Terminé El cuento de la criada (Margaret Atwood), que me ha gustado mucho por tono y contenido, y me ha quitado las ganas de ver la teleserie porque de repente no me fío, no sé. Recibí algunas cosas y ando con retraso de lecturas.

Eso, en fin.

Días tranquilos (y tropicales) en el edificio Baxter.  

miércoles, 2 de agosto de 2017

En fin, lo prometido es deuda.

Para resumir esta pasada Semana Negra, que fue de cumpleaños (edición número treinta, que se dice pronto), podría limitarme a decir: 20, 22 grados de media, navajas y zamburiñas, sidra, mejillones, fabes y ese arroz con leche quemadito por arriba que tan rico está, pero entraré en algún detalle más, que para eso hice fotos. (Bueno, de la comida también, pero esas las compartí con señor AÍSA y con mi amiga L, que defendía el fuerte aquí, en Madriz. Mientras tanto, Mer y la chica pelirroja me contaban cosas y me enviaban fotos desde el FIB, y C me informaba desde Pamplona primero, y desde Malta después. Toda la Liga de Señoritas Extraordinarias desplegada.)

Resumiendo: mucho paseo por una ciudad que me gusta mucho, llena de gente con perrete; tomar helados nocturnos al ladito del mar; pasar las tardes, después de una juiciosa siesta, viendo charlas, presentaciones de libros, mesas redondas (de Monedero, que estuvo incendiario, a Rosa Montero, y del amigo Yexus a Rafa Marín). Visitas a Oviedo y Avilés. El vértigo de compartir micrófono con José Muñoz y con Ángel de la Calle para presentar Alack Sinner. El gusto de saludar y conversar con tantos amigos.



Siempre que veo esta azotea pienso en Lovecraft...

Norman Fernández, Marika e Iñaki Echevarría, presentando la exposición sobre la violencia de género.

Norman y Yexus (y un señor de espaldas).

Rafa Marín on fire.

Ángel de la Calle y Monedero (más on fire aún)

Nacho Vegas.
Cosas de Oviedo.

Gentes de Oviedo.

Más gentes de Oviedo.

Dos cositas más: primero, la exposición comisariada por Norman Fernández, que además firma el libro/catálogo, y que se centró en el tratamiento que en el cómic se ha venido haciendo del maltrato y la violencia machista. Muy bien. A ver si cunde el ejemplo.



Y segundo, que escribí un texto un poco acelerado para el A Quemarropa. Sobre Muñoz y Alack Sinner. Aquí, por si alguien le quiere echar un ojo; en la página 5. 


Pues eso, que muy bien. Alguien definió la Semana Negra como un parque temático para niños trotskistas, y ya solo por eso me hace feliz tener relación con ella, tener tantos amigos dentro.