Música para el fin de semana (larguísimo, si tienes suerte). A esta canción de Rafael Berrio he llegado gracias a la versión que hace de ella Daga Voladora (y que me gusta más que la original, pero bueno). De él había escuchado alguna cosa, pero he empezado a tirar del hilo y caramba. (Que sí, que llego tarde. Demasiado tarde, en este caso. Pero oye, el caso es llegar, ¿no?)
Pues Semana Santa, tampoco vamos a descubrir nada. Lluvias a destiempo, películas "de romanos" en las teles generalistas, capirotes y saetas. Torrijas.
Y turistas. Millones de turistas.
Socorro.
(En serio, no vayáis a los museos ahora, no vais a caber.)
Música para el fin de semana (y para la Semana Santa, ya que estamos). Es decir Jonathan Richman y ponerme de buen humor, que queréis. Seguramente ya he subido esto por aquí, pero nunca está de más recuperarlo.
Pues hubo un festival de cómic en el Matadero, que parece que estuvo muy concurrido y dejó buen sabor de boca de cara a más ediciones, y también pasó ya lo de Barcelona, que a estas alturas no sé ya cómo se llama y que ha premiado a Paco Roca y a Álvaro Ortiz (y a más gente, vamos, pero me quedé con estos dos, que me caen bien y son de lectura segura). Pasó por aquí, además, Jaime Hernández. Y bueno, que entre el trabajo y la pereza no fui a nada, como de costumbre.
Por lo demás, poca novedad.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 29 de marzo de 2025
Música para el fin de semana. Kim Deal y Kim Gordon, dos jefazas, mano a mano. Vamos con la primavera.
Y vamos con la astenia, y con las alergias. Y con el cambio de hora (¡esta noche!).
Y con el kit de supervivencia, no me jodas.
Pero bueno, salió el sol y se acabaron las lluvias. Y en quince días (poco más o menos) vuelve el Doctor Who, que siempre me pone de buen humor. Así que, bueno, las cositas. Que habrá que refugiarse de la paranoia y de los malos (que los tenemos cada vez más cerca).
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 15 de marzo de 2025
Música para el fin de semana. Me gustan mucho Melenas, ya lo he dicho antes. Por ese regusto a Stereolab que dejan sus últimas canciones, pero no solo.
Y estos días estamos todos con los recuerdos de hace cinco años, esas primeras semanas de desconcierto y miedo, esa nueva rutina de encierro, ese saldremos mejores que ya al final se veía que para nada. Y, bueno, si de algo sirve tener el blog activo es eso mismo: volver atrás y leerme, recordarme, sentir otra vez aquel vértigo (su sombra, más bien).
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 8 de marzo de 2025
Música para el fin de semana lluvioso. Esto de Stereolab lo compartí ya hace un año, pero mira, los fetiches hay que respetarlos (y cuidarlos), así que aquí está otra vez.
Pues nada. Lo dicho: que no deja de llover. Mal día para las manifestaciones (y ya me jode el plural, pero bueno, no parece que vaya a tener remedio en mucho tiempo): 8 de marzo, cada día más pertinente, y ya me callo, que hoy hablan ellas.
Por lo demás, qué hastío, de verdad. Qué ganas de esconderse y no salir hasta que caiga el meteorito (y ya ni esa ilusión queda, que resulta que 2024YR4 tampoco va a acertar).
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 1 de marzo de 2025
Música para el fin de semana. The Jam, nada menos. Que traen recuerdos de cuando la señora Thatcher abogaba por make England great again despidiendo, retirando subsidios, desmontando en la medida de lo posible todo lo que oliera a Estado de Bienestar. Recuerdos que hoy son más pertinentes que nunca: nos vamos a la mierda, amigas.
Mientras tanto, inauguramos marzo con el regreso del invierno. Yo empiezo a releer tebeos de hace treinta años y voy viendo series que me ponen de buen humor (Severance, The Pitt) y otras que se quedan un poquito a medias (La vida breve, impecable en casi todo, pero a la que le falta esa chispa en la dirección que la haga de verdad divertida, me parece).
Y en esas estamos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 22 de febrero de 2025
Música para el fin de semana. Horsegirl tienen disco nuevo, y suena limpio y luminoso como una mañana soleadita de invierno.
Pues se nos va febrero, no digo más. Que está durando un suspiro. Los días pasan, las tardes se alargan y al sol empieza a sobrarte ropa. Esta semana, además, hemos visto a unos patos madrugadores aquí al lado.
Por lo demás, nada nuevo.
No os dejéis asustar y aferraos a las cosas bonitas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 15 de febrero de 2025
Música para el fin de semana. Pues Sharon y Seventeen, menuda canción. Para despejar un poco las cabezas, que madre mía. (De verdad, ojalá no pensar.)
Pues bueno, febrero. Cortísimo. Hemos vuelto al Marco Incomparable, nos hemos puesto al día. Acumulamos lecturas pendientes, miramos por la ventana. Las cositas.
Lo he dicho muchas veces, seguramente. Pero lo de vivir un tiempo en el que mis lecturas de siempre se hacen realidad, pero en clave casi de farsa, me tiene medio bloqueado. Distopía, supervillanos, Skynet. La madre que los parió. Nos queda lo pequeño, supongo: lo privado, lo cercano. Lo colectivo, también. Y no dejarse arrastrar por la bajona, que hay días de no salir de la cama, y eso sí que no.
Yo qué sé.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 1 de febrero de 2025
Música para el fin de semana. Laundromat Chicks son superjóvenes, y hacen esa cosa indie de aire ingenuo y sonido descuidado que me pone de tan buen humor. Así que mira, no son mala opción para empezar febrero.
Porque se acabó enero, qué te parece. Menudo mes. No quiero ni empezar a hablar, que cada vez que veo a Trump en la tele me pongo de color verde y se me van un poco las ganas de vivir. Pero oye: Correos me ha dado alguna alegría, empiezo a recuperar ritmo de lectura y tengo el congelador lleno de tuppers ricos, que estos días me ha dado tiempo a trastear algo más en la cocina. Ha dejado de llover, además; ha vuelto ese sol de invierno que tan bien sienta.
Y yo estoy ya en cuenta atrás, que el miércoles vuelvo al tajo. (Madre mía, qué pereza.)
Anyway: días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 18 de enero de 2025
Música para el fin de semana. Estos días lo que más suena en casa es lo nuevo de Ethel Cain, una señora de por sí intensita que se ha marcado ahora un disco tremendo, oscuro y áspero, experimental, que a ratos es como oír llover y a ratos como darse cabezazos contra la pared. Una belleza, vamos.
La semana pasada estuvimos de gira por el sur, y nos volvimos a casa encantados y también cansados, que ya no están los cuerpos. Esta semana ha sido más de reposo, ponerse al día con cosas, leer un poco. El resto del mes ya habrá que arremangarse y resolver alguna cosilla que tengo pendiente (de esas de adultos y con papeleo, puf).
Esta semana ha sido también la de la muerte de David Lynch, que era un señor al que admiraba por su obra y que además me caía muy bien. Para mí, hay un antes y un después de ese primer capítulo de Twin Peaks que todavía hoy me deja patidifuso.
También estos días ha reventado el asunto Gaiman, después de algunas noticias previas y un largo (y sospechoso) silencio. ¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo es eso de separar obra y autor? Porque a mí no me sale así de fácil. (Como dije cuando lo de Errejón, que también ha vuelto a asomar el hocico esta semana: los putos aliados, los que se autoproclaman así, es que no se salva ni uno.)
Y el lunes es la coronación de Trump. Menudo festival. Y me pregunto cómo puede ser que estemos normalizando que el mundo lo gobierne un puñado de supervillanos grotescos de tebeo malo.
En fin, yo qué sé. Menudo panorama.
Leyendo right now: los libros de Murderbot de Martha Wells y los tebeos de Los 4 Fantásticos de Ryan North.
Días tranquilos en el edificio Baxter (precisamente).
sábado, 4 de enero de 2025
Música para el fin de semana de roscón y regalos. Sábado húmedo y gris, mejor ponerle su poquito de electricidad con esto de Alvvays que igual ya he subido por aquí, pero mira, qué quieres.
Pues nada, nuevo mes, nuevo año. A ver cómo viene. Ya sabéis que aquí somos de los del vaso medio lleno, pero bueno, su poquito de miedo sí nos da. Y pereza. Sobre todo pereza, que el patio está como está y cada vez hay más caspa allá donde mires.
En casa despedimos 2024 viendo Segundo Premio, y recibimos el 25 viendo la última de Jonás Trueba, Volveréis. Las dos me han gustado bastante (para mi sorpresa, que del miniTrueba había visto otra que me pareció un horror en su momento). Este va a ser a lo mejor el año en que empiece a releer cosas, así, porque me apetezca. Tengo ya unas pocas en lista de espera, además de lo que se me vaya ocurriendo. Tebeos, sobre todo: a ver cuántos me siguen diciendo cosas y cuántos salen volando por la ventana.
Poca cosa más que contar.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 28 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana (el último del año, ojo). Uno de los discos que más me han gustado de estos pasados meses ha sido el nuevo de The Softies, que llevaban mucho tiempo fuera de circulación.
Y eso, últimos días del año. Qué ganas de rematarlo ya, la verdad.
Días tranquilos (y de panettone) en el edificio Baxter.
sábado, 21 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. Amaia, obvio: las cosas bonitas se comparten.
Por lo demás, todo es cuenta atrás ya. Despedir el año y prepararse para 2025 con su poquito de expectación y con su mucho miedo (cada vez más, visto lo visto). Hacer recuento de daños, lo mejor y lo peor. Y la eterna lista de buenos propósitos que casi nunca se cumplen.
Tengo que sacar a los duendes a pasear.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 14 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. No suelo aventurarme mucho fuera de mi zona de confort musical, por mucho que los límites los tenga muy borrosos, pero hay por ahí gente que se me cuela a poco que me descuido: Billie Eilish, sin ir más lejos.
En fin, que se nos acaba el año. Qué raro este mes, qué largo se me está haciendo. (Qué ganas de jubilarme, ja ja...)
Una cosita: ya se puede ver la última temporada de Somebody Somewhere, a lo mejor mi serie preferida a día de hoy. Todo lo bonito en siete capítulos muy cortos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 7 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. Como los listados personalizados (o así) de Spotify salen a primeros de diciembre, no ha dado tiempo a que lo nuevo de Kim Deal esté entre lo que más he escuchado este año. Pero vamos, que sí, que en lo que va de mes no sé si se he escuchado otra cosa en el edificio Baxter.
Cosas que han pasado estos días: terminé Brujería, la última novela de Gonzalo Torné, que no sé si será lo mejor que he leído este año (seguramente sí), pero sí la que esperaba con más ganas. También leí, casi del tirón, Malismo, de Mauro Entrialgo, y muy bien, claro: no dice nada que no sepamos ya, aunque sí hay cosas que a mí se me habían olvidado, pero el tono y la lucidez están ahí para algo. Y he empezado con Biblioteca pública, lo último de Ali Smith, que mira, qué gusto.
También: he regado las plantas, que están un poco a su aire, he ido a trabajar (y qué buenos estos últimos días, qué tranquilidad por allí: la calma que precede a la tempestad, por tirar del cliché), he hecho unas lentejas muy ricas, he leído tebeos de Chip Zdarsky y de James Tynion IV, he visto unos episodios de Lo que hacemos en las sombras y de Somebody somewhere.
Así que ni tan mal, la semana. (Bueno, la quincena, ejem.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 23 de noviembre de 2024
Música para el fin de semana, que empieza lluvioso pero vete a saber. Decíamos ayer (ejem) lo bien que me cae Robert Smith, y Stephin Merritt de be estar ahí ahí también con sus The Magnetic Fields. Qué bonito este Tiny Desk., ¿que no?
Bueno, pues ha pasado el tiempo y seguimos empantanados. Todo parece que esté virando a lo paródico. En Valencia, en Madriz, en Bruselas. Y en Washington: ojo a los fichajes de Trump para su Hermandad de Mutantes Diabólicos. Nunca la distopía estuvo tan cerca de lo grotesco.
Pero aquí seguimos, a punto de inaugurar diciembre y cerrar el año. Vigo está ya encendido, creo, y por aquí están ya poniendo las luces de navidad. En cosa de días empezarán a llovernos listados de lo mejor del '24. (Qué pereza, madre mía.)
Poca novedad, ya lo veis.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
viernes, 1 de noviembre de 2024
Música para el (largo) fin de semana. Tienen que ser The Cure, claro, que editan nuevo disco con cero concesiones a la galería. Qué bien me cae Robert Smith, la verdad.
Poca cosa puedo decir hoy. Hablar del desastre, imágenes que teníamos asumidas ya cuando se trataba de tierras lejanas, tornados, huracanes, pero que cuesta asimilar ahora que son de aquí al lado, Valencia, Albacete, lugares donde hemos estado, gente conocida, a lo mejor querida. La impotencia.
Por lo demás, la Gran Calabaza llegó y se fue, el barrio se llenó de niños y niñas góticos y puestos de azúcar. Hoy, lectura y reposo. (Y buñuelos.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 26 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Pues mira, esta canción me sigue poniendo de buen humor, y mira que han pasado años. Qué bien lo hizo aquí Fernando Márquez.
En cuanto a todo lo demás, la semana empieza y acaba con Íñigo, y para qué seguir. Menudo elemento. (El cuento del aliado: es que no se salva ni uno.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 19 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Mira, yo qué sé, todo esto de la gira de aniversario flashback me deja un poco así, pero estas canciones me las sé y me ponen de buen humor sí o sí, así que Los Planetas.
Semana de llover a ratos (y mucho). Cualquiera diría que este año el otoño va a ser otoñal de verdad, después de tanto tiempo.
Del mundo exterior mejor ni hablamos, porque hay que ponerse las gafas distópicas y me da dolor de cabeza (pero, de verdad: qué hastío, qué rabia, qué vergüenza y qué miedo). En el mundo interior, en casa, yo también estoy teniendo mi flashback particular y ando poniéndome al día con tebeos de mutantes, algún Batman, un poco de WonderWoman, cosas de ese palo. Por curiosidad. Y por oxigenarme, también.
Y poco más. Avanza el año, se acerca la Gran Calabaza y yo ya he comprado el turrón.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 12 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Kokoshca han sacado un disco nuevo que me está gustando mucho, así que traigo aquí unas pocas canciones anteriores pero que también muy bien. (Hasta hay un himno de España, precisamente hoy, en fin. Viva la ironía.)
Pues hoy, sí. Que es el cumpleaños de Aleister Crowley (cada uno celebra lo que quiere). Y está lloviendo a mares, como corresponde. Y se casa mi amiga C, en Tenerife (¡un abrazo grande!!).
Pues eso, que hoy es sábado. Y hace día de quedarse en casa y leer tebeos.
Hacedme caso.
Días tranquilos en el edificio Baxter (a cubierto de los tanques).
sábado, 5 de octubre de 2024
Música para el fin de semana casi veraniego. Melenas tienen un punto Stereolab que me pone de muy buen humor, y su último disco es para ponerlo en bucle ahora que los días son más cortos pero el sol todavía calienta. (Ayer por la tarde aproveché que libraba y salí a comprar queso y tebeos, me di una vuelta por La Latina, qué bien se estaba en la calle, la verdad.)
Pues nada. Poca novedad. Bueno, escucho cosas, propuestas de algún ministerio, que parecen bromas pesadas. Eso de trabajar un poquito estando de baja (que sería voluntario, por supuesto, y Garamendi sonriendo). En serio, de dónde salen esas mierdas. O las propuestas de conciliación del PP, madre mía, se creen que somos tontos.
En fin.
Octubre. Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 28 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Seguimos otoñales, así que Galaxie 500. Esa languidez.
Seguimos otoñales, decía. Toca guardar los pantalones cortos y los ventiladores. Ya hay calabaza en el mercado, y chirimoyas (y turrón, pero esa es otra conversación). Ya se ven decoraciones de Halloween por ahí.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 21 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Parece que el otoño ya está aquí, y a otoño me suena esta canción de Mazzy Star que llevo un par de días escuchando en bucle.
Por resumir, esta semana ha habido rayos y truenos, y un vodevil absurdísimo en torno a Venezuela (cómo no). Se ha otorgado el Premio Nacional de Cómic a El cuerpo de cristo, un libro estupendo de Bea Lema que, por lo que sea, ha recibido una lluvia de caspa por parte de un buen montón de señoros que ni se han molestado en leerlo (y hasta parece que ha llamado la atención de los perros de Tíndalos de Abogados Cristianos). Israel ha dado un paso más en su política terrorista de guerra santa y agresión colonial. Y Pauline en la playa han publicado una canción nueva, adelanto de su próximo disco.
Por lo demás, todo en orden. Un poco de papeleo pendiente, tebeos en lista de espera para leer y poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 14 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Las Yhadys tienen ya un par de álbumes, suenan bonito y aquí vienen con una versión de La Buena Vida que les hace ganar puntos.
Estos días parece que se adelanta el otoño. Un amago, seguramente, que luego vendrá el veranillo de no sé quién y habrá que rescatar el abanico. Pero qué gusto dormir tapado ya, coger la camisa para salir por la mañana. Empezar a pensar en sopas y cremas y guisos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 7 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. El mes pasado se publicó una entrevista con Manolo Martínez (aquí), y bueno, qué bien me cae. Pero claro, es que a Astrud hay que volver siempre y cualquier excusa vale.
Por lo demás, semana de vuelta definitiva a la rutina: todo en orden en el Marco Incomparable. El verano nos da un respiro, además.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 31 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Se acaba agosto, y qué ganas de otoño. Camera obscura suenan a eso, a otoño inminente. Justo lo que me pide el cuerpo.
Pues bueno, la semana de vuelta a la rutina ha ido bien, en general. (Es lo que tienen las rutinas: son automáticas y uno las recupera como quien se pone esas deportivas ya muy usadas.) Además, estos días han sido tranquilos en el Marco Incomparable, así que todo en orden.
Septiembre llega. Se acerca la temporada de calabazas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 24 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Pues de estas chicas que el algoritmo me descubrió ayer (mira que me conoce bien) no sé nada. Bueno, sí: tocaron en una fiesta de Flor de Pasión, y eso para mí es ya garantía suficiente. Las Infrarrojas, se llaman, y no me pueden caer mejor.
Bueno, pues cuánto tiempo. Y qué igual sigue todo, en realidad. Vacaciones en A Coruña, antes de las mareas vivas. Movidas. Etapas que parece que se cierran. Mucha calor (pero MUCHA). Agosto resumidito en pocas palabras.
Y la semana próxima, back to work. (Madre mía, qué pereza.)
Por lo demás, ya digo, poca cosa. Todo en orden por aquí, más o menos.
Días tranquilos (y de ventilador turbo) en el edificio Baxter.
sábado, 3 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Como estoy leyendo Temporada de brujas: El libro del rock gótico, de Cathi Unsworth (editorial Contra), esto de los Cure me suena a gloria.
Llegó agosto, y llegaron las vacaciones. Y menos mal: entre el cocedero diurno, las noches toledanas y las obligaciones de adulto, estoy cansadísimo. A ver si levanto cabeza estos días.
En casa hemos estado viendo la segunda temporada de Kleo, una serie alemana de interiorismo peculiar y alguna salida de pata de banco que, en general, nos ha gustado bastante. (Y ahora tenemos el nuevo Batman animado, que está muy bien, la verdad.)
Ayer llovió a mares, y el resultado es que están las aceras del barrio llenas de arena, que parece esto Arrakis.
Poca novedad más. En unos días emigraré al Norte, a ver si hay suerte y me refrigero. Hasta entonces, días tranquilos de ventilador y abanico en el edificio Baxter.
sábado, 27 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Siempre me pone de buen humor (y buena falta hace) volver a las Breeders.
La calor, la cosa olímpica, el festival del humor de los jueces... mira, yo ya solo pienso en las vacaciones, es lo que hay.
Días tranquilos (de abanico y cuenta atrás) en el edificio Baxter.
sábado, 20 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Cassie Ramone, de las Vivian Girls, tiene disco nuevo, y es una maravilla, como los son las imágenes hipnóticas que lo acompañan.
El verano está ya aquí sin remedio. La calor, las noches infernales, las ganas de morirse. La cuenta atrás para las vacaciones.
Poquitas ganas de contar cosas. Se acaba el disco, darle al play otra vez.
Días tranquilos, de ventilador y abanico, en el edificio Baxter.
sábado, 13 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Al parecer, el "álbum azul" de Weezer cumple treinta años, treinta (y yo ya no sé si es que de todo hace ya treinta años). Pero mira, me sigue pareciendo emocionante escuchar estas canciones.
El verano está aquí ya con todas las consecuencias. Hubo un tiempo en que eso incluía eso que los periodistas (o los humoristas, no me acuerdo bien) llamaban "serpientes de verano": chorradas que, durante unas semanas, acaparaban comentarios, portadas y entradillas de telediarios y desaparecían luego como humo. A lo mejor lo de Nacho Cano podría entrar en esa categoría. (Todo en él es un poco una serpiente de verano desde hace ya mucho. Con énfasis en la parte de la chorrada que decía.) Ojalá no se esfume todo y le empuren pero bien.
Por lo demás, poca cosa. (Que yo de fútbol no hablo, ya sabéis, y el circo racista de tres pistas que tenemos abierto me da demasiado vergüenza.)
Días tranquilos (y de ventilador a tope) en el edificio Baxter.
sábado, 6 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Las Breeders en Big Sur, en modo campestre total. Si esto no os pone de buen humor, chica, yo ya no sé.
Y falta nos hace, que vaya semana. La calor se nos ha echado encima como cuando abres el horno, el circo sigue con todas las pistas full time y mañana en Francia votan después de que en la primera vuelta ganara Le Pen, madre mía qué miedo. (Pero la cosa no es patrimonio de los franceses, que cada vez se ve con más naturalidad que haya partidos medio fascistas, cuando no nazis del todo, en los parlamentos y en las instituciones, y cada vez se van mechando los discursos con sus propuestas más cínicas, y se van asumiendo ideas y conductas que ponen los pelos de punta. Es como un tobogán por el que nos deslizamos poquito a poco, acelerando paso a paso hacia no sé bien dónde. Bueno, sí lo sé.)
Por lo demás, poco que añadir. Me voy a la cocina, que algo habrá que comer hoy.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 29 de junio de 2024
Música para el fin de semana. Lo mejor que vas a ver hoy: Paul Heaton y Norman Cook en Glastonbury volviendo a tocar el Happy hour de los Housemartins. Se me cae la lagrimilla. (Qué bien me caen los dos, además.)
Bueno, pues muy bien la mañana de sábado. El veranazo nos da un respiro este weekend, parece. En cuanto a la semana, pues qué queréis, todo son acontecimientos. La bomba, lo del CGPJ. Y el debate de los presidenciables USA, que parece que fue de risa. El ruido de fondo, lo de las derechas malmetiendo a la chita callando con el Orgullo y demás: lo de siempre, por si había dudas.
Y poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 22 de junio de 2024
Música para el fin de semana. Camera Obscura editaron hace nada un disco nuevo, y qué gusto volver a escucharles después de tanto tiempo.
La semana ha venido con tormentas de verano y de las otras, de las políticas y de vergüencita ajena.
El verano, ahora sí, parece que calienta motores.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 15 de junio de 2024
Música para el fin de semana. Murió Francoise Hardy, y para los que lo hemos aprendido todo (de música y de otras cosas) escuchando a Juan de Pablos ha sido un palo, la verdad.
La semana empezó con el previsible susto del domingo, y la cosa no ha mejorado mucho desde entonces. Ver cómo en Francia la izquierda ha tardado cero coma en llegar a un acuerdo de mínimos para convertirse en los Nuevos Vengadores, mientras que aquí seguimos con los rencores, las suspicacias y los yo voy antes que tú, da un poco ganas de llorar.
Y poco más que contar. El Estado Profundo redobla su guerra contra el gobierno, el museo sigue hasta la bandera y el verano parece que va a dejar de amagar. Menos mal que, una vez por semana, hay episodio nuevo de DrWho (no todo van a ser penas).
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 8 de junio de 2024
Música para el fin de semana. PJ Harvey en formato acústico y medio turbio viene bien para pasar el rato esta mañana de sábado, mientras se decide o no a llover.
Pues sábado, sí. Día de reflexión, ese invento un poco absurdo. Como si hiciera falta pensar mucho para tener clarísimo a quién NO votar (ni mañana ni nunca).
Pero bueno, por si acaso, y mientras lo meditáis, yo me voy a la cocina.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 1 de junio de 2024
Música para el fin de semana. Beth Gibbons ha sacado su primer disco oficial en solitario, y madre mía, qué cosa extraordinaria. (Y sí, claro que uno echa de menos a Portishead escuchándolo.) De lo mejor de este año, eso se puede decir ya sin temor a equivocarse.
La noticia de la semana viene a ser que ha llegado el veranazo ya, con sus noches toledanas. Y menos mal que ayer y hoy la cosa se ha refrescado un poco, pero tiene toda la pinta de que es un respirito breve y en dos días volvemos al fuego. (Pero a ver, si en la Feria del Libro no te cueces vivo, pues qué gracia tiene ir, ¿no?)
También, Taylor Swift, claro. (Qué penita, la mirada condescendiente desde muchos medios y por parte de un montón de señoros que no van a entender nunca a todas esas chicas empeñadas en ser felices y que son las que nos van a salvar, si es que alguien puede hacerlo a estas alturas.)
Por lo demás, y en otro orden de cosas, hay algo que me atormenta: eso de los bigotes con las guías engominadas qué es, a cuento de qué, qué os pasa, por favor, dejadlo ya.
En fin. Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 25 de mayo de 2024
Música para el fin de semana. Llega el huracán Swift, pero yo soy más de Billie Eilish, dónde va a parar.
Empezó otra campaña electoral, esta vez para las europeas, y ya se ve de lejos el blanqueamiento de Meloni, esto pinta cada vez peor. Nos vamos a la mierda.
También, el show de Death Ayuso. (Por no hablar de Israel.)
Así que, mira, quedaos con las cosas bonitas. Discos, tebeos, las amigas. Las cosas bien.
Días tranquilos (y de primavera, ahora ya sí) en el edificio Baxter.
sábado, 18 de mayo de 2024
Música para el fin de semana. Una de mis debilidades: gente cuqui con bien de fuzz. Precisamente, el otro día me tropecé con esto de los peruanos Los Membrillos, que cubre al cien por cien mis expectativas (aunque igual un cambio de nombre les vendría bien, también te digo).
La noticia de la semana ha sido la nominación para los Eisner de gente tan estupenda como Álvaro Ortiz, Canales y Guarnido, Belén Ortega, Bruno Redondo, Daniel Sampere, Javi de Castro, Marcos Martín, Gabriel H Walta y no sé si alguien más, que ya me pierdo con tanto nombre. Enhorabuena a todo el mundo y ojalá arrasen.
Por lo demás, en casa hemos vuelto a la manta. Y tenemos en el barrio a la Internacional Facha este fin de semana, que hacen el picnic aquí enfrente (Bogs y compañía, ya sabéis). Qué pereza, de verdad.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 11 de mayo de 2024
Música para el fin de semana veraniego. Otoboke Beaver son de Kyoto y adorables, y además suenan como un ataque de nervios. Una majadería que viene muy bien para estos días de campaña electoral (a ver, cuándo se acaba esto ya, por favor) , opa hostil y paripé eurovisivo.
¿Sabes cuando te quedas mirando la pantalla sin pensar en nada concreto, divagando en caída libre y sin saber por dónde empezar? Pues eso mismo. Así que miro por la ventana. Hace solazo, en la calle hay bastante gente: un congreso de (hablando de paripés) "emprendedores conscientes" (sic) aquí enfrente. En el balcón han asomado ya las hormigas.
Sábado. Mayo. Quedan tres meses para las vacaciones. No sé si para entonces, gane quien gane en Eurovisión, Israel habrá dejado a alguien vivo en Gaza.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 4 de mayo de 2024
Música para el fin de semana. Recupero hoy a Diet Cig, que sonaron aquí hace ya tiempo y me siguen poniendo de muy buen humor, la verdad.
Bueno, menuda semana. Que si Paul Auster, que si el retorno de Pedro (que no se fue, pero a ver si me entiendes) y los aspavientos de la caverna, que si lo de los toros, que si el puente y los ríos de gente (ni confirmo ni desmiento que vaya a volver a pisar yo un museo por gusto ya nunca más). Qué agotamiento, chica.
Más cosas. Que está en marcha lo del Cómic Barcelona, o como se llame ahora. Y muy bien los premios este año: Kate Beaton, César Sebastián, Marc Torices, Aroha Travé y Marika Vila (además de Catalina González Vilar y Toni Galmés, y Pablo R. Coca, cuyos libros no he leído).
Y que esto de la primavera no tiene ya vuelta atrás.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 27 de abril de 2024
Música para el fin de semana. Tentado he estado de buscarle algo de Los Planetas a Pedro, para animarle mientras mira la lluvia desde el ventanal de Camelot, pero bueno, al final Sleater-Kinney en un set con cuarteto de cuerda muy cuqui.
Pues lo que decía. Menuda semana de puto asco, madre mía. El festival de embustes, desprecios y manipulaciones, las risotadas de los machotes, los jadeos de la jauría.
Mi refugio estos días, mi lugar feliz, ha sido el nuevo libro de Ana Flecha Marco, un manual para viajeros reacios a salir de casa que habría que llevar siempre a mano para asegurarse al menos una sonrisa al día.
En fin. Días (más o menos) tranquilos en el edificio Baxter. (Waitin' for monday...)
sábado, 20 de abril de 2024
Música para el fin de semana. Yo La Tengo, porque a los clásicos hay que volver siempre. También en primavera. (Y eso que la camiseta de rayas del señor Kaplan tiene un aire otoñal, no sé por qué.)
Pues oye, que abril avanza. Y el tiempo corre. Lo noto mucho cuando miro Youtube o Instagram, porque cada vez me saltan más videos de recetas (y además los miro, y hasta los guardo), y porque cada vez hay a mi alrededor más conversaciones sobre jubilarse (y cada vez me interesan más).
Por lo demás, poca novedad. Bueno, que se acerca el Día del Libro y lloverán las recomendaciones. Yo no digo nada, leed lo que os apetezca. También tebeos, claro. (Sobre todo, tebeos.) ¿Un título? Pues dos: Planeta solitario, el nuevo librito de Ana Flecha Marco. Y Loira, otra maravilla de Etienne Davodeau.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 13 de abril de 2024
Música para el fin de semana. Un poquito de Heavenly para aliviar esta primavera temprana con trazas ya de veranazo. Para mí la astenia es algo vocacional y, más que padecerla, la cultivo durante todo el año, pero estos días me ha caído encima como un camión de ladrillos y ando como a rastras y pegado a las paredes. Qué pereza todo.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 6 de abril de 2024
Música para el fin de semana. Kim Gordon, señora del ruido. Esta canción ya la subí hace poco, pero escucharla en vivo aquí te deja peinao patrás y con el cuerpo suave suave. Lo mejor para estos días de primavera caldosa que ya prefiguran un verano calentito.
Sin novedad en el frente. Pasó la Semana Santa y la marea de gente ha remitido, pero no tanto. Hubo un tiempo en que un paseo por el museo podía resultar confortable, pero eso quedó atrás. Ahora todo es ruido (pero del otro, el que te expulsa).
Y aquí estamos, en medio del vodevil del novio, en campaña electoral permanente y con el genocidio en Palestina como telón de fondo permanente. Bienvenidos a la distopía.
En fin.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 30 de marzo de 2024
Música para el fin de semana. Sleater Kinney llevan ya años en esto, pero aquí siguen, radiantes y llenas de energía. Da gloria verlas (y oírlas).
Bueno, pues Semana Santa. Que este año viene lluviosa y, en mi caso, relajada y muy casera. (Y con torrijas, claro. Eso no se perdona.) Madrid está petadito de gente, los tres días laborables han sido bastante infernales en el Marco Incomparable y ojalá los festivos no estén siendo todavía peores (aunque me temo lo peor).
El relax me viene muy bien, la verdad: ya tocará pelear el año que viene.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 23 de marzo de 2024
Música para el fin de semana de primavera y estornudos: esta cosita de Colour me Wednesday me ha alegrado hoy la mañana.
Pues sí, primavera y polen. Y calima. Todo bien agitado para prologar una Semana Santa lluviosa (dicen) que este año a mí me cae en el lado relajado del cuadrante, y menos mal, porque tiene toda la pinta de que el Marco Incomparable va a ser el infierno y yo ando bastante cansado.
Por lo demás, poca cosa.
Viendo: El problema de los tres cuerpos.
Leyendo: Los escorpiones, de Sara Barquinero.
En lista de espera (para ya mismo): Domingo flamenco, de O. Schrauwen.
(En la cresta del hype, ya lo véis.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 16 de marzo de 2024
Música para el fin de semana. Estos días está sonando mucho por aquí lo nuevo de Kim Gordon, una cosa deslumbrante y rabiosa que sacude por dentro.
Otra semana que se va yendo, con su correspondiente circo en lo político y los altibajos del día a día. Cositas en el correo y la alegría de leer lo más reciente de Mariana Enríquez, esos cuentos que te dejan el cuerpo un poquito del revés y con ganas de más.
Por lo demás, sin novedad a bordo.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 9 de marzo de 2024
Música para el fin de semana. Las Breeders siempre en mi equipo: treinta años tiene esto, y me hace igual de feliz que el primer día que lo escuché.
Bueno, pues allá va la semana. Intensa de muchas maneras, y con colofón invernal. Se hizo pública la muerte de Toriyama, padre de Goku y de Arale y titán del manga. (Qué divertidos y qué alegres sus tebeos, qué maravilla de personajes disparatados.) Compré el libro nuevo de Mariana Enríquez, que regresa al relato corto mientras prepara (eso entendí en algún momento) su novela de fantasmas. Escuché a Death Ayuso decir memeces chungas el 8M. Vi también Robot Dreams, que me gustó mucho, la verdad.
En fin, muchas cosas. Y la lluvia.
Marzo ya, y en cuatro días estamos haciendo torrijas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 2 de marzo de 2024
Música para el fin de semana. Mi amiga M, desde Florencia, me regaló el lunes esta canción de Lucio Corsi que no ha dejado de sonar en mi cabeza (y en mi casa) estos días, y que podría ser lo mejor que me ha pasado esta semana, pero también recibí ayer carta de C (y un tebeo de Xulia Vicente, I see a knight, que me ha encantado).
Por lo demás, volvió el frío, volvieron las corruptelas a primera plana y se reactivó el circo del barro. Además, en Gaza ya ni se molestan en disimular. Y los de los tractores consiguen que en Europa se recule con algunas medidas de protección medioambiental. Un asco todo, vamos.
(Por supuesto, justo quedo hoy para comer, el único día de la semana que llueve. Cero sorpresas.)
Poca cosa más. Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 24 de febrero de 2024
Música para el fin de semana. A Stereolab vuelvo siempre, sobre todo en semanas complicadas como esta que acaba. (Bueno, más agitada que complicada, pero yo me entiendo.)
Estos días parece que haya vuelto el invierno, que también era hora ya. Y esta mañana he visto aquí al lado a tres patos, tres, no sé si refugiados de la mascletá del domingo, nadando tan tranquilos. (Si eso no te alegra el día, yo ya no sé, chica.)
Poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 17 de febrero de 2024
Música para el fin de semana. Alvvais, porque viene bien un poco de electricidad y belleza después de una semana marcada por los despropósitos de campaña electoral, la desfachatez de Death Ayuso y la chorrada de la pólvora fluvial. Que viene a ser el resumen de estos días.
Por lo demás, que espero como agua de mayo (o de cuando sea, que lo de las aguas benéficas ya no es lo que fue) el último episodio de la nueva True Detective este lunes próximo, porque esa Jodie Foster macarra y descreída me da la vida. Y que ojalá un tropezón del PP en Galicia mañana (no solo por las risas, aunque también).
Meanwhile... días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 10 de febrero de 2024
Música para el fin de semana. Green Day editan nuevo disco, y para publicitarlo se plantan con Jimmy Fallon en el metro de NY y se marcan una actuación relámpago, acústica y por sorpresa (ejem). Bueno, por lo que sea, pero a mí Basket case me pone siempre de buen humor.
En otro orden de cosas, el ambiente se caldea con unos tractores que marchan hacia Madrid pidiendo un batiburrillo de cosas entre las que no están las condiciones de trabajo de los jornaleros, pero sí que se abandonen medidas de protección medioambiental. (Mira, todo es siempre más complicado, lo digo siempre y siempre evito hablar más de la cuenta por eso, porque todo es más complicado, pero todo esto a mí no me acaba de cuadrar. O sí, a ver si me entiendes.)
Y además, un poco de lluvia. Que parezca que estamos en febrero, aunque sea por un par de días.
En fin.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 3 de febrero de 2024
Música para el fin de semana. Blue Monday debe ser de las canciones que más veces he escuchado (sin cansarme), y esta versión rockista de Doctor Explosion me da la vida, la verdad.
Pues ya estamos de vuelta. Angulema muy bien. Muchísima gente, muchos tebeos, unos cuantos tractores en la carretera. Me crucé con Laura Park y Baudoin, pude saludar (después de tanto tiempo) a Jali, bebimos vino, nos reímos un montón.
Allí me enteré de que Savater y Félix de Azúa ya no estaban en El País, y al volver aquí leí y escuché sus diatribas y pataleos (la invasión de periodistas feministas radicales, Zapatero manejando los hilos en la sombra, el reinado del terror, los columnistas catalanes) y no sé si me da más risa que pena o viceversa ver a gente que tuvo cabeza perderla de esa manera. El mundo cambia y cómo braman los que se quedan atrás sin entender nada de lo que pasa, o sin querer entender.
Por lo demás, bien. De vuelta en el Marco Incomparable, de vuelta a la rutina.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 20 de enero de 2024
Música para el fin de semana. Arqueología: Derribos Arias en 1983. Divertidos, sucios y arrolladores. Ver a Poch en el escenario (aberrando, como solía decir él) me pone de buen humor.
Cositas. Ayer llovió en Madrid, pero tampoco tanto, que no me consta que se inundara el metro. (Por ahí sí he visto que hubo nevadas interesantes.) Hoy, en cambio, el día ha amanecido de un azul resplandeciente.
Más cosas. Por lo que sea, leo menos en vacaciones que cuando trabajo. En casa se me va el tiempo en la cocina, saliendo a comprar, organizando, viendo series o películas, moneando en internet. Yo qué sé. (Lo que no quita: me sigo poniendo al día de lecturas, aunque sea al ralentí. Tampoco tengo prisa.)
Adelanto. En principio, si todo sale bien, la semana próxima me daré una vuelta por Angulema (que ya tenía ganas), al festival de la BD, you know. Vamos una excursión de boomers a enredar por allí, ya contaré a la vuelta las peripecias, que siempre encontramos la manera, entre todos, de hacer el ridículo.
Por lo demás, bien, gracias.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 13 de enero de 2024
Música para el fin de semana. Olivia Rodrigo lo petó el año pasado sin yo enterarme, y aunque soy poco amigo de estas chiquitas disney tan pulcras, tengo que reconocer que esto suena muy bien.
Pues ya está. La semana se me ha ido en ponerme al día con algunas lecturas, tunear el calendario con el cuadrante del año, hacer alguna compra, acabar (casi) con los turrones y poco más.
Miro la fecha, hago cuentas. Todavía quedan días de relax.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 6 de enero de 2024
Música para el fin de semana. Este set soleadito de Cindy ya lo subí aquí hace un tiempo, pero es que viene al pelo para esta mañana perezosa de Reyes.
¿Todo bien?
Todo controlado por aquí. La comida de hoy la dejé ayer casi a punto. El poco turrón que queda está ya cortado. Hay vino, queso y un roscón gigante.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 30 de diciembre de 2023
Música para el fin de semana (y para el fin de año, ojo). Pues mira, mis fijaciones son las que son, y este año he escuchado mucho a EBTG, a unas cuantas bandas argentinas y chilenas, a Autoescuela y a Cariño. Y a Yo La Tengo, que son mi fetiche y editaron un nuevo álbum maravilloso. Así que, es lo que hay: YLT para despedir el año.
Un año que no ha sido el peor de los últimos, y menos mal. Aunque duela lo que está pasando en Gaza y alrededores, lo que tiene pinta que va a empezar a pasar en Argentina, y a pesar del miedo que da ver a tanto patriota desatado por aquí, sacando a pasear aguiluchos, esvásticas, rosarios y, en general, mucho odio.
Yo en 2023 he aprendido a hacer (a mi aire, eso sí) purrusalda, he leído más que en 2022, pero menos (espero) que en el 24, he viajado poco (la vida, que enreda), pero algo es algo, y he seguido rodeado de buena gente. Así que el balance me sale positivo. Ojalá a vosotras y vosotros también.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 23 de diciembre de 2023
Música para el fin de semana navideño. Fin del mundo (no pun intended, aunque mira) ya sonaron por aquí, pero no esta de más volver a traerlas.
Por lo demás, poquita cosa para contar. ¡Que se nos acaba el año! Y, mira, mejor no ir más allá, que está lo que es la actualidad asquerosita. Yo ya solo aspiro a encerrarme en casa a leer, escuchar trap italiano y ver vídeos de bull-dogs, que son la monda.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 16 de diciembre de 2023
Música para el fin de semana. Portishead, porque a veces hay que sentarse a escuchar.
Pues yo venía a decir que estamos ya en Navidad: ¡socorro!
Y que estas semanas voy poniéndome un poco al día de lecturas atrasadas. Despacito, que tengo el tiempo que tengo, pero a buen ritmo. A ver si me apaño un best of 2023 antes de que me pueda la pereza.
Por lo demás, cansadillo. El año ha volado, pero también se ha hecho a ratos larguísimo. (Como todos, desde hace un tiempo. Va a ser cosa mía.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 9 de diciembre de 2023
Música para el fin de semana. Nadie como los irlandeses para montar funerales. Y si no lloráis escuchando esta versión de Fairy tale of New York que los Pogues, Glen Hansard y Lisa O'Neill hicieron en el de Shane MacGowan, es que sois de plástico.
Por lo demás, el año corre que se las pela y en veinte días estamos contando uvas. El tiempo vuela y el futuro no tiene buena pinta, así que no seáis pesados y procurad echar unas risas cada día. Qué menos que eso.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 2 de diciembre de 2023
Música para el fin de semana. A Jota se le entiende cada vez mejor cuando está en el escenario. (Lo malo es que también se le entiende fuera de él, con lo guapo que estaría calladito.) En fin, que Los Planetas.
Llevo toda la semana viendo cómo la gente se acuerda de El Hematocrítico en las redes, cómo todos sin excepción hablan bien y comparten buenos recuerdos suyos. La noticia de su muerte fue un mazazo, el pasado lunes. Uno de esos señores que caen bien y ponen de buen humor automáticamente. Qué pena. (Y precisamente hoy me entero de la muerte de Concha Velasco, que era también la típica persona que caía bien de buenas a primeras y porque sí, tenía ese superpoder. Qué pena, otra vez.)
Por lo demás, ha llegado el frío.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
martes, 28 de noviembre de 2023
nuevos episodios de DrWho; lo mejor que te puede pasar es no conocerlo y descubrirlo ahora
sábado, 25 de noviembre de 2023
Música para el fin de semana. Siempre está bien volver a Billy Bragg: A new England me sigue poniendo la piel de gallina.
Pues mira, que ya llegó el frío. Y eso que al solecito todavía da gusto estar.
Y que tenemos gobierno, España sigue sin romperse y en el parlamento europeo todavía se están riendo de los aspavientos de nuestros eurodiputados patriotas.
Y Pedro ha dicho una cosa obvia que cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de conciencia secundaría, y Netanyahu se ha enfadao. (Qué vergüencita da escuchar a los que se ponen de su lado sin pararse a pensar, nada más que por enredar.)
Y poca cosa más. Bueno, sí, una huelga general del sindicato (¿?) de Vogs (insertar aquí risas enlatadas). En fin...
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 18 de noviembre de 2023
Música para el fin de semana. Los Hermanos Gutiérrez hacen cosas mágicas y medio lynchianas con sus guitarras, un rollo muy vintage, como de tarde de domingo tex-mex.
Pues la semana bien, gracias. Pedro volvió a caer de pie (yo no sé por qué no hace público lo que todos ya sabemos: es de Krypton). Los patriotas siguen retratándose en la calle cada noche. Israel sigue con su masacre. En Ucrania también cuecen habas, pero se dice menos que antes por la cosa del déficit de atención. Pero el jueves tuve visita, el fin de semana me quedo en casa y además he recibido lectura apetitosa (el nuevo artefacto de Pere Joan, sin ir más lejos, que tiene una pinta estupenda y está publicado por Autsaider, de las dos o tres mejores editoriales de tebeos que a día de hoy funcionan por aquí), así que mira.
Por lo demás, poco que contar.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 11 de noviembre de 2023
Música para el fin de semana. Pues Yo La Tengo, otra vez. Esta gente me da la vida.
Semana larga y rarísima, con muchos días libres y un festivo ahí, en medio, para despistar. (Siempre que libro unos días de seguido, por cierto, me reafirmo en mi vocación de jubilado.) Y menuda semana, además. Con la calle llena de demócratas, ejem (de los de toda la vida, you know), con los correspondientes sustos, con la vergüenza ajena. Death Ayuso colando mientras nadie mira una rebaja de derechos LGTBI (las demás barrabasadas las hace por delante, a las claras, pa qué disimular). Los nazis israelíes imparables con su empeño en amontonar niños muertos. Lo de los tiempos interesantes del proverbio está bien como broma, pero yo creo que ya vale, ¿no?
Así que, qué quieres, chica. Loco por que acabe el año.
(A ver, que tampoco ha sido todo bajona: he visto a los amiguetes, he salido a comer, he leído cosas que muy bien, he escuchado a YLT. He aterrizado en los 60 suave suave.)
Días tranquilos en el edificio Baxter, en fin.
sábado, 4 de noviembre de 2023
Música para el fin de semana. Esta sesión de Caroline Polachek viene con ración extra de tarde de verano, para iluminar un poquito este sábado tristón.
Semana rara y de vendaval, con buñuelos, noticias y reencuentros: por ejemplo, el doctor Frasier Crane, que ha vuelto con serie nueva (y hace bueno eso de que todo cambie para que siga todo igual, menos mal).
Semana de impostura general, también, y de vergüencita: España se rompe, el fin de la democracia, venga a rasgarse vestiduras, madre mía, qué pereza todo. Eso sí, vamos a darle una medalla a Israel, qué mejor momento. Amontonar niños muertos, eso sí que es democracia.
No sé, chicas. Otro año de mierda. Así, en general.
En fin.
Días tranquilos y a cubierto en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. He encontrado esta versión supervitaminada de French Disco que me está dando la vida esta mañana. (Stereolab siempre en mi equipo.)
Entre vientos y lluvias se nos va a ir octubre, va a venir la Gran Calabaza y me van a caer encima los 60, todo de golpe. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos.
La semana bien, un poco en piloto automático. Lo mejor ha sido ver a E ayer, después de mucho tiempo, y verla además tan bien, tan recuperada ya. (Qué alegría.)
Y poca cosa más. Asomarse a los periódicos da vértigo, así que mejor lo dejamos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 21 de octubre de 2023
Música para el fin de semana. Supervitaminada, que toca trabajarlo entero: Cariño en la KEXP. Menuda inyección de ánimo.
Pues de qué vamos a hablar: del diluvio universal. Y del otoño, que parece que aprieta el acelerador (pero tampoco tanto).
Y de la Gran Calabaza, que está a la vuelta de la esquina.
Música para el fin de semana. O para el fin del mundo, ejem. Que nos pille bailando, no sé dónde lo escuché. Y para bailar, B52's. Nadie como ellos. (Además, me hace mucha gracia verlos en esta grabación comentando cada canción cuarenta años después, vestidos como superhéroes retirados que se ponen sus mejores galas. Me da mucha ternura, también.)
Avanza el mes, se asoma el otoño y todo, todo, va dando cada vez más vergüenza. Y más miedo. Allá donde mires, por un lado y por el otro. De pronto, guerras. De repente, extrema derecha campando a sus anchas, imponiendo sus consignas. Gobiernos democráticos alineándose con genocidas y echando el freno a las medidas contra el cambio climático porque, hey, la economía (ni la mía ni la tuya, eso sí).
Y así todo. Joder con la distopía.
En fin, mientras acabamos de irnos a la mierda, parece que se ha quedado buen día para salir a comer.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 7 de octubre de 2023
Música para el fin de semana. Como seguimos de verano, viene bien escuchar algo de pop sin disimulos. Se llaman El buen hijo, y si no te arrancan al menos una sonrisa es que no tienes corazón.
Seguimos de verano, pero aquí abajo, en la cafetería/churrería/cervecería/restaurante de la esquina, han desplegado ya la parafernalia de Halloween y tienen tomada la acera con unos autómatas pochos que son la alegría del barrio: una bruja con caldero, una calavera rockera, un dragón de tres cabezas y no sé qué más. (Esta misma gente trajo el año pasado a unos reyes magos jovencísimos a los que les asomaban los tatuajes por debajo de las mangas y que también fueron exitazo.)
Hablando de cosas pochas, la mani facha patriótica de mañana en Barcelona. Que me da vergüencita ajena. Casi tanto como leer las columnas fachas patrióticas de Savater. Pero bueno, the show must go on, y esta gente ya no encuentra el pedal del freno.
En fin, que feliz verano y eso.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 30 de septiembre de 2023
Música para el fin de semana. Como parece que con el fin de septiembre vuelve el veranazo, viene al pelo el surf melancólico de Les Amants, que son de la Patagonia, nada menos.
La semanita se nos ha ido en un teatrillo (parlamentario), ya sabéis. Pasan lo días y octubre está ahí mismo, y ya hay decoración de Halloween en muchos sitios (por no hablar del turrón, ejem). Yo estoy cansadísimo y no sé por qué no me dan vacaciones cada dos semanas, que es lo que me pide el cuerpo. (Ya lo he dicho más veces: a mí la astenia otoñal me sienta peor todavía que la de primavera.)
Y sí, el Marco Incomparable sigue hasta la bandera. Lo de las temporadas altas y bajas pasó a la historia.
En fin.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 23 de septiembre de 2023
Música para el fin de semana. Yo La Tengo para dar la bienvenida al otoño. (Cualquier excusa es buena para volver a YLT, esto es así.)
De novedades andamos flojos por aquí. Llovió, bajó la temperatura. Recuperamos el pantalón largo y echamos ya la colcha por la noche. El cambio de estación me tiene un poco disperso de cabeza (lo que me hacía falta).
Por lo demás, poca cosa. (Pensando en actualizar más, hablar de lecturas, pero cada vez tengo menos tiempo para nada, así que mira, es lo que hay.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 16 de septiembre de 2023
Música para el fin de semana. Vía Hipersónica descubro a Tirzah, que tiene un poquito de Tricky, otro poquito de Portishead y toda la bruma trip-hop del mundo.
¿Noticias? Pues mira, que están editándose cosas que me apetecen mucho: el nuevo Cuadernos japoneses de Igort, novelas nuevas de Ali Smith, de Irene Solá y de Elisa Victoria, el nuevo libro de las Tamaki, la secuela de Sábanas de Brenna Thummler, lo nuevo de Borja González (next week!!).
También, que llueve a ratos y a mares. Y que están celebrándose las Jornadas de Avilés (otro año que no voy).
Que pasan los días y septiembre ya entra en su segunda mitad sin que nos hayamos dado ni cuenta de la primera.
En fin. Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 9 de septiembre de 2023
Música para el fin de semana. The Linda Lindas pasaron ya por aquí cuando eran una anécdota, y en este tiempo han crecido sin perder ni un poquito de garra y de encanto teen. Bien por ellas. Ese chute de energía va a venir fenomenal para remontar este finde en el Marco Incomparable.
La mejor noticia de la semana ha sido que Borja González recibiera ayer el Premio Nacional de Cómic por su libro Grito nocturno. Es sabido que en casa somos muy de Borja y de sus chicas, sus fantasmas y sus atmósferas, así que estamos más que contentos. (Doble alegría: en unos días se publica su nueva obra, El pájaro y la serpiente.)
¿La peor? Hay dónde elegir, pero mejor no hablo de malas noticias. Total...
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 2 de septiembre de 2023
Música para el fin de semana. Esta maravilla de Astrud que estos días viene muy al caso, aunque vendría al caso cualquier día, a cualquier hora, y que explica bien ese meme que se repite en la red social antes conocida como twitter y que decía, más o menos: cuánto les echo de menos (a Astrud). Más que meme, una declaración de principios.
Bueno. Que llegó septiembre, empezó el nuevo curso y hasta se ha adelantado un poco el otoño. El aterrizaje en el Marco Incomparable ha sido suave y sin incidencias. Vuelvo a leer (no leo apenas en vacaciones, por lo que sea) y estoy a puntito de terminar el Walkaway del camarada Doctorow, un señor viaje que algunos llamarán distópico y a mí me parece más una utopía (o, en todo caso, una antidistopía). Recupero rutinas, en fin.
Días tranquilos (y de paraguas) en el edificio Baxter.
sábado, 26 de agosto de 2023
Música para el fin de semana. Pues está nublado y la temperatura ha bajado, y hasta han caído cuatro gotas testimoniales. Así que, yo qué sé, Heavenly. Si esto no os alegra del todo el día, yo ya no sé.
La semana ha sido infernal, de persianas bajadas y ventilador al máximo. Y, además, ha sido histórica, diría, aunque me llaméis exagerado. Por lo del fútbol, digo. Por la valentía de las chicas y el (auto)retrato penoso de los capitostes de la Federación, los seleccionadores, la gran mayoría de LOS futbolistas, que siguen calladitos y a lo suyo. Es todo como un resumen didáctico de cómo funciona el heteropatriarcado, de la a a la z, con ejemplos prácticos y notas a pie de página. Lo mejor: que siguen sin entender qué está pasando y a qué viene tanto ruido. Siguen sin verlo. Y eso también define bien lo que es el machismo estructural. De ahí ese discurso hipnótico y esos aplausos. Verlo, escucharlo en directo, ha sido como ver un accidente de coche a cámara lenta: imposible apartar la mirada.
En fin, eso. (Yo es que no sé por qué no se prohíbe ya el fútbol, todo, de arriba a abajo, pero bueno, eso lo dejo para otro día.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 19 de agosto de 2023
Música para el fin de semana. Trasteando ayer en los Tiny Desk di con un par de joyas que me vienen muy bien para acompañar estos días de descompresión después de las vacaciones. Por ejemplo, esta sesión mágica de Fred again...
Pues eso, vacaciones. Una semana fuera, con paradas en Gijón y Santander y una visita relámpago a Avilés para ver la muestra sobre la revista Cairo (que me ha gustado mucho: tenía un poco olvidados al Sento de esa época o a Mique Beltrán). Vuelvo medio agotado, relajado y a lo mejor un poco más redondo, ni confirmo ni desmiento. Para mí viajar consiste en mucho paseo, patear la ciudad que sea, buscar sitios donde comer, sentarme a mirar a la gente que pasa (y a los perrillos), preferiblemente frente al mar, curiosear a lo mejor en algún museo, echarme buenas siestas. (Este año, por cierto, me ha gustado en particular el Centro Botín, que no conocía, y me ha flipado la expo de Roni Horn, en la segunda planta.)
Ya de vuelta, quedan días por delante para mantener el ritmo al ralentí un poco más antes del nuevo curso.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 5 de agosto de 2023
Música para el fin de semana. A veces apetece un buen chute de ruido, y Wednesday cumplen con sobresaliente ahí.
Bueno, la semana se ha hecho un poco larga, pero ya estamos de vacaciones, así que todo bien. Noticias desde Bangkok (¡holi!), noticias de C. Lecturas: el Walkaway de Cory Doctorow es una bomba, dos ideas por cada tres frases. Series: La arquitecta, cuatro episodios cortísimos de distopía nórdica (que, como toda buena distopía, está ocurriendo ya).
Ayer bajó la temperatura de golpe, pero hoy empieza a remontar otra vez.