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martes, 26 de febrero de 2019
lunes, 25 de febrero de 2019
Pues ya está la propuesta de Esenciales de la segunda mitad de 2018 que hace la ACDCómic.
Para los detalles, en este PDF hay para echar un rato.
viernes, 11 de enero de 2019
De memoria ando regular, y a la hora de anotar y ordenar lo que voy leyendo soy un poco desastre, así que esta breve lista va a ser, por fuerza, incompleta, pero mira, yo qué sé.
Este año, de primeras, hay cinco títulos, cinco, que me han dejado huella y no me ha hecho falta revolver papeles ni espiar listados ajenos para que estén aquí. Por distintas razones, todas buenas. Que son estos:
The black holes, de Borja González, que es uno de esos raros tebeos en los que me quedaría a vivir para siempre porque tiene TODO lo que me gusta y además es bonito. Martha y Alan, de Guibert, porque me vuelve loco lo que esta persona hace y cuando pensaba que no me iba a sorprender ya más va y nos regala esta maravilla. Los puentes de Moscú, de Alfonso Zapico, que crea y recrea a partir de una entrevista pero va mucho más allá, y demuestra la flexibilidad de la historieta como medio, y la versatilidad de un autor que no deja de crecer. Siete sitios sin ti, de Juan Berrio, un libro luminoso que cuenta algo tantas veces contado (una ruptura, un desamor) con la sencillez y el buen ojo para los detalles y las historias pequeñas que caracterizan a su autor. La segunda entrega de Cuadernos japoneses, de Igort, que ha sido un poco mi safe place este año, como lo fueron antes (lo siguen siendo) las tiras de Peanuts o las historias de Jaime Hernández.
He disfrutado mucho también, y se me han quedado en el recuerdo por una u otra razón, ¡Universo!, El día 3, Gus4-Happy Clem, Esclavos del trabajo, Pulse enter para continuar, Picasso en la Guerra Civil, Orlando y el juego, Miss Hokusai o Cuéntalo.
Y luego, tengo que destacar (como el pasado año) la revista M21, y mi amor eterno para Fulgencio Pimentel por esas cosas maravillosas que edita. Y un abrazo para la gente de Dibbuks, que siguen con Spirou contra viento y marea. Y otro para La Cúpula, cada vez más diversos y estimulantes en su catálogo.
Faltan cosas, algunos títulos que están en todas las listas menos en esta porque, no sé, me han dejado un poco frío, y faltan también algunas cosas que no he tenido tiempo de leer aún porque la vida es como es, el dinero llega hasta donde llega y/o el tsundoku es mi deporte favorito (y el único que practico).
(Próximamente, si todo va bien, libros y alguna otra cosa.)
P.D.- Faltan algunas cosas por comentar. Por ejemplo, la confirmación de que, cada vez más, las editoriales generalistas apuestan por el cómic y el libro ilustrado, y eso está bien. También, que sigue habiendo esa fractura entre el manga a saco (y qué bien que van apareciendo cada vez más titulos clásicos) y el más asimilable a sensibilidades occidentales. Y luego, que se me han quedado un par de cosas en el tintero: la recuperación de trabajos antiguos de Federico del Barrio (otro de mis lugares felices, con o sin Doderlin) a cargo de Reino de Cordelia, y el paralelismo que a mi juicio hay entre Rey Carbón, el último trabajo de Max, e Impertérrito, lo nuevo de Silvestre (es decir, F del Barrio again); o viceversa. Queda para más adelante.
P.D.- Faltan algunas cosas por comentar. Por ejemplo, la confirmación de que, cada vez más, las editoriales generalistas apuestan por el cómic y el libro ilustrado, y eso está bien. También, que sigue habiendo esa fractura entre el manga a saco (y qué bien que van apareciendo cada vez más titulos clásicos) y el más asimilable a sensibilidades occidentales. Y luego, que se me han quedado un par de cosas en el tintero: la recuperación de trabajos antiguos de Federico del Barrio (otro de mis lugares felices, con o sin Doderlin) a cargo de Reino de Cordelia, y el paralelismo que a mi juicio hay entre Rey Carbón, el último trabajo de Max, e Impertérrito, lo nuevo de Silvestre (es decir, F del Barrio again); o viceversa. Queda para más adelante.
domingo, 23 de diciembre de 2018
Pues el año se va acabando, y yo lo remato leyendo dos cositas que me están pareciendo joyas: Catarsis, de Moto Hagio (manga clásico de señora legendaria), y Cara de pan , de Sara Mesa, una novela de fondo turbio y superficie tersa que es, también, ejercicio de estilo: es muy difícil escribir así, y qué bien se lee.
En unos días me meteré en el charco de hacer listas de lo que más me gustó en 2018.
sábado, 27 de octubre de 2018
Música para el fin de semana. A esta gente de Wimps no los conocía de nada, pero escucharlos me pone de muy buen humor, y además se lo pasan tan bien tocando que, mira, qué más quieres, aquí están.
Por lo demás, bien. El verano ha terminado de irse, el sábado amanece gris y como disfrazado de enero.
Dos cosas que a lo mejor os hacen un poco más felices. Primero, un álbum (libro, novela gráfica, ya no sé cómo llamar a las cosas): la segunda entrega del Cuadernos japoneses de Igort, una maravilla editada aquí por Salamandra Graphic. Segundo, Gente sola en sitios, una colección hipnótica de imágenes que Pau Valls está publicando en su instagram con la excusa del #inktober .
Eso, poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 20 de octubre de 2018
Música para el fin de semana. Belly, que nació de una costilla de Throwing Muses y de otra de The Breeders, o viceversa, vuelven a la carretera. Y oye, bien.
Por lo demás, mucha agua. Y los titulares de periódico parecen, cada día más, arrancados de una versión dadaísta de Watchmen.
A mí estos días me han puesto de buen humor cosillas como el retorno al papel impreso de Carpinteri, que estuvo en Valvoline con Igort, Burns, Mattotti, gente así, y al que aquí conocimos gracias a el Víbora. Italia está dando buenas noticias en lo que a tebeos se refiere (de lo demás, mejor no hablar): ahí está la remozada Linus, que da gloria verla de bonita que es. También, sin salir de las viñetas, que el Premio Nacional haya ido a parar este año a Ana Penyas, que es muy joven y tiene muy poca obra, pero es que Estamos todas bien es un libro maravilloso. (Me da palo, eso sí, que Ángel de la Calle se haya quedado sin el premio, porque Pinturas de guerra es brutal, pero yo qué sé, las cosas son así y parece que el ex-aequo no se contempla.)
Y poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
domingo, 16 de septiembre de 2018
Ya se han hecho públicos los Premios de la Crítica concedidos en las Jornadas de Avilés de este año, y son estos:
Mitch Gerards como dibujante extranjero e Isabel Greenberg como guionista también de fuera. Albert Monteys como dibujante de aquí, y Ángel de la Calle como guionista y como autor de la mejor obra nacional: Pinturas de guerra. El premio a la mejor obra extranjera ha sido para Black Hammer, y el de mejor obra teórica se lo ha llevado Elisa McCausland por su Wonder Woman, el feminismo como poder. Los premios a toda su carrera han sido para Hermann y Daniel Torres.
Muy contento por Ángel, Elisa y Monteys. (También por Torres, claro.)
sábado, 1 de septiembre de 2018
ESTO ES IMPORTANTE
Hace muchos años, cuando se publicó Un tesoro, un misterioso Jonathan Strange se puso en contacto conmigo para organizar una presentación en su librería, que se llamaba Delirio y estaba en Móstoles. No pudo ser, porque Víctor no tenía previsto pasarse por Madrid y todos andábamos liados y qué sé yo, pero el tiempo pasó, el señor Rivas y Esther se mudaron a la capital y el amigo Strange volvió a contactar para reiterar la propuesta. Y fuimos a Móstoles, a la librería Delirio, y descubrimos un espacio lleno de alegría y ganas de hacer cosas, conocimos a un librero hiperactivo y encantador que nos trató como a la realeza, un tipo que nos contó la cantidad de presentaciones, charlas, talleres y demás que organizaba allí. Nos volvimos encantados.
El tiempo pasó. La librería se mudó a otro local. Recibió un premio. No dejó de organizar actividades, charlas, talleres, firmas, presentaciones. No dejó de trabajar con los chavales del barrio. Y fue a más.
Y hoy parece que necesita que le echemos una mano. (Y, a juzgar por las cifras, están siendo muchas las manos, y eso me pone de muy buen humor, las cosas como son.)
Los datos, en este enlace.
¡Vamos!
martes, 31 de julio de 2018
Pues ya se ha hecho pública la lista que la ACDCómic propone de los Esenciales del primer semestre de este año. Un buen puñado de lecturas para sobrellevar el calor y ponerse más o menos al día de los tebeos potentes que se han publicado en los últimos meses por aquí.
miércoles, 25 de julio de 2018
Y, en el apartado de cosas que me ponen de buen humor: CARTELAZO de Emma Ríos para la Small Press Expo de este año.
martes, 24 de julio de 2018
He leído estos días pasados Jane, una versión young adult y contemporánea de Jane Eyre, escrita por Aline Brosh McKenna (que viene del cine y la tele) y con imágenes de Ramón K Pérez. Y bien: ligera, inteligente y con nervio. (Eso sí, se nota mucho que al dibujante le pilló el toro de la fecha de entrega, y hay páginas MUY apresuraditas y muy por la patilla, pero mira.) En castellano lo editará pronto Panini, con el añadido de lujo de un prólogo firmado por Silvia Broome.
sábado, 21 de julio de 2018
Música para el fin de semana. Esta gente (Stephen Malkmus y The Jicks). Que muy bien, ¿no?
Noticias. Se fallaron los Eisner, que tenían a unos cuantos de los nuestros entre los candidatos. No pudo ser este año. PERO: ahí están, con su flamante premio, Liniers o Tillie Walden, Jillian Tamaki o Tom Gauld. (Además de Norma Editorial, por su participación en el diseño de la edición conmemorativa de Akira, si no he entendido mal, y Norma Comics, la librería.)
Y Emil Ferris, sí. (Sin sorpresas aquí.)
Más noticias. Tráiler de Glass, lo nuevo de mi querido Shyamalan. Casi me da algo.
Aquí abajo.
Aquí abajo.
↓
Por lo demás, todo bien. En cuenta atrás, que las vacaciones se terminan ya mismo.
domingo, 15 de julio de 2018
Seguramente la mejor noticia (dejadme ser feliz) de estos últimos días es esta JOYA que edita en papel spiderland/snake, y que se puede leer en su web.
Borja González es, hoy por hoy, the boss.
sábado, 7 de julio de 2018
La noticia hoy es el fallecimiento de Steve Ditko, creador de personajes como Spiderman, Dr. Strange o The Question, y de monstruos inolvidables.
Spiderman, sí. Ese Peter Parker de gafas redondas. El del poder y la responsabilidad. El primero, antes de que llegaran Romita y el pop.
Aquí, un documental sobre su trabajo y su vida.
Aquí, la necrológica del TCJ.
jueves, 5 de julio de 2018
Y hablaba del exceso de hype, de encontrarse con obras que no están (para mí, al menos) a la altura de las expectativas. Y pienso en Lo que más me gusta son los monstruos, de Emil Ferris (Reservoir Books, 2018), una obra monumental de la que todo el mundo hablaba maravillas y que empecé a leer con muchas ganas, pero, como diría Ter, se me hizo bola. No sé bien si la culpa no es de un grafismo barroco, excesivo y a veces desigual que todo el rato distrae de una historia que, además, abusa del texto. (O a lo mejor no, no lo sé, pero es que a veces da la sensación de que las imágenes sobran.) ¿Es un mal libro? En absoluto. Está lleno de ideas felices, tiene unos personajes muy bien construídos, la voz de la narradora/protagonista te lleva de la mano en todo momento, incluso hace creíbles algunos detalles del argumento que en fin. Es un buen libro, sí, de lectura un poco farragosa. Que, sospecho, se desinflará con el paso del tiempo y las correspondientes relecturas. (O no, yo qué sé: igual en un par de años vengo aquí a rectificar.)
Esto mismo me ha pasado con Nieve en los bolsillos (Norma, 2018), el libro que Kim firma en solitario después de sus colaboraciones con Altarriba. Un trabajo también apoyado en la memoria, en este caso la del propio autor y su experiencia de migrante español en la Alemania de los años 60. Un trabajo honesto, bien hilado y muy emocionante en determinados momentos, pero que no deja de ser una sucesión de anécdotas y personajes, sin más esqueleto narrativo. Un libro notable, que se lee con gusto (pero con cierta monotonía, diría yo) y deja buen recuerdo, sí, pero no duradero.
¿Que por qué vengo aquí a decir estas cosas? No son tebeos que me parezcan flojos, no son títulos que no me hayan gustado. Es más, como decía al abrir, la sensación de decepción después de un aplauso tan unánime. Decepción leve, benigna, decepción de tampoco es para tanto.
Y eso.
miércoles, 4 de julio de 2018
Borja Gonález me representa cuando dice en esta entrevista:
A mí no me interesa crear una trama: me interesa desarrollar unos personajes, una atmósfera… pero no una trama.
Porque así funciona también mi cabeza.
De Borja González me gustó mucho La Reina Orquídea (El verano del cohete, 2016). Lo leí tres o cuatro veces, lo hojeo a menudo; lo regalé y lo presté; lo recomendé hasta ponerme pesadito.
Y por fin, después de mucha espera y mucho hype, llegó The Back Holes (Reservoir Books, 2018), y lo leí con ganas, lo volví a leer, lo hojeé, lo comenté con mi gente, lo releí. Todo en unas semanas. Y ahí sigue, en la mesa, para poder darle todavía un par de vueltas.
The Black Holes tiene todo lo que me gusta de trabajos anteriores de Borja González, y tiene también mucho de lo que me gusta en general. Hay chicas que descubren cosas (la vida, a lo mejor), hay referencias que parecen buscadas para encandilarme. Tiene la intensidad emocional de esas canciones que llegan justo cuando tienen que llegar, y se quedan ahí hasta convertirse en parte de ese momento y, claro, de su recuerdo. Tiene diálogos maravillosos y personajes bien construídos. Tiene decorados y paisajes que son más sentimentales que físicos, y una chavala que se disfraza, y un bucle temporal maravilloso, y a Stephen Hawking.
Yo qué sé. Es el título que con más ganas esperaba este año. Casi siempre, tanta expectación desemboca en pequeñas decepciones. No es el caso. The Black Holes es uno de mis libros de 2018.
lunes, 2 de julio de 2018
Dos carteles, dos.
Por un lado, el que firma Eduardo Risso para la ya inminente Semana Negra de este año. (Toda la info, aquí.)
Y por otro, este (que me encanta) de Álvaro Ortiz para el Salón del Cómic de Navarra.
domingo, 17 de junio de 2018
El pasado año me sorprendió el regreso de Daniel Torres a su personaje fetiche, Roco Vargas, en un libro que, además, me pareció deslumbrante: Júpiter. Esta primavera llega a sus últimos días con la publicación de Picasso en la guerra civil, una inteligente "historia secreta" en la que el joven historietista Francisco Torres, exiliado en Francia, es requerido por el también exiliado Pablo Picasso para, juntos, crear untebeo que satisfaga el deseo de éste de, textualmente, volver a tener veinticinco años, empuñar un fusil y pegarle un tiro a Franco. Son los años cincuenta, es la Francia de provincias.
En el libro hay dos segmentos diferenciados. Por un lado, la narración de los acontecimientos, resuelta en un bitono que me recuerda un poco a esas primeras páginas de Claudio Cueco que pusieron en el mapa a Torres: la relación entre dibujante y pintor, la reflexión sobre la creación artística, sobre la historieta como lenguaje (ojo a esto), la nostalgia de lo no vivido. Por el otro, el producto final, La verdadera vida de Pablo Ruiz, una fantasía llena de guiños, pura línea clara en la estela de Swarte o del primer Hergé (o de ese neotebeo de los ochenta: Calatayud, Opium), que deja, eso sí, un sabor amargo.
Para mí, uno de los libros del año. Y la demostración de que Daniel Torres está como nunca.
(Edita Norma.)
viernes, 25 de mayo de 2018
De lo que va de año, estos dos libros están entre lo que más me ha gustado, o más me ha sorprendido, o que mejor sabor de boca me ha dejado.
No sé. Hay un desparpajo y una frescura ahí que me ponen de buen humor.
Y sí, su público objetivo es ese segmento indefinido que recibe el nombre de "jóvenes adultos".
(Más datos: Vera Brosgol y Hope Larson.)
No sé. Hay un desparpajo y una frescura ahí que me ponen de buen humor.
Y sí, su público objetivo es ese segmento indefinido que recibe el nombre de "jóvenes adultos".
(Más datos: Vera Brosgol y Hope Larson.)
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