al final, es en vacaciones cuando menos leo, por mucho que me lo proponga; siempre hay otras cosas pendientes en casa, y el tiempo se me va
así que estos días sólo leo las newsletters que me van llegando (otro día hago la lista, hay cosas bien chulas ahí), las noticias y, de cuando en cuando, cedo a la tentación de releer mi viejo blog: hago catas un poco al azar, y qué mala idea
digamos que no pocas veces ocurre que no me reconozco, o no me quiero reconocer, porque esa persona que escribía entonces me cae (a veces) bastante mal: era pedante y estaba encantado de conocerme, me había construido un personaje que, hoy, me da toda la pereza
es verdad que otras veces me gusto bastante, sobre todo cuando no me cortaba a la hora de opinar de lo que iba leyendo; hace mucho tiempo que, si algo no me gusta o me parece flojo, me limito a no hablar de ello y punto (y eso que ahora no me lee nadie)
pero bueno, tampoco es que me arrepienta: quién no ha sido un gilipollas en algún momento de su vida
música para el fin de semana: mientras escribo, estoy escuchando a Railcard, una banda formada por gente de Dolly Mixture, Heavenly o Papernut Cambridge
días tranquilos en el edificio Baxter
