Música para el fin de semana. Pues sí, Los Planetas, y esta canción que es de mis preferidas suyas. Yo qué sé, vengo de la calle y hace bueno. Por lo demás, poca novedad. Semana de transición.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Tienen un nombre supergracioso (Goat Girl) y suenan muy intrigantes, con un aire muy freak show.
Pues febrero. Cómo te quedas.
Esta primera semana hemos visto en casa It's a sin, y no puedo decir más que: Russell T Davies, me caso contigo hoy mismo, si tú quieres. Maravilla. Y he leído el nuevo libro de Ken Niimura (No lo abras jamás), que es una gozada. Y Tiempos precarios, de Flavia Biondi, que me ha gustado más de lo que esperaba (bien por La Cúpula, que sigue explorando el mercado italiano).
También he vuelto al Marco Incomparable. No hay cambios allí, todo sigue poco más o menos.
Por lo demás, poca cosa. Más de lo mismo.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. A Teen Suicide los acabo de descubrir (gracias a un tuit de @lavalverdina), y oye, todo ese ruido me viene fenomenal para preparar la vuelta al trabajo.
Por lo demás, poco nuevo. Contemplando el lamentable espectáculo, como todos, sin terminar de dar crédito a lo que veo. (Desde la barrera, iba a decir, pero no. Nada de barreras o burladeros: estamos todos ahí, al descubierto.)
Mientras tanto, sigo viendo cosas. Me está gustando mucho Veneno, hay que decirlo. A todos lo niveles: escritura (con eso contaba), dirección, interpretaciones. Y, bueno, tengo ahí unas pocas novedades para leer.
Y poco más. Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Esta gente que parece venir del pasado son Margarita Quebrada. Escuchar cosas así hechas hoy me produce mucha ternura, no lo puedo evitar; por mi yo de 1980 y pico.
En fin. Que se acabó la nieve y se marchó el frío polar. Ha llovido, pero tampoco ha sido el diluvio previsto (aquí, al menos). Las plantas de mi balcón están en siniestro total casi todas, y los pajaritos aún no han regresado de donde sea que se refugiaran. Me quedan todavía una semana de vacaciones y algún marroncillo casero. Definitivamente, 2021 se me está haciendo ya bola.
Y luego podemos hablar de lo demás. La curva de contagios up, up and away, y la sensación de pánico que generan los mismos que hace un mes abogaban por aflojar medidas para 'salvar' las navidades. Que no vayas a ver a tu madre a su casa, dicen ahora: mejor queda con ella en un bar.
Yo es que ya...
En fin.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
y el miércoles llega la lluvia, sube la temperatura (ayer ya hizo menos frío) y todo el mundo duda entre el alivio y la esperanza de que el remedio no vaya a ser peor, porque últimamente no hay temporada de lluvia que no traiga su inundación, su metro cortado, su poquito de catástrofe
meanwhile: en el ayuntamiento bien, encantados de conocerse (y en casa de Ayuso no te cuento)
pues ayer estuvimos viendo una peli de Claire Denis, High life, porque a veces me equivoco y si en la ficha pone CF allá que voy, así que tuvimos que ver luego Stop making sense para quitarnos el mal sabor de boca; y sí, High life es un piedro con pretensiones y cero imaginación, en el que todo el mundo está como estreñido (es gracioso ver a Robert Pattinson poniendo cara de CTangana, la verdad) y lo único que se salva es una bebé saladísima que al principio sale mucho
ni os acerquéis
Música para el fin de semana. Estos días me ha gustado mucho el nuevo video (y la canción) de Lana del Rey, y además hay disco nuevo de Sleaford Mods, que siempre caldean el ambiente (falta hace), pero a mí lo que me ha puesto de buen humor es esto de aquí arriba: se llaman The Dawns, y no sé si habrán terminado el instituto (diría que no).
En fin. Qué voy a contar. Me van llegando fotos de los alrededores del Marco Incomparable, y aquello es un desastre. Quieren abrir el lunes, pero está difícil. Si voy a comprar o me doy una vuelta hasta el kiosco a por el periódico, voy sorteando obstáculos, hielos y montones de nieve sucia (y eso que por aquí la cosa no está muy mal, incluso han recogido ya la basura un par de veces). Una semana después, estamos así.
(Y hace un año, estaba yo a puntito de salir para una visita relámpago a Londres. La de cosas que pueden pasar en un año, ¿eh?)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
dos semanas llevamos de 2021 y ya quiero que se acabe, que madre mía cómo ha empezado y qué pinta tenebrosa tienen los próximos días, semanas, meses...
(que los pajaricos no puedan beber porque el agua de los platos se congela a los cinco minutos de ponerla en el balcón, tampoco me anima mucho las mañanas)
Música para el fin de semana de temporal. Estos días he estado escuchando mucho a Felt. Por lo que sea, me parece una banda sonora perfecta para escuchar mientras ves nevar.
Bueno, la nieve. Qué barbaridad. Normalmente, los madrileños exageramos muchísimo con cuatro copos que caigan, pero lo de ayer y hoy justifica todos los aspavientos, me parece.
¿Qué más? El show de Trump, claro. Sin comentarios. Una semanita completa, en fin. El año empieza, entre unas cosas y otras, cojonudamente.
Días nevados en el edificio Baxter.
el año empieza frío y yo miro todos los días cómo está el tiempo en Florencia, en Atenas y en Londres (y Oxford), porque tengo allí a gente a la que quiero y yo qué sé, me gusta saberlo
por aquí ha estado nevando casi toda la mañana; hasta media tarde no lo ha dejado, y he aprovechado para bajar a comprar algunas cosas y a mirar el buzón
por resumir un poco:
he adelantado un simulacro de estofado de ternera para rematarlo mañana, veremos cómo queda (pero de sabor, hoy, muy bien, la verdad: cruzad los dedos)
he recibido un envío de quesos de la gente de Cultivo, que me ha alegrado lo que queda de mes (así, a ojo)
he envuelto los regalos de Reyes (se confirma: no tengo manos, tengo pies)
y ahora, en un rato (después de una previsible siesta), seguiré viendo la última temporada de Sabrina, que me está dando la vida este principio de año
Música para el fin de semana, primero del año. Una versión adusta y vitamínica del clasicazo de Peaches (que da su bendición al final del video), a cargo de Dave Grohl y Greg Kurstin. Para entrar en el 2021 con bien de ánimo y de actitud.
Y, bueno, resumen de estos días: comer a todas horas, el Cachitos de nochevieja, un Nacho Cano que es ya definitivamente un teleñeco (en mal), frío, mascarillas, Death Ayuso dándolo todo en modo Years and years, vacunas, Brexit, banderas.
Y ya estaría.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
(Friendly reminder: estoy de vacaciones, así que igual escribo más por aquí.)
debería cortarme el pelo, pero con este frío me da toda la pereza, así que lo vamos a dejar como primer propósito de año nuevo (y de esta manera habrá al menos uno que sí cumpla)
mientras tanto, y en la cuenta atrás, miro de reojo las listas de lo mejor de 2020 (sin coñas) y calculo que alguna sí que me gustaría hacer, aunque sea de memoria y con prisas (para no perder la costumbre), pero de verdad que soy incapaz de recordar nada concreto antes de marzo; así que será más precaria e incompleta de lo habitual
Música para el fin de semana. Estos días estoy escuchando con muchas ganas a Black Box Recorder, la típica banda que está como pensada para mí (pero de la que me había olvidado completamente hace ya años).
Y llegó la navidad, con un aire raro de provisionalidad, de pasar por ella de puntillas.
En esas estamos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Se llaman Ginebras y son la típica banda que me pone de buen humor desde el primer acorde de la primera canción, así que este ratito con ellas es perfecto para levantar el ánimo en este sábado gris y amodorrado.
Por lo demás, poca cosa puedo contar. Los días pasan, y yo los voy tachando del calendario a la espera de que se acabe el año de una vez por todas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
tengo unas deportivas bastante harapientas ya, pero todavía las uso todos los días para pasear por la mañana o para ir a comprar; las compré en Muji hace ni me acuerdo, y me están un poquito grandes porque ahí las tallas del calzado son raras, pero son las más cómodas que he tenido nunca, y es muy posible que las tire uno de estos días, porque las suelas están ya a punto de desaparecer; y también eso es año-nuevo-vida-nueva, supongo
a estas cosas le doy vueltas en la cabeza cuando me despierto a deshoras y tardo en conciliar otra vez el sueño (que es casi todas las noches)
Música para el fin de semana. Tricky es único a la hora de tejer atmósferas turbias, y en dosis pequeñas te pone las pilas pero bien.
La semana ha sido, también, turbia en la cosa climática, con sus lluvias y sus fríos, y sus vientos hipohuracanados, y ha venido cargada con noticias variopintas: que si primeras vacunas, que si el Brexit a punto de nieve, que si planes navideños, que si dineros reales. Y luego, para postre, se ha muerto Richard Corben, que es casi como decir que se me ha muerto un trozo de edad del pavo (que, en mi caso, se alargó hasta hace dos días, poco más o menos).
Esta semana he leído, además, algunos tebeos de los que salen ya automáticamente con la etiqueta de mejores del año (pero de verdad): Paco Roca, Monteys, Gallardo.
Por lo demás, bien. Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana de puente. De Pauline en la playa somos aquí fans, que no todo va a ser ruido, a ver. (Aunque bien que hicieron ruido cuando pilotaban Undershakers.)
Y bueno, pues diciembre. Ya estamos en ese momento del año: comprar calendario nuevo, echarle un ojo a los próximos meses, abrir el paraguas para que no salpique mucho el bombardeo de listas de lo mejor de 2020.
Días tranquilos (y fríos) en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. A Girl Friday las acabo de descubrir (anteayer mismo). Lo que hacen se parece mucho a lo que más me gusta (aunque tengo mis días, claro).
Hoy hace sol, después de los dos días de lluvia. Y esta semana he visto a F y a N, que aparecieron precisamente con la lluvia, como en los cuentos.
Por lo demás, pues mira, que los días parece que no se acaban nunca, pero el mes ha volado y ya mismo es diciembre. Y las luces de navidad. Y ya estamos con el calendario del año próximo, madre mía: vamos a tirar 2020 a la basura a medio usar.
Y eso.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
bueno, pues son casi las seis y ya están encendidas las farolas, y esta mañana me he fijado en cantidad de escaparates (¡y balcones!) decorados ya en modo navideño; a punto he estado hace un rato de sacar a los duendecillos de su caja
¿lo que me apetece de verdad?: confinarme hasta febrero, releer Peanuts, volver a ver Buffy del tirón, montarme un ciclo Ozu, Rohmer, Howard Hawks, hacer risottos, hincharme a ver memes de Baby Yoda... prejubilarme, vamos
Música para el fin de semana, que por aquí empieza mustio y medio lluvioso. Muy para esto de Clairo, en realidad.
Por lo demás, todo OK. Ver llover por la ventana me provoca como nostalgia del confinamiento, un poco. Pero hay que bajar y comprar manzanas y plátanos, y mandarinas. Y a lo mejor vino blanco.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
pues la serie de la chica que juega al ajedrez bien, pero tampoco es para echar las campanas al vuelo, vamos a ver, que a la gente le encanta ponerse superlativa a la mínima ocasión...
me he escapado al centro a por tebeos y me he vuelto a casa con el nuevo de Sole Otero, que le tenía bastantes ganas (flamantísimo premio FNAC/Salamandra), la última entrega de Giant days y un libro de entrevistas con Charles Schulz, así que todo bien
(además, estoy leyendo despacito el Aspirina de Sfar, que es una maravilla)
Música para el fin de semana. Aquí nos gustan mucho las Hinds; tienen no sé qué burbujeante que pone de buen humor. Y eso, con la que está cayendo, pues mira, que viene bien, ¿no?
Porque madre mía, la semanita... Todo vergüenza ajena allá donde mires. Y todo el rato la sensación de estar en cuenta atrás, de que todo el mundo lo sabe pero hace como que no.
En fin, no hay sorpresas. Días tranquilos en el edificio Baxter.
pues la comidilla del día es lo de Trump, el recuento de votos, la histeria y el ya veremos, pero yo me he quedado de relax en casa a ver llover, y el resumen es que he hecho lentejas, ha habido siesta (en formato mini, eso sí), he rescatado algunas cosas de la baticueva (tenía como antojo de Moebius), he comprado empanada y llevo ya un rato largo moneando en twitter y escuchando a Sleaford Mods
y esta noche creo que empezaremos a ver la serie esa del ajedrez, en Netflix, que tiene buena pinta y es corta
Más música, que hoy es festivo por aquí y encontré hace unos días algunas cosas de Veruca Salt, y se me había olvidado lo buenas que eran (¿son? No tengo claro que sigan en activo...).
Por lo demás, la mañana trae un aire primaveral que despista mucho, las cosas como son.
Y eso. Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para Halloween. Trasteando esta mañana me he tropezado con esta maravilla: un instrumental dedicado a la Scary Godmother de Jill Thompson, que recuerda un poco al tema de cabecera de Los Munsters. Estas cosas me dan la vida.
Vaya semanita, ¿verdad? Madre mía. Lo peor de todo: la certeza de que estamos abocados, se ponga Ayuso como se ponga, a un confinamiento de los gordos. Que no será como el de primavera, claro (o eso quiero pensar). Porque sabemos más que antes y hay cosas que no vamos a repetir. Pero que será un de casa al trabajo y del trabajo a casa durante un tiempo, pero de verdad, con casi todo cerrado. Esto lo veo claro, y todo este marear la perdiz a ver si se salva la campaña de Navidad no va a hacer más que empeorar las cosas.
(Pero yo qué sé, ¿eh? Que yo aquí solo miro. Y, de vez en cuando, me llevo las manos a la cabeza, en modo boomer.)
En fin, nada. Días tranquilos en el edificio Baxter.
pues he salido de librerías, y me he vuelto a casa con alguna cosa que me apetecía (pero mucho menos de lo que me pide la bulimia de papel; otra vez será)
también, por la mañana, he hablado con algunas de las chicas de la diáspora (que están casi todas por ahí fuera, comiéndose el mundo): eso me pone siempre de buen humor
y me he cortado el pelo, también (que el confinamiento de primavera me pilló recién rapado y mira, mejor así; no vaya a ser)
seguimos de tranqui por aquí
Música para el fin de semana. Ración doble de Sonic Youth, que siempre gusta, y más con este ambiente pochísimo de banderas y mascarillas.
La semana ha transcurrido entre el carnaval en las Cortes, el ruido de fondo del toque de queda sí-no-sí-pero-menos, la bandera gigante y la ola que no deja de crecer, y qué pereza todo si no fuera porque, bueno, nos va un poco la vida en ello.
(Nota a pie de obra: conversación escuchada ayer mismo entre gente ya adentrada en los treinta, que eso de la vacuna no lo ven, que ni ellos ni sus hijos se la van a poner, que eso es una cosa muy seria, que al fin y al cabo lo que te meten es el virus... y yo hace ya tiempo que no entiendo nada, pero no dejo de sorprenderme, así cómo vamos a salir del agujero.)
Por lo demás, todo bien. Hoy toca tortilla de patata, que mañana hay que trabajar y con algo habrá que llenar la tartera.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
en casa, del confinamiento nos ha quedado (entre otras cosillas) lo del paseo matinal, y lo hacemos a la hora que abren los colegios, así que siempre hay chavalería minúscula en la calle; eso y los perrillos, que también abundan, pues como que nos ponen de buen humor ya desde temprano, así que bien
y pasan los días y me voy confirmando en que el mundo mascarilla ha propiciado el retorno triunfal (y para bien, me parece) del eyeliner, sobe todo entre las más jóvenes; o a lo mejor es que me fijo más que antes, porque ahora tendemos a mirarnos más a los ojos
Música para el fin de semana. Ahora que el otoño empieza a enseñar los dientes, Eternal Summers. Que, mira, para un ratillo están bien.
Y la semana se ha pasado sin casi darme cuenta. De octubre hemos pasado ya el ecuador, ya mismo tenemos Halloween y noviembre, y las navidades se nos echan encima. (Y bien raras que van a ser, este año.) Y yo aquí, hablando del tiempo que pasa, como los abuelos.
Bueno, resumen. Por el Marco Incomparable, bien, gracias. En casa hemos visto el nuevo Perry Mason, que viene a ser un Año Uno, para entendernos, y tarda un poco en entrar en materia y agarrarte por las solapas, pero está todo tan bien hecho y los personajes funcionan tan bien que , chica, para cuándo más. Yo leí el nuevo libro de Jaime Martín, (Siempre tendremos 20 años, lo edita Norma), que me ha gustado mucho y hasta me ha hecho llorar un poquito. Y poca cosa más.
A ver si esta semana me animo y estoy un poco más locuaz por aquí.
Días tranquilos (y fríos) en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana largo y casero. Estos días he descubierto (llego tarde, como casi siempre) a Axolotes Mexicanos, y bueno, que me hacen gracia (aunque aquí la voz de la cantante pone a veces los pelos de punta, en fin; a cambio, los speech entre canciones son impagables).
Pues menuda semana, ¿eh? Distopía casposa genuina. Madre mía, la señora Ayuso, sus minions y el sinvergüenza del alcalde, ¡y los palmeros! Y, visto lo visto, esto no ha hecho más que empezar. (Insertar aquí cabecita amarilla pegándose un tiro en la sien.)
Eso, que todo mal ahí. En otro orden de cosas, el Marco Incomparable ha inaugurado expo nueva (que está muy bien, aunque todavía la tengo que mirar despacio). Hay menos público que nunca, en general, aunque ahora se anima más en el horario de gratis que estos meses pasados.
Y poco más. A ver cómo va la cosa el finde. Permanezcan atentos a la pantalla. (¡Y cuidaos mucho!)
Días tranquilos (a ver si no) en el edificio Baxter.
pues nada, sofá nuevo, gafas nuevas, silla nueva para el ordenador, todo novedades para este otoño, cómo te quedas... que el próximo confinamiento nos pille preparados
en otro orden de cosas, hemos visto la primera temporada de Borgen y hombre, a ver, está bien y eso, pero no es para nada lo que me esperaba, se os va a todos la cabeza con esto; yo me sigo quedando con El ala oeste de la Casa Blanca, que viene a ser lo mismo, pero con sentido del espectáculo y mejores guiones
por lo demás, bien, gracias; vuelve el solecito
Música para el fin de semana. Estos días estoy escuchando mucho a Ben Watt, que fue la otra mitad de Everything But The Girl. (Pues sí, resulta que también me gusta escuchar cosas de adultos. De vez en cuando y sin abusar, eso sí. No sea que se me pegue algo.)
Y esta mañana no había nadie por la calle. Que es verdad que es sábado, y que hace frío (el otoño se ha estrenado con ganas), pero la sensación ha sido muy rara después de estos días de guerrilla institucional y bochorno. Como de ciudad de verdad cerrada.
Por lo demás, bueno, la vuelta al Marco Incomparable ha sido indolora, y además M por fin se ha reincorporado a la tripulación, así que muy bien.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Hace ya días que esta canción suena en bucle en mi cabeza, a poco que me descuido (y también en casa, claro). Y sí, ya sé lo que me vais a decir, pero es lo que hay: a estas alturas, escuchar esto me hace un poco más feliz.
Me hizo también feliz ver la última temporada de Agentes de SHIELD, que igual es la que más he disfrutado de las siete. Ahora estamos con la primera de Halt and catch fire, que está en Filmin y me está gustando, en general, aunque no sé si es lo que más me apetece ver right now. Me parece que lo que necesito son naves espaciales, zombies o, si acaso, alguna cosita de humor. (O superhéroes: también vamos al día con The boys, y mira, bien.)
Seguiremos informando.
¿Más? Pues poca cosa.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
por resumir el día:
he guardado los de verano, y he desenterrado de debajo de las camisetas los pantalones largos de otoño-invierno
hemos ido a pasar la itv (todo ok)
filete con patatas fritas para comer, y un poco de melón de postre
hemos visto la primera peli de Jonás Trueba, que tenía curiosidad, y en fin... un poco de vergüenza sí que he pasado (en parte, lo admito, porque tengo la sensación de que igual hace veinte o treinta años sí me hubiera gustado)
y, bueno, lo de la Ayuso, el despropósito: cada vez está más claro que nos vamos a la mierda
Música para el fin de semana, aunque sea con retraso, que he estado unos días fuera y volví anoche. Best Coast tienen un punto luminoso que me gusta mucho. I mean, esto es pop, no le des más vueltas.
Pues eso, que muy bien esta semana. Buen tiempo, mucho paseo junto al mar, muy rico todo. No sé qué más se puede querer a estas alturas de verano, cuando el otoño está a puntito de llegar.
Y sí, vuelvo justo a tiempo para comerme el show de Díaz Ayuso y sus Juegos del Hambre (Isabel Death Ayuso, he visto por ahí), que es de traca. Y me reiría (la risa irónica medio posmo que a veces nos pierde un poco, ya sabéis) si no me cabreara tanto, si no fuera todo tan escandaloso. Y tan inútil, porque con esto no se paran los contagios ni se desatascan los centros sanitarios.
En fin.
Días tranquilos en el edificio Baxter. (Madrid Sur. Zona Fantasma.)
pues último día de trabajo hoy: oficialmente estoy de vacaciones, y hasta octubre no vuelvo al Marco Incomparable; se ha hecho un poco cuesta arriba, porque la víspera siempre es más lenta que un día normal, pero a última hora a venido F de visita y me ha alegrado el domingo
(qué difícil lo de no abrazar a depende quién)
Música para el fin de semana (que va a ser largo y de Marco Incomparable, ay). Las canciones de Weezer tienen todo lo que me gusta, y escuchar sus discos de cuando en cuando es vitamina para el ánimo.
La semana bien, gracias. He comprado sellos y algunos tebeos; he leído Panza de burro y casi he terminado de leer también Canto yo y la montaña baila (me han gustado mucho, en particular este último, que me ha volado la cabeza). Hemos visto Away, una serie Netflix sobre la primera expedición tripulada a Marte a la que le sobra un poco de drami familiar y le falta mucho Marte, pero que se ve bien, mira, yo con que haya cosmonautas y poca cosita más ya me conformo.
Y eso. Que mañana toca trabajar, pero luego ya llegan las vacaciones. (Hasta he comprado mascarillas extra para el viaje, que al final nos liamos la manta a la cabeza y nos piramos unos días. Y qué raro se hace justo eso, pensar cuántas mascarillas hacen falta, acordarse de llevar frasquito de gel hidroalcohólico y hasta dos pares de guantes, para por si.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
esta mañana la calle estaba llena de chavalería de camino al cole con sus mascarillas pequeñitas; escuchando al vuelo las conversaciones que tenían se me ha ocurrido que para ellos todo esto es una aventura todavía mayor de lo habitual (cada vuelta al colegio lo es, siempre), y que probablemente se lo van a tomar más en serio de lo que nos creemos, y van a tener todo el cuidado del mundo; mucho más cuidado que quienes han improvisado toda la operación retorno en cuatro días, echando balones fuera y con la vieja excusa del perro socialcomunista que se comió los deberes allá por el mes de junio...
da gusto verles por la calle, parloteando y tan contentos
Música para el fin de semana. Canciones nuevas de bandas a las que amo, eso me pone siempre de buen humor.
Y llegó septiembre, con unos días de respiro en lo que a la calor se refiere (aunque ayer volvió a subir más de la cuenta la temperatura, qué lata). Septiembre debería ser ya mes otoñal a todos los efectos, la antesala de Halloween, mes de hojas secas y pantalones largos. Pero mira, es lo que hay. Nos conformaremos con que las mañanas y las noches (menos mal) sean más fresquitas.
Poca noticia más. Las cosas del virus, que sigue ahí fuera, cada vez más fuerte. Que el Marco Incomparable anuncia que igual no abre al 100% en lo que queda de año. Y eso, sin sorpresas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Esto de Billie Eilish es bien bonito, la verdad. Y viene al pelo para este fin de semana raro de bajada de temperaturas y cierre de temporada, que al verano aún le queda, pero septiembre es otra cosa.
La vuelta al Marco Incomparable ha ido bien, sin traumas. Y poco más se puede añadir al resumen de la semana. A ver cómo se mueven las cosas en los próximos días...
Pues eso: días tranquilos en el edificio Baxter.
pues no queda nada para la vuelta al Marco Incomparable después de estos días de vacaciones confinadas-pero-menos en los que hemos estado viendo cosas chulas en Filmin y he renovado el reproductor de música, que el otro había petado hace ya un tiempo, y he adelantado también alguna lectura pendiente, aunque lo de ponerme al día daría para una cuarentena de las largas, y ni así; así que he ido a la peluquería esta mañana, que ya iba haciendo falta
del museo poca noticia tengo; la más reciente, que sigue habiendo poco público, y que cada vez hay que llamar la atención a más gente porque se bajan la mascarilla a la que te descuidas
por lo demás, poca cosa; llega septiembre en pocos días: vuelta al cole, vuelta a los trabajos, reactivación general... veremos
Música para el fin de semana. Esta muchacha tan maja se llama Sóley, y me hace mucha gracia escucharla entre canción y canción, con ese acento tan marcado y ese aire de empollona simpática. Luego, la música es otra cosa, muy para mañanas de verano, cuando todavía hace fresco y en la calle no hay casi nadie.
Por lo demás, bueno, pues eso. Que pasan los días sin sentir, que vuelve a hacer calor, que las noticias de contagios van siendo más preocupantes cada día. Que este verano no parece un verano de verdad (salvo por lo de sudar). Y que estamos todos más guapos con mascarilla, esto lo he dicho ya.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
ayer, en el metro, iba sentado a mi lado un tipo trajeado, entrecano, delgado, de mi edad, quizá un poco más joven; leía la biografía de los Ramones que escribió el batería, Marky, una edición grandota, de tapa dura y ya desgastada... me hizo sonreír, la verdad, y me llamó la atención cómo la imagen que me había formado de él, en piloto automático y de reojo, cambió de repente
en fin, las cosas
todo bien por aquí
pues hace un par de días volví a ver a la señora que atiende a los gatos del barrio (aunque a ellos hace tiempo que no los veo); ya caía la noche y ella se afanaba entre los coches aparcados con su bolsita de pienso y sus cosas
me alegré, la verdad, y me acordé del tiempo-burbuja del confinamiento; en esos días, verla cada tarde (las tardes que acudía) era una forma de consuelo de la que no he sido consciente hasta ahora: imagino que, con el tiempo, iremos recordando cosas de las que entonces no nos dábamos cuenta, pero que de alguna forma fueron importantes
Música para el fin de semana. Leyendo estos días a Jaime Hernández, uno de los muchos personajes secundarios intentaba convencer a Hopey de que se uniera a su banda con razones de peso: sus solos de guitarra duraban tres segundos, y de las cuatro canciones que sabían tocar en condiciones, tres eran de Shonen Knife. Así que, mira, Shonen Knife.
Por lo demás, bien. Se agradece que las temperaturas hayan bajado, y que las noches sean ya vivibles. Avanzando despacio con algunas lecturas, viendo cosas chulas... de relax, mayormente. Y con la mosca detrás de la oreja con respecto al cariz que las cosas epidémicas van tomando ahí fuera. Yo no sé qué va a pasar en un mes, ni sé cómo vamos a remontar cuando empiecen a llegar gripes y resfriados.
En fin, eso. Que no sé. (Así, en general.)
Días tranquilos (y con mascarilla) en el edificio Baxter.
Música para el fin de semana. Diet Cig ya han pasado por aquí antes, pero no está de más volverlos a traer, porque son una inyección de vitalidad que buena falta hace, con la que está cayendo.
La semana ha tenido sus momentos buenos: buenas noticias de M, la visita de la Chica Pelirroja. Sus momentos raros, con la curva de contagios creciendo. Sus momentos de sacadme de aquí, por la calor. Pero ya pasó, entramos en periodo de vacaciones (aunque sean caseras) y habrá rutinas o ritmos que cambien, aunque lo principal va a ser no mirar el reloj para calcular la hora de cocinar, comer y marchar a la carrera al trabajo. Que no es poco.
Así que, yo qué sé. Igual nos vemos más por aquí.
Días tranquilos, anyway, en el edificio Baxter.