domingo, 15 de enero de 2017









¿Alguien recuerda a Bo Derek y aquella película, 10, la mujer perfecta?

Agua, comida, tebeos... todo lo necesario.

Una cita...

Un beso...

Patty enamorada.


When no one loves you... 💗

Linus poniendo los puntos sobre las íes.

Habrá un mañana: Marcia, siempre los pies sobre la tierra.

Peanuts, 1980.

sábado, 14 de enero de 2017








Música para el fin de semana. The pains of being pure at heart. Que son menos melodramáticos de lo que el nombre hace suponer y suenan luminosos; lo justo para animar estos días que, dicen, vienen fríos.

Poco nuevo que contar. Que estamos ya en medio de Enero, que en dos semanas vuelvo al Marco Incomparable, que de todo lo que tenía previsto hacer estos días... pues bueno, algo he adelantado, pero muy poca cosa. Para variar.

Same old story.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

viernes, 13 de enero de 2017



Bueno, pues he estado viendo Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson. Igual hay quien no se lo cree, pero es lo primero que veo de este hombre. Y muy bien. Me gusta. Me encanta, de hecho.

Ahora, a ponerse al día.

miércoles, 11 de enero de 2017

Bueno, listas. 

A ver.

Quiero decir, si ya ha publicado Álvaro Pons las suyas, tiene poco sentido que yo ande picoteando de aquí y de allí, repasando lo poco que haya ido anotando aquí mismo y que intente hacer memoria, cuando es obvio que se me van a olvidar cosas importantes.

De todas formas, hay algunas cosas, títulos, nombres, que sí me gustaría señalar o recordar. 

Primero, Martín López Lam, que ha publicado a lo largo del año tres libros, tres: Sirio, Gialla y El título no corresponde. Que son como tres puñetazos en la mesa, y que no me canso de volver a mirar una y otra vez. 

Luego, los Cuadernos japoneses de Igort

Retornos esperados: Luis Durán y Joann Sfar. (También Jali.) 

La sorpresa estimulante de Epigrafías, de Carla Berrocal. Y la confirmación de FHNavarro con su maravilloso Hopper.

Álvaro Ortiz, que firmó Dos holandeses en Nápoles para el museo Thyssen y se curró después una compilación en cinemascope de sus cuadernos de viajes. (Y más tebeos de museo: Max, sobre El Bosco, para el Prado.)

Revistas: La Resistencia y Voltio

Manel Fontdevila y el señor Monteys.

Más sorpresas de las buenas: La reina orquídea, de Borja González, y Que no, que no me muero, de María Hernández Martí y Javi de Castro.


Amor y cohetes para separar fases, que diría el maestro Juan de Pablos.



En lo que respecta a libros sin dibujos, el año pasado descubrí a Caitlin Moran,  que me entusiasmó, y ahora tengo una pila (pequeñita, pero pila) de cosas suyas por leer. Me volvió loco, de otra manera, También esto pasará, de Milena Busquets. Gocé con el Diccionario enciclopédico de la vieja escuela, de Pérez Andújar. Descubrí también a Gonzalo Maier y a Paco Inclán y me terminé de enganchar a Marcos Ordóñez por culpa de su Juegos reunidos



En fin, qué sé yo. A ver si este año me impongo a mí mismo un poco de orden y el próximo enero hago una lista presentable. 

domingo, 8 de enero de 2017

Tres palabras: cajón de arena.





(Mutts, by Patrick McDonnell)
A veces veo películas.

Por ejemplo, estuve viendo Nikita, la de Luc Besson. No la recordaba tan bien. (Bueno, más bien habría que decir que no la recordaba en absoluto, más allá de un par de detalles.) Nada que ver con la versión de John Badham, tan ortodoxa, de la que solo me parece memorable Bridget Fonda (qué habrá sido de ella, la echo de menos). Nada que ver con las dos teleseries, dos, que se han rodado con la misma premisa y muy diferentes planteamientos. Nikita me ha gustado mucho por lo que tiene de cuento (o de tebeo, para ponernos inpertinentes: de tebeo francés, eso sí), porque me gusta mucho cómo rueda Besson, porque hay sentido del humor, por lo bien definidos que están los personajes, por el final abierto, por la fragilidad que transmite la protagonista.


Por ejemplo, vi ayer High rise, la reciente adaptación que ha rodado Ben Wheatly de la novela de Ballard (Rascacielos, en su edición en castellano). Y no. Me parece que acierta en la ambientación setentera, y me parece que hay momentos brillantes y muy ballardianos, pero en general el resultado es pobre. Casi diría que el tono es paródico. Y falta una mirada racional que vaya explicando lo que pasa, que vaya ordenando los acontecimientos y los vaya graduando, esa mirada que proporciona Ballard con su estilo clínico y sin la cual la película está muy cerca, ya digo, de la parodia. O del circo. (Bien por la música, eso sí.)

Por último, vi también Kubo y las dos cuerdas mágicas, que tiene un título de mierda pero es una belleza de película, con independencia de que repita modelos ortodoxos. Hoy ya es difícil decir si lo que vemos son marionetas o imágenes generadas por ordenador, pero el diseño de producción es tan brillante, hay tantas ideas visuales, que da gusto verla. Ademas, no cantan, y eso puntúa doble.

En fin, que a veces veo películas. 

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 7 de enero de 2017








Música para el fin de semana. León Benavente. Una de las bandas que descubrí (para bien) en 2016.


Y empezamos el año con más muertes: John Berger, Ricardo Piglia. Gente de la que tengo en lista de espera desde hace un tiempo y que ahora se hace urgente leer, porque uno tiene la sensación de haberse perdido demasiadas cosas. De llegar tarde a todo, como siempre. (Hay más nombres en esa lista de espera: este año va a ser de hacer listas, me parece. Listas de nuevas lecturas, nuevos descubrimientos que a muchos les sonarán a viejos ya, pero eh, cada uno a su ritmo. Listas de relecturas, de mirar otra vez, de otra manera, cosas ya vistas.)


Por lo demás, bien. Convaleciente de tanto festejo. A ver si pasa el fin de semana y a partir del lunes vamos recuperando ritmos y rutinas.

martes, 3 de enero de 2017

¡Ay, esa chica pelirroja...!

Un poco como todos...




Peppermint Patty intentará cambiar su aspecto para caer mejor y que la gente se olvide de su nariz...



Peanuts. 1979.

domingo, 1 de enero de 2017

Ha amanecido como ayer:  frío y gris. En un rato habrá que meterse en la cocina, que viene la familia a comer. 

Ya hay calendario nuevo en la pared.




sábado, 31 de diciembre de 2016




Música para el fin de semana. Kate Tempest. Me recuerda un poco a lo que hacía Anne Clark. No sé si me gusta, pero es lo primero que escucho hoy, último día del año, y aquí lo dejo.

Hay un poco de niebla y hace frío. El año (mi año) se puede resumir en unas pocas frases. He estado en Florencia y en Roma, he estado también en Dublín y en Avilés. Se me ha descacharrado el kindle. Después de un puñado de páginas ya dibujadas, me ha dado la gran pájara (y voy a superarla este mes próximo: no es un propósito de año nuevo, que esos desaparecen como lágrimas en la lluvia; es cabezonería). He descubierto a Sorrentino y a Marcos Ordóñez. Un día me salieron unas lentejas muy ricas. Otro día, cuajé la tortilla (de patata, se entiende) perfecta. La Liga de Señoritas Extraordinarias ha crecido.

Y poco más.

Feliz año. 

martes, 27 de diciembre de 2016

Así que ha muerto Carrie Fisher, que fue la princesa Leia y estuvo en una de mis películas preferidas de Woody Allen, Hannah y sus hermanas. Además, ha muerto también Richard Adams, que escribió La colina de Watership, una maravillosa novela épica protagonizada por conejos que merece una revisión urgente.


Digo yo que podríamos suspender lo que queda de (puto) año, dejarlo en standby hasta el fin de semana y empezar ya directamente con 2017.

(Por lo demás, el catarro va a más. Todo bien.)
Me lo escribía la joven M ayer, a propósito de la muerte de George Michael y la lista de bajas del año: Quiero ir a casa de Stevie Wonder y meterle en la cama y vigilarle hasta 2017. A ver si no es para quererla.

Por lo demás, todo sigue su curso, hace un poco más de frío y mi catarro y yo trabajamos a piñón hasta el viernes, y ya luego recibimos el nuevo año de vacaciones.

Buenos días.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Next Spring!!





Doctor Who
Christmas present.





Música para el (largo) fin de semana (y con un día de retraso): los chicos de Odio París tienen su gracia planetaria, y un poco por eso están aquí. (Eso sí, yo soy poco de villancicos y más de esto otro: Gainsbourg.)



En otro orden de cosas, semana navideña. Con lo que eso conlleva.

Apurando el año. (Igual en unos días me pongo a hacer listas, que también yo es por donde me da. 2016: de estas cosas me acuerdo.)



Mientras tanto, buenos días y feliz Navidad.



jueves, 22 de diciembre de 2016

Las chicas se graduaron ayer, en la puerta del Hipercor de abajo suena en bucle un villancico (el mismo todo el día, sí), los niños de San Ildefonso están con lo suyo ahora mismo... Pasa el tiempo, el año se acaba, en todas partes van apareciendo listas con lo mejor (o no) de 2016, y hasta con lo más esperado de 2017, que ya es hilar fino.

Pues eso. Que merry christmas.




(La imagen es, como cada año, una cortesía de señor AÍSA.) 











Eudora es un personaje nuevo.


Enseguida encaja con el resto de la pandilla.



De cuando en cuando, la realidad se deja ver en las viñetas de Peanuts.

De manera literal, incluso.


Peanuts, 1978.


(Bola extra, que casi es Navidad. Gracias a la amiga Elisa McCausland llego a este artículo que habla de Peppermint Patty y cuenta de cuántas manera rompió moldes.)

sábado, 17 de diciembre de 2016








Música para el fin de semana. Linda Guilala nacen de una costilla de Juniper Moon (por así decir y por parafrasear, sin que venga muy a cuento, a quien dijo eso de que el surrealismo nació de una costilla de Dadá, que es una frase que me gustó de siempre), y generan una bruma eléctrica que es muy para días como hoy, me parece.

Por lo demás, poco más o menos. El año se va terminando, en los medios abundan las listas de lo mejor que hemos leído/visto/comido/vivido/llorado, la gente arrastra ojeras provocadas por las cenas de empresa y/o amigos y en Correos va todo más lento que de costumbre. Lo normal, vamos.


Leyendo: El libro más peligroso, un relato muy apasionante sobre el proceso de escritura y publicación del Ulises de Joyce, editado con el cuidado habitual que Es Pop pone es sus cosas.

Viendo: Luke Cage, que avanza a ritmo leeeeeento, tiene diálogos aceptables y una música maravillosa. Por ahora vamos bien, pero estamos en el tercer episodio. Veremos.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Llueve hoy blandito. Esa lluvia que gusta ver desde la ventana.

Día casero. Su poco de lectura, su poco de cocina, su poco de compra. Y su mucho de hacer los deberes, que cada vez que me pongo me cuesta más escribir una reseña, y cada vez me sale más corta (y más sosa, diría).

Por lo demás, todo bien, todo en orden.

lunes, 12 de diciembre de 2016

El fin de semana ha sido más tranquilo de lo previsto. Quizá el solecito ha animado a la gente a quedarse en la calle o a irse de tiendas, en lugar de acercarse en masa al Marco Incomparable, como ha ocurrido otros años durante el macropuente de diciembre. Eso que ganamos todos en salud y tranquilidad. De manera que el domingo fue atípico, y llegó a rozar el tedio en algún momento. Y eso que empezó acelerado, que hubo una avería en el Cercanías y tuve que irme por el camino largo del bosque a primera hora de la mañana. Ya por la tarde, C y la joven M se dejaron caer por allí y me levantaron la moral hasta instalarla en órbita geoestacionaria. Todo bien, en fin.


Esta semana, que empieza con una mañana de niebla espectral, será corta. Tengo algunos deberes pendientes y mucha lectura.

Y el año que se acaba, ahí no hay vuelta de hoja.


Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 10 de diciembre de 2016











Música para el fin de semana. Colour me wednesday suenan familiares y fresquitos, y eso es suficiente para ponerme de buen humor y para que estén aquí hoy.

Por lo demás, semana loca y guadianesca de fiestas salteadas. Diciembre acelera y el año se nos escapa. Los días son cortos y soleados, las noches frías. Demasiada gente en la calle (y la cosa va a más, claro). A mí se me amontonan las lecturas pendientes, y sigo atascado en lo mío (aunque diría que algo se mueve ahí dentro ya: it's alive!).

En el Marco Incomparable todo sigue su curso un poco en piloto automático, con las incógnitas y las quinielas de quién será Califa en lugar del Califa. Buena compañía a pie de obra, eso sí: no hay nada mejor.



Leyendo: Tantas mentiras, de Paco Inclán. Muy bien. (Y qué gusto leer cosas en una edición cuidada. Todo eso tan cursi del libro como objeto, pero de verdad, qué gusto.)

Viendo: Transparent, tercera temporada. No me canso de decirlo, qué maravilla de serie.



  

martes, 6 de diciembre de 2016

domingo, 4 de diciembre de 2016





Pues aquí está el listado de premiados del Expocómic 2016. En general, poco que decir. Muy contento con el premio a Emma Ríos por su maravilloso I.D. (que no es una obra fácil, de entrada), y muy sorprendido por el recuerdo a Vicente Alcázar (pero todo lo que sea recuperar a gente que se lo curró durante los años chungos me parece bien).

Por lo demás, bien. Terminé ayer con la tercera temporada de Orphan Black, que cierra con una voltereta argumental un poco descarada pero muy efectiva y deja con ganas de más. Y hoy, que llueve como si el mundo se fuera a terminar en un rato, toca volver a pasear por Stars Hollow (y eso me pone de muy buen humor).

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 3 de diciembre de 2016



Por cierto, y dicho sea a pie de página: el cartel del ExpoCómic de este año es de Paco Roca, y me gusta mucho. (También tengo que decir que, cuando lo vi por primera vez, pensé en Manel Fontdevila.) 

No sé si ha sido cosa mía, pero lo he visto poco por las redes estas semanas pasadas, y tampoco me ha parecido que se hable de él tanto como otros años.



Música para el fin de semana. Cada poco, insistimos: Yo La Tengo

Por lo demás, poco más o menos.  El otro día vi a C, que siempre me carga la batería del lado optimista y me pone de buen humor para una semana o más. Y hoy cumple años la joven M, que también me hace la vida más fácil.

Todo bien.

(En otro orden de cosas: Expocómic. Que tampoco voy este año. Ni falta que hace.)


Leyendo: El guión de cómic, de Diminuta Editorial. Un conjunto de entrevistas que Gerardo Vilches hizo a diferentes guionistas españoles. Muy interesante porque pone de manifiesto la diversidad de puntos de vista, trayectorias profesionales y maneras de encarar una labor a veces mal entendida y a menudo poco considerada, pero muy compleja y, sobre todo, fundamental. (Por fin di con el libro: la distribución de Diminuta es, ejem, mejorable.)

Viendo: Orphan Black, tercera temporada. Que baja bastante el listón de las dos anteriores, pero qué más da: el placer de ver a Tatiana Maslany desdoblarse en tantos personajes diferentes suple cualquier carencia. Además, a ver: clones, conspiraciones, comedia, ciencia ficción y guiños punk... ¿Quién da más?

jueves, 1 de diciembre de 2016

Ayer, un montón de noticias, no todas malas.


Luego, que el señor Z dice que se marcha. Probablemente está ya, después de quince años en el Marco Incomparable, un poco hasta no digo dónde. En general. Lo que deja la puerta entreabierta y añade intriga a los próximos meses, que prometen ser intensitos (pero entretenidos).

También, que a mi amiga A le han dado boleto sin más explicaciones y de un día para otro, después de prometerle contrato y parabienes a partir de enero. Así se las gastan las del Akelarre.

(El día no acabó mal, que se dio una vuelta por allí L, y me presentó a C. Me gustó mucho verlas juntas. Me alegraron la tarde.)


Por lo demás, días tranquilos en el edificio Baxter, you kow.