Peanuts, 1959.
miércoles, 27 de julio de 2016
martes, 26 de julio de 2016
Noche de ventiladores. Y vamos a peor. Menos mal que están estas mañanas de fresquito, aunque sean cada vez más cortas.
Volvió A; estará con nosotros unas semanas, para cubrir huecos vacacionales. Viene con esa alegría suya de siempre y con fotos de su gatito.
Sigue C en Londres; me envía informes diarios de sus aventuras, y aprovecha cualquier wi-fi a mano para saludar y alegrarme el día.
Ayer, además, L se dio una vuelta fuera de cuadrante por el Marco Incomparable.
Todo bien, todo en orden.
Y las vacaciones, más cerca.
sábado, 23 de julio de 2016
Música para el (largo) fin de semana. Kristin Kontrol es la nueva aventura de la que fuera líder de Dum Dum Girls, Inconfundible. Y muy bien.
Por lo demás, qué sé yo, la semana ha sido rara, intensa a ratos y con su poco de desconcierto ocasional. C se marchó a Londres esta mañana y no sé si volverá con unas doctor martens cherry red, como Lupita, o si echará a correr detrás del primer loco que salga disparado de una cabina azul, y el amigo E me envía un vídeo desde Times Square para que escuche el ruido del tráfico, que es como la banda sonora de los tebeos de Marvel con los que crecimos.
Todo en orden. Días tranquilos en el edificio Baxter.
Todo en orden. Días tranquilos en el edificio Baxter.
miércoles, 20 de julio de 2016
Ha amanecido de un gris plomizo. Han caído cuatro gotas, goterones más bien: barro. El aire, pesado, huele como a ceniza húmeda. La noche ha sido de las toledanas nivel experto.
En el Congreso, se van consumando los pasos de baile previstos, y cada oveja se va acercando, con disimulo, a su pareja.
Como decía una amiga por ahí, las noticias de jugadores de Pokémon accidentados son la nueva Venezuela, y ya no hay telediario o periódico que no incluya un par de ellas cada día, por mucho que la mayoría vengan de fuentes poco fiables, para decirlo con prudencia.
Ayer recibí página nueva de señor AÍSA, que me encantó. Seguimos trabajando en ello; despacio, sí, que el calor está reñido con la velocidad. Pero seguimos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
martes, 19 de julio de 2016
Terminó la Semana Negra este pasado domingo. Aquí abajo, los últimos dos números de su ya clásico diario, decano de la prensa negra mundial.
lunes, 18 de julio de 2016
18 de julio.
Mi modesta proposición: se cazan todos los pokemons que pueda haber en el Valle de los Caídos, se deja bien limpito y, después, lo dinamitamos.
Por higiene.
(Por lo demás, bien. Empezamos la semana cabalgando la ola de calor, y ahí vamos.)
sábado, 16 de julio de 2016
Música para el (largo) fin de semana. Desde ayer no se me va de la cabeza esta canción que llevaba años sin escuchar. De la conexión donostiarra más blandita y luminosa, la que se movió en torno a La Buena Vida, El Joven Bryan Superstar (después acortaron el nombre) cojeaban en la parte vocal, pero supieron trenzar con gusto un pop melódico y de corte melancólico que le va muy bien a las tardes de domingo.
Por lo demás, bien. Va subiendo la temperatura después de unos días de tregua. El verano avanza.
Además, esta semana hubo algún reencuentro de los que me ponen de buen humor.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
Por lo demás, bien. Va subiendo la temperatura después de unos días de tregua. El verano avanza.
Además, esta semana hubo algún reencuentro de los que me ponen de buen humor.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
viernes, 15 de julio de 2016
jueves, 14 de julio de 2016
miércoles, 13 de julio de 2016
martes, 12 de julio de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
sábado, 9 de julio de 2016
Música para el fin de semana. Shonen Knife enseñan nociones básicas de japonés y versionan a The Carpenters y a The Ramones, razones más que sobradas para que estén aquí, refrescando un sábado que se adivina calentito.
Por lo demás, poco que contar. Que no me gustan los encierros en general y los Sanfermines en particular, pero leo estos días en las redes comentarios bastante espeluznante deseando la muerte de los corredores o lamentando que a los posibles heridos haya que atenderlos en la sanidad pública con los impuestos de todos y, de verdad, ¿estamos todos así de tarados?
En otro orden de cosas (o no, yo qué sé), el circo de los pactos y no pactos parece que se va a alargar todavía lo suyo.
Qué pereza todo.
En otro orden de cosas (o no, yo qué sé), el circo de los pactos y no pactos parece que se va a alargar todavía lo suyo.
Qué pereza todo.
Leyendo: Trafalgar, de Angélica Gorodischer. Maravilla.
Viendo: The knick, temporada 2. Poco que añadir.
(Bola extra: más Shonen Knife.)
Ayer arrancó el Tren Negro, y con él la Semana Negra de Gijón en su edición XXIX.
Este año no he podido acercarme, así que iré enlazando aquí (como de costumbre) los A Quemarropa, y me haré a la idea de que del próximo no pasa, que además será memorable: treinta años haciendo cultura popular a pie de trinchera y contra viento y marea, a ver si no es para celebrarlo.
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| ¡¡El cartel de este año es de Mattotti!! |
martes, 5 de julio de 2016
Ayer, en el trabajo, un saltamontes del tamaño de una cigala se coló en una zona donde se cambia la gente de una de las contratas. Hicimos unas risas cuando se corrió la voz y ya, a otra cosa.
Anoche, justo antes de acostarme, salí al balcón, como siempre. Me gusta estar ahí acodado un par de minutos antes de irme a la cama. A mi lado aterrizó un saltamontes de tamaño respetable, lento y lustroso.
Con menos, hay quien monta una teleserie llena de mal rollo y secuencias en ralentí.
Por lo demás, todo bien. Y Juno está ya en la órbita de Júpiter, que es una cosa que me pone de muy buen humor.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
domingo, 3 de julio de 2016
Por las mañanas, tempranito, hace aún fresco y da gloria salir al balcón y quedarse ahí, acodado, mirando la calle vacía y el cielo azul. Ya luego, conforme pasan las horas, el calor va aumentando, hinchándose como un bizcocho en el horno, y el aire se recalienta. Hay que cerrar las ventanas, bajar las persianas. El ventilador crea burbujas habitables a su alrededor, mientras el calor se acumula en los rincones de cada habitación y espera a que caiga la noche para recuperar terreno.
Cada noche, a eso de las tres, abro los ojos, me levanto, bebo agua para poder seguir sudando. Me desvelo un rato, vuelvo a un sueño inquieto y agotador.
Buenos días, verano.
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