decíamos ayer de Mariana Enríquez, y me he acordado de que vimos en casa la serie que ha estrenado Netflix adaptando algunos relatos suyos (Mis muertos tristes): me gustó bastante, a pesar de esa luz rara tan fea, pero deja claro que hay cosas que no hay manera de adaptar bien, porque lo mollar del trabajo de Mariana Enríquez está en el lenguaje, el fraseo, la manera de crear atmósferas con esas palabras y no otras, con ese ritmo... eso cómo se traslada
vimos también la nueva Carrie de Mike Flanagan, y qué bien me lo he pasado, pero si hablamos de adaptaciones hay aquí mucho más de Claremont que de King (por eso me ha gustado tanto, seguramente); ojalá más temporadas para desarrollar ese berenjenal de mutantes y conspiraciones
por lo demás, la noticia del día viene con cero componente de sorpresa: no hay lista unitaria a la izquierda del Perro, cómo te quedas
(insertar aquí cabecita amarilla cabreada)
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