miércoles, 30 de septiembre de 2026

el lunes llegó el otoño de repente, sin avisar; de camino al trabajo se levantó un aire como de tormenta y empezaron a caer hojas muertas como si hubieran estado esperando la señal, y enseguida empezó también a llover despacito, un chaparrón que parecía de prueba, un ensayo


con el otoño ha llegado también la  muchedumbre: el museo lleva unos días otra vez saturado, imposible, después de un verano más flojo (más habitable, en realidad)


esta mañana me he dado cuenta de que, siempre que veo un avión cruzando el cielo, me acuerdo de una viñeta de El Cubri (Cava y Arjona, me parece que ya no estaba Saturio Alonso en el grupo), de Cadáveres de permiso, creo, en la que se ve un avión chiquitín volando de derecha a izquierda (no tengo a mano el libro y no puedo comprobarlo, ni documentarlo, pero aquí sí me fío de mi memoria); y me he dado cuenta, también, de que soy un poco así: veo el mundo en viñetas

para bien y para mal, supongo (sobre todo para bien, ejem) 

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