Música para el fin de semana (el último del año, ojo). Uno de los discos que más me han gustado de estos pasados meses ha sido el nuevo de The Softies, que llevaban mucho tiempo fuera de circulación.
Y eso, últimos días del año. Qué ganas de rematarlo ya, la verdad.
Días tranquilos (y de panettone) en el edificio Baxter.
sábado, 21 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. Amaia, obvio: las cosas bonitas se comparten.
Por lo demás, todo es cuenta atrás ya. Despedir el año y prepararse para 2025 con su poquito de expectación y con su mucho miedo (cada vez más, visto lo visto). Hacer recuento de daños, lo mejor y lo peor. Y la eterna lista de buenos propósitos que casi nunca se cumplen.
Tengo que sacar a los duendes a pasear.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 14 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. No suelo aventurarme mucho fuera de mi zona de confort musical, por mucho que los límites los tenga muy borrosos, pero hay por ahí gente que se me cuela a poco que me descuido: Billie Eilish, sin ir más lejos.
En fin, que se nos acaba el año. Qué raro este mes, qué largo se me está haciendo. (Qué ganas de jubilarme, ja ja...)
Una cosita: ya se puede ver la última temporada de Somebody Somewhere, a lo mejor mi serie preferida a día de hoy. Todo lo bonito en siete capítulos muy cortos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 7 de diciembre de 2024
Música para el fin de semana. Como los listados personalizados (o así) de Spotify salen a primeros de diciembre, no ha dado tiempo a que lo nuevo de Kim Deal esté entre lo que más he escuchado este año. Pero vamos, que sí, que en lo que va de mes no sé si se he escuchado otra cosa en el edificio Baxter.
Cosas que han pasado estos días: terminé Brujería, la última novela de Gonzalo Torné, que no sé si será lo mejor que he leído este año (seguramente sí), pero sí la que esperaba con más ganas. También leí, casi del tirón, Malismo, de Mauro Entrialgo, y muy bien, claro: no dice nada que no sepamos ya, aunque sí hay cosas que a mí se me habían olvidado, pero el tono y la lucidez están ahí para algo. Y he empezado con Biblioteca pública, lo último de Ali Smith, que mira, qué gusto.
También: he regado las plantas, que están un poco a su aire, he ido a trabajar (y qué buenos estos últimos días, qué tranquilidad por allí: la calma que precede a la tempestad, por tirar del cliché), he hecho unas lentejas muy ricas, he leído tebeos de Chip Zdarsky y de James Tynion IV, he visto unos episodios de Lo que hacemos en las sombras y de Somebody somewhere.
Así que ni tan mal, la semana. (Bueno, la quincena, ejem.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 23 de noviembre de 2024
Música para el fin de semana, que empieza lluvioso pero vete a saber. Decíamos ayer (ejem) lo bien que me cae Robert Smith, y Stephin Merritt de be estar ahí ahí también con sus The Magnetic Fields. Qué bonito este Tiny Desk., ¿que no?
Bueno, pues ha pasado el tiempo y seguimos empantanados. Todo parece que esté virando a lo paródico. En Valencia, en Madriz, en Bruselas. Y en Washington: ojo a los fichajes de Trump para su Hermandad de Mutantes Diabólicos. Nunca la distopía estuvo tan cerca de lo grotesco.
Pero aquí seguimos, a punto de inaugurar diciembre y cerrar el año. Vigo está ya encendido, creo, y por aquí están ya poniendo las luces de navidad. En cosa de días empezarán a llovernos listados de lo mejor del '24. (Qué pereza, madre mía.)
Poca novedad, ya lo veis.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
viernes, 1 de noviembre de 2024
Música para el (largo) fin de semana. Tienen que ser The Cure, claro, que editan nuevo disco con cero concesiones a la galería. Qué bien me cae Robert Smith, la verdad.
Poca cosa puedo decir hoy. Hablar del desastre, imágenes que teníamos asumidas ya cuando se trataba de tierras lejanas, tornados, huracanes, pero que cuesta asimilar ahora que son de aquí al lado, Valencia, Albacete, lugares donde hemos estado, gente conocida, a lo mejor querida. La impotencia.
Por lo demás, la Gran Calabaza llegó y se fue, el barrio se llenó de niños y niñas góticos y puestos de azúcar. Hoy, lectura y reposo. (Y buñuelos.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 26 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Pues mira, esta canción me sigue poniendo de buen humor, y mira que han pasado años. Qué bien lo hizo aquí Fernando Márquez.
En cuanto a todo lo demás, la semana empieza y acaba con Íñigo, y para qué seguir. Menudo elemento. (El cuento del aliado: es que no se salva ni uno.)
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 19 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Mira, yo qué sé, todo esto de la gira de aniversario flashback me deja un poco así, pero estas canciones me las sé y me ponen de buen humor sí o sí, así que Los Planetas.
Semana de llover a ratos (y mucho). Cualquiera diría que este año el otoño va a ser otoñal de verdad, después de tanto tiempo.
Del mundo exterior mejor ni hablamos, porque hay que ponerse las gafas distópicas y me da dolor de cabeza (pero, de verdad: qué hastío, qué rabia, qué vergüenza y qué miedo). En el mundo interior, en casa, yo también estoy teniendo mi flashback particular y ando poniéndome al día con tebeos de mutantes, algún Batman, un poco de WonderWoman, cosas de ese palo. Por curiosidad. Y por oxigenarme, también.
Y poco más. Avanza el año, se acerca la Gran Calabaza y yo ya he comprado el turrón.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 12 de octubre de 2024
Música para el fin de semana. Kokoshca han sacado un disco nuevo que me está gustando mucho, así que traigo aquí unas pocas canciones anteriores pero que también muy bien. (Hasta hay un himno de España, precisamente hoy, en fin. Viva la ironía.)
Pues hoy, sí. Que es el cumpleaños de Aleister Crowley (cada uno celebra lo que quiere). Y está lloviendo a mares, como corresponde. Y se casa mi amiga C, en Tenerife (¡un abrazo grande!!).
Pues eso, que hoy es sábado. Y hace día de quedarse en casa y leer tebeos.
Hacedme caso.
Días tranquilos en el edificio Baxter (a cubierto de los tanques).
sábado, 5 de octubre de 2024
Música para el fin de semana casi veraniego. Melenas tienen un punto Stereolab que me pone de muy buen humor, y su último disco es para ponerlo en bucle ahora que los días son más cortos pero el sol todavía calienta. (Ayer por la tarde aproveché que libraba y salí a comprar queso y tebeos, me di una vuelta por La Latina, qué bien se estaba en la calle, la verdad.)
Pues nada. Poca novedad. Bueno, escucho cosas, propuestas de algún ministerio, que parecen bromas pesadas. Eso de trabajar un poquito estando de baja (que sería voluntario, por supuesto, y Garamendi sonriendo). En serio, de dónde salen esas mierdas. O las propuestas de conciliación del PP, madre mía, se creen que somos tontos.
En fin.
Octubre. Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 28 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Seguimos otoñales, así que Galaxie 500. Esa languidez.
Seguimos otoñales, decía. Toca guardar los pantalones cortos y los ventiladores. Ya hay calabaza en el mercado, y chirimoyas (y turrón, pero esa es otra conversación). Ya se ven decoraciones de Halloween por ahí.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 21 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Parece que el otoño ya está aquí, y a otoño me suena esta canción de Mazzy Star que llevo un par de días escuchando en bucle.
Por resumir, esta semana ha habido rayos y truenos, y un vodevil absurdísimo en torno a Venezuela (cómo no). Se ha otorgado el Premio Nacional de Cómic a El cuerpo de cristo, un libro estupendo de Bea Lema que, por lo que sea, ha recibido una lluvia de caspa por parte de un buen montón de señoros que ni se han molestado en leerlo (y hasta parece que ha llamado la atención de los perros de Tíndalos de Abogados Cristianos). Israel ha dado un paso más en su política terrorista de guerra santa y agresión colonial. Y Pauline en la playa han publicado una canción nueva, adelanto de su próximo disco.
Por lo demás, todo en orden. Un poco de papeleo pendiente, tebeos en lista de espera para leer y poco más.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 14 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. Las Yhadys tienen ya un par de álbumes, suenan bonito y aquí vienen con una versión de La Buena Vida que les hace ganar puntos.
Estos días parece que se adelanta el otoño. Un amago, seguramente, que luego vendrá el veranillo de no sé quién y habrá que rescatar el abanico. Pero qué gusto dormir tapado ya, coger la camisa para salir por la mañana. Empezar a pensar en sopas y cremas y guisos.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 7 de septiembre de 2024
Música para el fin de semana. El mes pasado se publicó una entrevista con Manolo Martínez (aquí), y bueno, qué bien me cae. Pero claro, es que a Astrud hay que volver siempre y cualquier excusa vale.
Por lo demás, semana de vuelta definitiva a la rutina: todo en orden en el Marco Incomparable. El verano nos da un respiro, además.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 31 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Se acaba agosto, y qué ganas de otoño. Camera obscura suenan a eso, a otoño inminente. Justo lo que me pide el cuerpo.
Pues bueno, la semana de vuelta a la rutina ha ido bien, en general. (Es lo que tienen las rutinas: son automáticas y uno las recupera como quien se pone esas deportivas ya muy usadas.) Además, estos días han sido tranquilos en el Marco Incomparable, así que todo en orden.
Septiembre llega. Se acerca la temporada de calabazas.
Días tranquilos en el edificio Baxter.
sábado, 24 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Pues de estas chicas que el algoritmo me descubrió ayer (mira que me conoce bien) no sé nada. Bueno, sí: tocaron en una fiesta de Flor de Pasión, y eso para mí es ya garantía suficiente. Las Infrarrojas, se llaman, y no me pueden caer mejor.
Bueno, pues cuánto tiempo. Y qué igual sigue todo, en realidad. Vacaciones en A Coruña, antes de las mareas vivas. Movidas. Etapas que parece que se cierran. Mucha calor (pero MUCHA). Agosto resumidito en pocas palabras.
Y la semana próxima, back to work. (Madre mía, qué pereza.)
Por lo demás, ya digo, poca cosa. Todo en orden por aquí, más o menos.
Días tranquilos (y de ventilador turbo) en el edificio Baxter.
sábado, 3 de agosto de 2024
Música para el fin de semana. Como estoy leyendo Temporada de brujas: El libro del rock gótico, de Cathi Unsworth (editorial Contra), esto de los Cure me suena a gloria.
Llegó agosto, y llegaron las vacaciones. Y menos mal: entre el cocedero diurno, las noches toledanas y las obligaciones de adulto, estoy cansadísimo. A ver si levanto cabeza estos días.
En casa hemos estado viendo la segunda temporada de Kleo, una serie alemana de interiorismo peculiar y alguna salida de pata de banco que, en general, nos ha gustado bastante. (Y ahora tenemos el nuevo Batman animado, que está muy bien, la verdad.)
Ayer llovió a mares, y el resultado es que están las aceras del barrio llenas de arena, que parece esto Arrakis.
Poca novedad más. En unos días emigraré al Norte, a ver si hay suerte y me refrigero. Hasta entonces, días tranquilos de ventilador y abanico en el edificio Baxter.
sábado, 27 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Siempre me pone de buen humor (y buena falta hace) volver a las Breeders.
La calor, la cosa olímpica, el festival del humor de los jueces... mira, yo ya solo pienso en las vacaciones, es lo que hay.
Días tranquilos (de abanico y cuenta atrás) en el edificio Baxter.
sábado, 20 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Cassie Ramone, de las Vivian Girls, tiene disco nuevo, y es una maravilla, como los son las imágenes hipnóticas que lo acompañan.
El verano está ya aquí sin remedio. La calor, las noches infernales, las ganas de morirse. La cuenta atrás para las vacaciones.
Poquitas ganas de contar cosas. Se acaba el disco, darle al play otra vez.
Días tranquilos, de ventilador y abanico, en el edificio Baxter.
sábado, 13 de julio de 2024
Música para el fin de semana. Al parecer, el "álbum azul" de Weezer cumple treinta años, treinta (y yo ya no sé si es que de todo hace ya treinta años). Pero mira, me sigue pareciendo emocionante escuchar estas canciones.
El verano está aquí ya con todas las consecuencias. Hubo un tiempo en que eso incluía eso que los periodistas (o los humoristas, no me acuerdo bien) llamaban "serpientes de verano": chorradas que, durante unas semanas, acaparaban comentarios, portadas y entradillas de telediarios y desaparecían luego como humo. A lo mejor lo de Nacho Cano podría entrar en esa categoría. (Todo en él es un poco una serpiente de verano desde hace ya mucho. Con énfasis en la parte de la chorrada que decía.) Ojalá no se esfume todo y le empuren pero bien.
Por lo demás, poca cosa. (Que yo de fútbol no hablo, ya sabéis, y el circo racista de tres pistas que tenemos abierto me da demasiado vergüenza.)
Días tranquilos (y de ventilador a tope) en el edificio Baxter.