sábado, 25 de febrero de 2023


Música para el fin de semana. Depeche Mode. Porque me encanta la metamorfosis stoniana de Martin Gore, que cada día se parece más a Keith Richards.

Volvió el frío, y en casa estamos encantados viendo The last of us, un episodio semanal que siempre, siempre,  sorprende de una u otra manera y, además, deja buen sabor de boca. Yo estoy leyendo ahora el Gente normal de Sally Rooney, que me la recomendó mucho mi amiga C, y todo el tiempo me hace pensar en el Instagram de hace un tiempo, no sé por qué. Filtros saturados, creo. Hay algo ahí, tengo que darle un par de vueltas.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 18 de febrero de 2023

Música para el fin de semana. De Shego he escuchado canciones aquí y allá en los últimos meses, y siempre bien, pero hasta ahora no me había parado a prestarles atención, y mira, sí. (Aunque la semana ha sido para Yo La Tengo, esto es así.)

Por lo demás, bien poco hay que contar. Solecito y Doctor en Alaska, viene a ser el resumen. Bueno, y las cosas politiqueras (la política es otra cosa), que cada día me dan más grima.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 11 de febrero de 2023



Música para el fin de semana. ¡Que ya ha salido el nuevo disco de Yo La Tengo! En bucle suena desde ayer en casa. (Además, canción nueva de Depeche Mode. De las buenas.)

En fin, semanita complicada, con remates de pintura para terminar de coronarla. Pero mira, hace solecito, compré ayer tebeos (el nuevo de Seguí, una cosa de Sfar: todo bueno), estamos volviendo a ver Doctor en Alaska, a la hortensia de invierno le está saliendo una flor. En fin, todo ok. (Todo muy boomer, ahora que me doy cuenta. Es lo que hay.)

 Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 4 de febrero de 2023


Música para el fin de semana. Girl Ultra. Yo qué sé, yo voy probando. Tiene una canción que se titula Punk, y a mí ya me vale con eso.

Por lo demás, poca novedad. La vuelta a la primera línea ha ido bien, volver a ver a mi gente siempre me pone de buen humor. De tiempo ando regular, y algún tema se me está complicando, pero en general todo OK. Hay por ahí cositas que tengo muchas ganas de leer, pero tendrán que esperar. Hoy he hecho una carbonara casi presentable, que no es poco.

Hasta aquí el resumen semanal.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 28 de enero de 2023


Música para el fin de semana (o lo que queda, que vaya horas de actualizar). Por lo que sea, me gustan cada vez más Las ligas menores. Así que vuelvo a subir este vídeo que compartí hace casi un año.

Pues ya no queda nada. Me corté el pelo, he comprado deportivas nuevas y también unas cuantas camisetas. Hice el calendario, anoté las libranzas, las fiestas, los cumpleaños. Ya está todo preparado para empezar la nueva temporada en el Marco Incomparable. Next monday. (Porque hay que empezar un lunes, claro. Para que todo cuadre.)

Este mes he leído menos de lo que hubiera querido. A cambio, he visto unas pocas películas y series. ¡En qué se me ha ido el tiempo? La verdad es que no lo sé. Y eso me pone de buen humor, ya ves.

En todo caso, como siempre: días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 21 de enero de 2023


Música para el fin de semana. Allo Darlin ya pasaron por aquí hace unos años, pero mira, esta otra sesión suena igual de cristalina y buenrrollista: canciones bonitas, pop, no busquéis otra cosa. Es lo que más me apetece hoy.

Pues otra semana que se va. Con su frío polar, con sus gorriones en el balcón, con sus lecturas, con su buenas o malas noticias. Lo que viene siendo un enero casero. (Ay, y la cuenta atrás que empieza. Para la vuelta al Marco Incomparable, sí.)

En fin. Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 14 de enero de 2023


Música para el fin de semana. Este año lo empezamos con alguna buena noticia musical: próximo disco de Yo La Tengo, flamante nuevo disco de Chico y Chica, pero lo que de verdad me pone del mejor humor es que Everything But The Girl estén de vuelta después de ¡24 años! Y esta canción de adelanto no ha dejado de sonar en el edificio Baxter en los último días. Enjoy!

Por lo demás, la cosa se calienta. (No en la calle, que hoy hace fresquete.) El año electoral va a ser intensito... y asqueroso. Mucho. Y el debate público parece progresivamente más para tontos, con cero comprensión lectora (o auditiva, porque parece que la gente ya no entiende lo que oye), con cero reflexión, con cero empatía.

Y en casa, pues bueno, algunas cosillas pendientes aquí y allá, pero bien. Siempre es bueno empezar el año con unos pocos días libres para coger el ritmo.

Así que sí: días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 7 de enero de 2023




Música para el  fin de semana de cierre navideño. Billy Nomates ha sido otro descubrimiento reciente, y qué bien, empezar el año con una inyección de su energía.

Por lo demás, yo qué sé, la navidad y esas cosas. Descansar, comer, mirar por la ventana, esquivar villancicos y propósitos de año nuevo. (Y eso que este año lo único que me he propuesto es empezar a releer cosas. Tan mal no se me va a dar, digo yo, como para tampoco cumplirlo.)


Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 31 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana, y para el fin de año. A King Hannah los escuché ayer por primera vez, literal, y ya son mi cosa musical favorita de lo que va de mes, y de lo mejor que he escuchado en 2022.(Los descubrí en el listado de los mejores discos tristes del año de Hipersónica, ejem. Por dar pistas.)

Pues se acabó. Mañana, nuevo año. En estos doce meses han pasado tantísimas cosas que pararse a pensarlo de mucho vértigo. Hoy brilla el sol, el cielo está de un azul que da gloria verlo y a ver ese invierno dónde está, que yo lo vea.

¿Mi resumen? Pues, para ser breve... Lo mejor, mi gente. Lo peor, la otra gente. (No importa cuándo leáis esto.)

Otro día hablo de tebeos, de novelas y de cosas, si eso.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

domingo, 25 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana navideño. (Con retraso, pero eh, mañana es fiesta.) He empezado a escuchar estos días a Billy Nomates, y no me acordaba de que ya la conocía por esto con Sleaford Mods. Darme cuenta me ha puesto contento, ya ves.

Pues decíamos ayer... que el tiempo vuela y ya es navidad, en una semana estamos celebrando el año nuevo (y en dos, queriendo que se acabe).

¿Lo mejor de estos días? Encontrarme en el metro, por un cruce rarísimo de casualidades, con mi amiga B (que es la madre de mi amiga C, una carambola que me hace muy feliz, la verdad). No voy a decir que llevaba diez años sin verla, porque igual han sido quince, vete a saber. De las endorfinas de ese reencuentro he estado alimentándome toda la semana.

Poco más que contar. El acelerón raro de las fiestas me despista mucho (más de lo normal).

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 17 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Esto de The Softies lo compartí hace casi un año, pero no está de más repetir, que me gusta mucho cómo suena y, además, tienen el mood correcto para este sábado nublado.

La semana ha sido larga, con su trajín extra, y tengo esa sensación de todos los finales de año: el 2022 ha volado, pero cada mes se ha hecho eterno. Yo qué sé.

(Lo del trajín ha tenido como consecuencia que he estado menos al día del circo del Congreso, y casi mejor, la verdad. También, que  se me olvida contar cosas: vino Mer de visita, lo mejor que me ha pasado este mes.)

En todas partes están ya (desde hace días) las listas de lo mejor del año. Diría, como siempre, que a ver si tengo tiempo de hacer la mía. Pero como seguramente pasará que, como siempre, no la haga, pues nada. No hay lista. Y si la hay, será por sorpresa y de las que uno anota en una hojita deprisa y corriendo: me ha gustado esto, esto y esto otro, que es de lo que me acuerdo. Y mis amigos han publicado eso y esto de más allá: hacedles caso.

En fin, poco más. En una semana, Navidad, y yo aún no he comprado el turrón.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 10 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Se llaman Alvvays y son de Toronto, y estos días han estado sonando por aquí bastante.

Estos días, que han sido raritos y comprimidos, más que populosos en el Marco Incomparable (de verdad, qué gentío y qué pereza), más que lluviosos y hasta un poco complicados. Se me está haciendo larguísimo 2023, no sé si lo he dicho ya.

Hemos visto la segunda temporada de Warrior Nun, que es tontísima, una insensatez detrás de otra, pero yo qué sé. He terminado ya El otro lado, de Mariana Enríquez, que me ha acompañado las últimas semanas. Y poca novedad más.

Hoy parece que asoma el sol y nos da un respiro la lluvia.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 3 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Riel son argentinos, y los descubrí no hace mucho. Suenan bastante estos días en el edificio Baxter, sobre todo los primeros discos, más básicos y ruidosos.

Terminó noviembre, que se me ha hecho larguísimo, y lo hizo con la llegada del frío a la calle y el calor a los medios y el Congreso y alrededores. (La vergüencita ajena, también.)

El año se va yendo al carajo ya del todo, pero tenemos luces navideñas. Todo bien.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. Qué gusto da comprobar que Kim Deal y sus Breeders siguen en tan buena forma. Y qué gusto recuperar el cielo azul y los ratitos de sol, después de las lluvias y los vientos. Son alegrías  muy parecidas.

La semanita ha venido bien cargada de cosas ahí fuera, con su vergüenza ajena a tope. No merece la pena ni pararse a comentar, pero vaya tela.

En casa hemos empezado a ver Miércoles, la serie de Tim Burton. Y bueno, flojita. Cuatro episodios he visto y los chavales aún no han hecho vida de instituto (al parecer, tienen solo una clase: la de botánica weird que imparte la Ricci). Me parece un desperdicio. Eso sí, la protagonista clava el personaje, está estupenda. (Qué bonito ese baile con música de los Cramps. Las canciones de la banda sonora están bien, en general.) Tim, en serio, ¿ya no te acuerdas de cómo se hace? Bueno, hace años que no te acuerdas...

¿Más cosas? Bien ¡García! y muy bien The Peripheral, por seguir con series.

Y ya es navidad, parece. Luces y gentío por todas partes.

Socorro.

Poco más, de momento.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. BSÍ toman su nombre de la estación de autobuses de Reikiavik, que es un sitio tirando a tristón, según parece. Y a mí me han enganchado con esa chica a la batería (fetiches, ya sabéis) y ese señor con calcetines estampados tocando el tecladito ¡con el pie! Qué maravilla. Y qué bien suena el combo minimalista bajo/batería.

En fin. Noviembre avanza, llega el frío. Todo parece que se va complicando, en general, y en twitter la gente se siente un poco como en el Titanic justo antes del pepinazo, lo que no deja de tener su cosa de comedia, la verdad. (Precioso el espectáculo que está dando Melón Musk, por lo demás.)

Nada nuevo que contar.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 12 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. Se llaman Dry Cleaning, y me gusta mucho esta cosa que hacen de decir la canción, la manera de frasear (muy Laurie Anderson) y el bajo siempre ahí, de columna vertebral. (Además, en este set tienen un algo de Young Marble Giants, que son otro de mis fetiches.)

Pues nada, vamos navegando el mes como podemos. Yo llevo a todas partes El otro lado, de Mariana Enríquez, que es una colección gigante de sus textos periodísticos que me va a tener hechizado lo que queda de mes, si no más. Estuve viendo El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, que tiene dos episodios excepcionales (los dos últimos), y ando también enredado con las entregas de ¡García! y The Peripheral.

Estos días asomarse a los telediarios y tertulias tiene mucho de vértigo. Uno se para un poco a pensar y qué sensación de que todo se acelera y no hay nadie que sepa cómo frenar. (Y de Death Ayuso mejor ni hablamos. Madre mía.)

En fin. Seguimos.

Días tranquilos en el edificio Baxter. (Hoy, con paraguas.) 


lunes, 7 de noviembre de 2022

(por ordenar las cosas un poco, que luego se me olvida)

vinieron a lo de llamar la atención por el cambio climático e hicieron lo suyo en la sala de las Majas, que está relativamente apartada y hay espacio, y bueno, lo previsible; el mal rato de las compañeras que estaban de servicio, lo peor (estuve muchos años ahí y ni me puedo hacer una idea de cómo habría reaccionado yo) 

luego, el circo de siempre, los orcos que se tuvieron que venir de casa o del vermut (eso, lo mejor), control de daños, salas cerradas, salas abiertas al poco rato, aquí no ha pasado nada

y gente consternada
y gente que pregunta
y gente que se acerca a la zona cero
y gente indignada

y la tarde se pasa sin que nos demos cuenta mientras arde internet (es un decir) y qué ultraje, pero lo importante de todo esto es que tienen razón y haciendo estas cosas al menos están en los telediarios, en los titulares, y se habla de que tienen razón pero las formas, de que así no... pero se habla

así que, mira, bien por ellas, ya que los demás no hacemos gran cosa y de arriba van a hacer aún menos y el tiempo se nos acaba



sábado, 5 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. ¿Sabes cuando una canción se cuela en tu cabeza y no deja de sonar un día y otro, y otro? Pues eso me ha pasado con esta Solita Malinconia de la que no sé absolutamente nada, más allá de que no es de la Lio francesa de Banana Split (ahí el algoritmo se equivoca, pero gracias a ese error la escuché, así que ni tan mal).

Pues en eso estamos. Y, sin salir de lo musical, esta semana me he enterado de que el año próximo hay discos nuevos de Yo La Tengo y ¡de Everything but the girl! Todo buenas nocticias.

Por lo demás, qué rara esta semana.

Parece que las temperaturas van ya bajando, y en el trabajo hay que tener la chaqueta a mano.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

martes, 1 de noviembre de 2022

sábado, 29 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. Fin del mundo son de Argentina, y planean bien entre el dream pop y el shoegaze (por decir algo que vaya más allá de, ejem, mis fetiches y que me cayeron bien de primeras).

La Gran Calabaza está cada vez más cerca, el mes se acaba y en casa hemos estado viendo esta semana Heartstopper, una serie que no me voy a cansar de recomendar porque te deja tan buen cuerpo, tan contento de vivir, que debería ser obligatoria. (Abstenerse alérgicos a eso que llaman 'lo woke' arrugando la nariz y enfadados vocacionales: no os va a gustar. Otra razón para verla.)

Yo ando peleándome con un catarro sideral, y aproveché las ganas de sofá y manta para comprar alguna cosilla de leer. (I mean: tebeos.) Que eso también cura.

Por lo demás, qué voy a decir.

Días tranquilos en el edificio Baxter.