sábado, 29 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. Fin del mundo son de Argentina, y planean bien entre el dream pop y el shoegaze (por decir algo que vaya más allá de, ejem, mis fetiches y que me cayeron bien de primeras).

La Gran Calabaza está cada vez más cerca, el mes se acaba y en casa hemos estado viendo esta semana Heartstopper, una serie que no me voy a cansar de recomendar porque te deja tan buen cuerpo, tan contento de vivir, que debería ser obligatoria. (Abstenerse alérgicos a eso que llaman 'lo woke' arrugando la nariz y enfadados vocacionales: no os va a gustar. Otra razón para verla.)

Yo ando peleándome con un catarro sideral, y aproveché las ganas de sofá y manta para comprar alguna cosilla de leer. (I mean: tebeos.) Que eso también cura.

Por lo demás, qué voy a decir.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 22 de octubre de 2022


Música para el fin de semana. Plumtree hicieron una canción titulada Scott Pilgrim, que inspiró a Bryan Lee O'Malley para sus tebeos. Y esta grabación suena fatal, pero yo qué sé. A mí me han alegrado las mañanas estos días.

Días raros. Por fin llega el otoño de verdad. Pantalones largos, paraguas.

Después de El club de la medianoche y de Los anillos del poder, que han sido un poco bajona, vimos en casa la tercera temporada de Derry girls (maravilla) y la primera de Ms. Marvel, que me funciona mejor en las partes menos superheroicas, y mira, muy bien.

Disco nuevo de Parade y libro nuevo de Mariana Enríquez: como ochocientas páginas de artículos, conferencias, textos variados. Cosas que me alegran la vida.

Por lo demás, sin novedad. Esperando a la Gran Calabaza.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 15 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. El buen hijo tienen un punto dulzón que a mí me gusta mucho y habrá a quien le espante, pero mira, es mi fiesta. (Que además la bajista sea Alicia Cariño no deja de ser un plus.)

Y bueno, qué tal la semana. Yo bien. Llega esa época en que el otoño no acaba de despedir al verano, y empiezo a librar todos los días que no he podido disfrutar a lo largo del año. (Que yo en el trabajo genial, ¿eh? Me río todos los días, y eso me da la vida. Pero vamos, donde mejor estoy es en casa, esto es así.) 

Esa época en la que predico la llegada de la Gran Calabaza, también. ¡Que no queda nada!!

Por lo demás, poca cosa.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 13 de octubre de 2022

me cruzo a veces por las mañanas con una chavala jovencita, delgada y muy pálida, que va siempre muy tapada, con guantes y una pamela que la protege del sol, con gafas oscuras 

y siempre escucho como un rumor en la trastienda de mi cabeza, el ruido que hace Lupita removiendo cajas mientras busca las botas rojas, y la escucho susurrarme propuestas para escribir historias de vampiros de barrio, un poco mayores ya y muy amables, que pasearían por la acera de sombra y se entretendrían en dar de comer a los gatos

en fin, que a veces echo de menos a Lupita

domingo, 9 de octubre de 2022


(probablemente sea una decepción, como todo lo que ha hecho Tim desde ya ni me acuerdo, pero chica, yo qué sé, a mi esto me pone de buen humor)

sábado, 8 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. Si se llaman Cayetana tienen, de entrada, toda mi atención. Además, suenan muy bien y la actitud es la que tiene que ser. Cero objeciones.

Y la semana bien, gracias. He leído bastante, charlé con A, que vino a verme, planté un par de cosas que me regaló M, hice unas empanadillas. En el lado de lo no tan bien, decir que duermo regular y ando estos días medio en piloto automático y adormilado. Astenia otoñal, será.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 1 de octubre de 2022


Música para el fin de semana. De The Aislers Set solamente sé que se fueron de gira con Yo La Tengo en algún momento, y eso para mí es ya una mínima garantía.

Vaya semana, ¿eh? En mi caso, al menos he tenido la alegría de ver a M, que estuvo unos días por aquí antes de volverse a Florencia. Bueno, y que en el trabajo estamos ya todos operativos: eso hace que las tardes sean más llevaderas, la verdad.

Pero en el mundo, ay madre, menuda semanita. Cada vez más cerca de la pantalla final, esa que incluye el icono de No Future.

Por lo demás, poquito que contar. El otoño, que hace sus cosas otoñales. Octubre. Calabazas.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 24 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Las Robertas son de Costa Rica, y suenan muy a final de verano, que es lo que corresponde esta semana. (De hecho, estos días han sido la banda sonora del edificio Baxter.)

Pues sí, se acabó el verano. Se nota porque todavía es de noche cuando me levanto, y ya se ha puesto el sol cuando vuelvo a casa. Se nota también en que ya está otra vez el barrio petado de gente, y en que la temperatura empieza a bajar: ya se puede dormir con la ventana cerrada, ya hay que echarse una sábana encima.

Por lo demás, poca novedad.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 17 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Estos días escucho en bucle a las Cub, que son (eran) de Vancouver y tocaron durante los noventa. El algoritmo a veces me descubre joyas.

Llovió un poco, las noches han refrescado y, en general, el otoño parece que va anunciándose a su ritmo.

Yo estoy leyendo a Ali Smith, que por lo que sea me tiene enganchado. (Bueno, por lo que sea no: porque es muy buena, y cada dos o tres páginas hace algo que me deja loco.) Y en casa estamos viendo Kleo, que empieza raro y enseguida se viene arriba.

Y poco más que contar, de momento.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 10 de septiembre de 2022


 Música para el fin de semana. ¿Lo que más me gusta, en lo musical? Si nos vamos a lo básico, lo que más: chicas que hacen ruido. Y Hello Mary llevan esa etiqueta con gracia y sin complicaciones.

Pues la semana pasó sin pena ni gloria. Lo mejor: que ayer hice lentejas, y que el jueves vino la pequeña O de visita. (Madre mía, qué grande, qué guapa.) Pero han pasado más cosas. Se ha muerto una reina, no sé si os habéis enterado. Y alguna cosilla más. Que ahora hay llamadas a boicotear Carrefour, por comunistas. (En serio, lo he visto. Por escrito.) Que lo de los elfos negros y las elfas guerreras es una traición a no sé qué. Que si la nueva sirenita no, pero no porque sea negra, ojo: por fea. O lo de Savater hoy de que calor ha hecho siempre, hombre. O lo de Cantó marchándose de su chiringuito para fichar por la tele de Vocs.

No sé, mira. Lo de la extinción está mal visto, pero yo no veo una salida más digna.

Por lo demás, bien. El finde vuelve la calor, pero luego anuncian ensayo general del otoño.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 3 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Espanto hacen un pop precioso y rarísimo, y no se me ocurre mejor opción para empezar el nuevo curso, la verdad. Porque ya estamos en septiembre, ojo. Esto se pone en marcha otra vez. (Con lo bien que estábamos en el ensimismamiento.)

Pues sí. Se acabaron las vacaciones. La vuelta al Marco Incomparable ha sido blandita, sin mucho aparato. Ya sabéis, reencuentros felices y retomar rutinas que ya salen solas, sin pensar. Además, el otoño está a la vuelta de la esquina y las noches empiezan a ser respirables. Qué sé yo, vamos a poner buena cara y confiar.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 27 de agosto de 2022

 Música para el fin de semana. Hoy me levanto un poco así, con  ganas de Battiato y de otoño.

La semana bien, gracias. Calor otra vez, casi aburre decirlo. Tardes de pantalla: tercera temporada de The Split (qué bien todo y qué llorera, madre mía, qué gusto), primera de Severance (patas arriba me ha dejado). También, los primeros episodios de la cuarta de Lo que hacemos en las sombras, que nace ya muerta (ejem) pero aún se agarra a unos personajes irresistibles y a un delirio sanísimo.

Poca cosa más. Pasan los días y las ganas de volver al trabajo no llegan, por lo que sea. (El día de vuelta sí que va a llegar, está ahí mismo. Bah.) 

Días tranquilos en el edificio Baxter.


(Bola extra: un poco Astrud también me estoy levantando estos días.)


sábado, 20 de agosto de 2022


Música para el fin de semana. Me gusta volver a Metaluna de cuando en cuando, de la mano de Parade y sus canciones. (En Metaluna se está mejor que en Madriz, fijo, ahora que viene otra vez la calor.)

Una semana de vacaciones gallegas y qué bien todo, ya está dicho.

Lecturas recientes: Los niños de la casa grande, de Ángela Porras, un cuento de terror rural que muy bien. (A la venta aquí por un eurito, hacedme el favor.) La piedra de la locura, de Benjamín Labatut. (Leí, y me gustó mucho, Un verdor terrible, y esto podría ser contenido extra de una próxima edición de coleccionista, no sé si me explico.) No me acuerdo de nada, de Nora Ephron, que es ligero, gracioso y afilado y se lee en un suspiro. Otoño, de Ali Smith, no lo he terminado aún, pero habiendo leído dos tercios puedo decir que me ha enamorado y ya estoy a la caza de sus demás libros.

Visionados: pues además del capítulo extra de The Sandman (qué bonito lo de los gatos, ¿verdad?), estamos viendo en casa Night Sky, una serie de ciencia ficción rarísima, que se cuece a fuego lento y está protagonizada por Sisssy Spacek y JKSimmons (tremendos los dos, qué gusto).

Poco más os cuento.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

viernes, 19 de agosto de 2022

los dibujos del líquen en el alféizar me hacían pensar en el Marte de la trilogía de Kim Stanley Robinson cada vez que me asomaba a la ventana del hotel, porque mi cabeza funciona así cada vez más a menudo: conexiones inesperadas, imágenes que se reflejan en otras imágenes (por ejemplo, en la exposición de Emma Ríos: unas viñetas pequeñitas y unas líneas que me llevan a las tintas sedosas y precisas de Alex Niño; cosas que me ponen de buen humor)

de vuelta de La Coruña, cansados pero contentos: una semana que se puede resumir en largos paseos, mucha y buena comida, lectura, siestas y, sí, también visitar el festival Viñetas desde el Atlántico, aunque en calidad de Invisible, lo que significa que nadie se dio cuenta

me gustaron en especial las expos de Borja González y de Mayte Alvarado (las páginas alineadas descubren ritmos internos que en el libro pasan desapercibidos); la de Emma también, ya está dicho, y la de Canales, que me pareció muy didáctica, bien pensada

(al hilo de esto: tengo problemas con las exposiciones sin originales; no entiendo la mera sucesión de reproducciones digitales, a no ser que haya un discurso, una reflexión, un afán de explicar algo, bocetos, ensayos, el making-of)

y poco más, ya digo: dormir, comer, pasear, leer, mirar (la gente, el mar, los perrillos)

es el segundo año que vamos, y no será el último


 

sábado, 6 de agosto de 2022


Música para el fin de semana. Esta canción de Bleached (Think of you) no me la he sacado de la cabeza en lo que va de semana, por lo que sea. Y tan ricamente, la verdad.

Llegaron las vacaciones, y de momento todo bien. En unos días marchamos al norte, en busca de frescor, relax y paseos al lado del mar. (También hay una cosa de tebeos a la que, por una vez y sin que estuviera planeado, llegamos a tiempo.)

Últimos visionados: pues nos merendamos en tres sesiones la nueva serie de Star Trek, y qué bien, qué cosa más bonita. Antes habíamos visto Paper Girls y también muy guay, aunque hay un par de episodios a lo mejor un poquito confusos que desmerecen del resto. Y, antes de eso, disfrutamos un montón con Irma Vep, que tiene casi todo lo que me gusta y dos o tres cosas más.

Últimas lecturas: La mujer enmascarada, de Elena Cabrera, que recopila el diario que fue publicando en ElDiario.es durante los primeros meses de pandemia. Qué sensación rara recuperar hoy ese tiempo, y qué bien lo reflejó Elena entonces, todas las dudas, los miedos, las emociones. Qué bien que el libro exista y fije todos todos esos recuerdos. (También: A prayer for the crown-shy, lo último de Becky Chambers, una maravilla que te deja buen cuerpo y mejor humor. La verdad, no sé si puedo querer más a Becky.)

Y mientras tanto sigue la calor, y ahora el sainete viene a cuento de las medidas de ahorro energético que se proponen y de un montón de gente que se lleva las manos a la cabeza porque no se enteran o no se quieren enterar, y parece que hay también una crisis porque hay escasez de cubitos de hielo (really?!) y yo ya no sé a qué esperamos para extinguirnos, en serio.

Días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 30 de julio de 2022


Música para el fin de semana. Iggy Pop vino a tocar al Teatro Real, y la verdad es que me pone de buen humor verle pasear sus chichas venerables por el escenario, y escuchar cómo retumba lo de quiero ser tu perro en un sitio tan pulcro.

Por lo demás, he oído que viene otra ola de calor; lo que no sabía es que se hubiera ido la anterior. Lo que sí se termina es el mes de julio. A veces tengo la sensación de que el año no pasa, sino que se va desmoronando a nuestro paso.


Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 23 de julio de 2022


Música para el fin de semana. Rosalía está de gira, igual os habéis enterado ya. (Ejem.) Y hay como una polémica un poquito cansina a propósito del show, y que en realidad es a propósito de más cosas y tiene que ver, me parece, con los años. Así, algún crítico musical de prestigio ha arremetido, argumentando que no se puede llevar al templo de la música en directo (cito palabra por palabra) un espectáculo sin músicos que no deja de ser, por tanto, un karaoke gigante. Entre otras lindezas, y con aplausos y pataleos a un lado y otro del ring. Yo, leyéndolo, me he acordado automáticamente de cuando, en los ochenta, vino por primera vez (o casi) Marc Almond, acompañado en el escenario únicamente por un magnetófono tamaño XXL en el que llevaba todo el acompañamiento musical pregrabado. Los ataques fueron similares entonces, y buena parte de los que salieron en defensa del bueno de Marc son los que hoy no se enteran de nada a la hora de mirar lo que hace Rosalía en el escenario. (Mi recuerdo de aquello probablemente está medio inventado, que hace muchos años y tengo la memoria regular nada más. Pero creo que se entiende lo que quiero decir.)

En otro orden de cosas, la calor no es que haya vuelto, es que no tiene pensado irse, por lo visto. En casa estamos viendo Hacks, que es una comedia que habla de humoristas y de muchas cosas más. Y yo ya estoy necesitando unas vacaciones con urgencia.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 16 de julio de 2022


Música para el fin de semana infernal. Belle and Sebastian otra vez, que este Tiny Desk suena muy jovial y bastante fresquito. (Cuidao con el sol, Stuart, que pareces una gamba.)

Madre mía, la calor.

Bueno, es que tengo las neuronas (las dos o tres que quedan vivas) al ralentí.

Las cosas siempre se pueden complicar, aunque no te lo creas.

Pero ahí vamos.

(Stranger Things 4 bien, por cierto. No sé a qué viene hacer episodios tan laaaargos, pero por lo demás bien.)

Días tranquilos y en llamas en el edificio Baxter. 

sábado, 9 de julio de 2022


Música para el fin de semana. A Ede me la ha recomendado mi amiga en su última carta, y me ha faltado tiempo para ir a mirar.

Pues nada, aquí estamos. La cosa remonta, pero ahí fuera el mundo no hace más que dar sustos. Y qué pereza, de verdad. Al menos, en casa hemos contratado ya vacaciones para el mes que viene. Unos días de mar y norte es justo lo que nos hace falta para recargar la batería.

Mientras tanto, en la espera, días tranquilos en el edificio Baxter.