sábado, 10 de septiembre de 2016




Música para el fin de semana. Parece que el verano empieza a marcharse (pero vete a saber). Buen momento para volver a Jonathan, que tan bien ha sabido expresar siempre "that summer feeling". 

Por lo demás, aquí seguimos.Al ralentí, por ahora; pero bien.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Cosas que me ponen de buen humor. 

Por un lado, buenas noticias en las filas de la Liga de Señoritas Extraordinarias: C aprobó , a I le dan la beca, L volvió feliz de sus vacaciones. Todo bien.

Por otro lado, parece que el calor va remitiendo. Corre un aire agradable, y por la noche casi se puede dormir sin ventilador.

Más: un día de trabajo (mañana, ay) y luego algo más de una semana de relax. Lejos de la vorágine de la Exposición de Atrocidades (guiño guiño codazo codazo). 

Más: una montaña de cosas por leer.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

La imagen, de hace ya muchos años, es de Jaime Hernández, claro.

jueves, 8 de septiembre de 2016


En 1966 debuta en Peanuts Peppermint Patty, que aquí se llamó Pecas Patty, y que es, seguramente, mi personaje preferido. 



Pero será Lucy van Pelt la que, como casi siempre, tendrá las mejores frases.





Peanuts, 1966.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Llega el miércoles, avanza septiembre y, en cuanto que el sol empieza a apretar, Madriz huele a horno recalentado. Noches toledanas de sacar medio cuerpo por la ventana buscando un poquito de brisa.

Menos mal que quedan las mañanas, hasta eso de las diez. Ahí se respira un poco y puede uno coger fuerzas para el resto del día.

Por lo demás, bien. Todo al ralentí, hasta ver si acaso. El mes avanza, sí, pero todo tarda en ponerse en marcha.

domingo, 4 de septiembre de 2016






Sigo leyendo y viendo cosas, aunque no pase mucho por aquí. Por ejemplo, lo pasé MUY bien con la película de Peanuts, a pesar de mis muchos temores al respecto. Me parece que está planteada y resuelta con mucho respeto no sólo con la obra y los personajes de Schulz, sino también con los anteriores trabajos de animación que firmó Bill Melendez, esos especiales para televisión que aquí se vieron hace ya muchos años y de los que incluso se recrea alguna escena y se recuperan motivos musicales en la banda sonora.

Está todo. O casi todo. Hay alguna cosa que echo de menos: la Gran Calabaza, sin ir más lejos. Y hay alguna cosa que no echo de menos: el ramalazo teológico de Linus, por ejemplo. Y la idea de ponerle cara a la chica pelirroja no me acaba de convencer, aunque entiendo por qué se hace... Pero vamos, pegas menores todas. 


Que muy bien. Una de esas cosas que me ponen de buen humor, como Miércoles Addams, o como encontrar mensajes de buenos días en el whatsapp cuando enciendo el móvil al levantarme

sábado, 3 de septiembre de 2016

Música para el fin de semana. Hace unos días se celebró otra fiesta de Flor de pasión (otra de esas a las que, por pereza y porque trabajaba al día siguiente y no tiene uno ya el cuerpo para depende qué, pues no fui, ay). De Juan de Pablos no sé qué se puede decir a estas alturas que no sea ya de dominio público. Es un titán, alguien que demuestra que se puede ser fiel a los clásicos, estudiarlos, sabérselos de pe a pa y, al mismo tiempo, disfrutar con cosas nuevas, saber encontrar joyas, relámpagos de puro pop en bandas jovencísimas (grupos que, a veces, parecen nacidos únicamente para que él los escuche y los ponga en su programa). En fin, que cuando sea mayor quiero ser como él.











Por lo demás, bien. Los primeros días de septiembre llegan con cambios en la tripulación (se marchó C, que vuela ahora sola y llegará, estoy seguro, hasta donde ella quiera y un poquito más allá) y con una avalancha de gente en la expo maldita que empieza a romper las costuras del Marco Incomparable (y amenaza con agotar la paciencia de los que aguantan a pie de trinchera, que están ya muy cansados y muy hastiados).

Y el calor, que no se va.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Ya se puede descargar y leer la nueva entrega del boletín Cómic Tecla, en la que tampoco he colaborado esta vez (por pura pereza, me temo: esto lo solucionamos para el #45).



El día amanece fresco, apetece salir al balcón y mirar cómo se pone en marcha el barrio. (Ayer avisaron ya en no sé qué avance del tiempo: la semana que viene vuelve a subir el termómetro. Yo digo: MAL.)



Terminé ya de leer Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. Ya dije: soy muy fan. Ya he encargado un par de títulos suyos más. (Junto con alguna inminente novedad de Nobrow: empezamos temporada nueva, hagámoslo a lo grande.)


Días tranquilos, en fin, en el edificio Baxter.

miércoles, 31 de agosto de 2016


En 1965 ocurren dos cosas importantes en Peanuts: Snoopy aparece por primera vez como as del aire de la Primera Guerra Mundial, y se enfrenta desde el primer momento al Barón Rojo.
Y también es el año en que Snoopy se convierte en ese escritor que abre todos sus trabajos con la misma, inverosímil y muy famosa frase.




(Por cierto: Cowabunga!)





Peanuts, 1965.

martes, 30 de agosto de 2016

El día amaneció nublado y fresquito, pero fue una falsa alarma. Sigue el verano sofocante. (Me hace falta ya un poco de invierno. Por favor.)

En la ventana de enfrente, la misma donde por las tardes se asoma a mirar la calle un perrillo blanco, una madre está ahora mismo despiojando (no es broma) a un niño.

Hay obra abajo, en esta misma acera, a diez pasos. Hay que poner la música más alta de lo habitual para escucharla por encima del ruido de las taladradoras.

Agosto se va.

Días tranquilos (ejem) en el edificio Baxter.


sábado, 27 de agosto de 2016




Música para el fin de semana. La gente de Belle and Sebastian se pone olímpica, y como este fin de semana toca pasarlo en el Marco Incomparable a pleno rendimiento, bien está lo que bien suena.

Por lo demás, bien. El verano sigue su curso, el ventilador sigue siendo mi mejor amigo y así todo.

Leyendo: Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. Disfruté mucho de Cómo se hace una chica, y este libro anterior lo estoy gozando también. Soy ya muy fan de esta mujer.

Viendo: Scott & Bailey, un policial británico de esos que parecen escritos a navaja.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Bueno, pues ayer fue el día de vuelta al Marco Incomparable después de las vacaciones. Y todo muy bien. Menos público del que esperaba, aunque luego llegó el horario de gratis y fue el apocalipsis zombi.

Reencuentros afortunados. En general, mi gente. En particular, mi amiga C, que apura ya los últimos días.

(Cualquier excusa es buena para compartir una imagen de Jaime Hernández...)

lunes, 22 de agosto de 2016

Pues eso: Dublín.



La puerta del hotel, de color azul, y el perro guardián, un rato feo, que la protegía.

Más colores. Me encanta esta cosa tan de allí de romper la sobriedad de una fachada con una puerta roja, azul o amarilla.



Aires de Gotham. 

Las calles, las farolas... flores por todas partes.

Y escritores. Se hace raro ver en todas partes la efigie de Joyce, y comprobar que él, Wilde o Swift son carne de souvenir, atracción turística.
(Por ejemplo, Joyce en el cuarto de baño de un pub céntrico.)
(Por ejemplo, Wilde en un parque, al lado de la National Gallery y enfrente justo de la casa donde vivió.)
(O Bernard Shaw, en el vestíbulo de la National Gallery.)
Otra vez Joyce, claro. Se vuelve uno de allí con muchas ganas de releer Ulises. Por cierto, que se ha publicado una "traducción" de Finnegan's Wake no hace mucho. Y las comillas no son peyorativas: en un caso así, creo que no hay más opción que "traducir". (¿Quizá adaptar sería más correcto?)
A room with a view.
El folklore, claro: Molly Malone.


(Esta es otra Molly: la del Hotel Bloom. Más Joyce.)

Esos cielos.