sábado, 8 de julio de 2023


Música para el fin de semana. Ya tenemos canción del verano, y la firma Marcelo Criminal (con apoyo de Nacho Vegas). Menudo pepinazo.

Y hablando del verano, se nos echa encima otra ola de calor, parece. Por si alguien pensaba dormir bien los próximos días: olvidaos.

Y, como es verano, la Semana Negra está ya en marcha. (Hace mucho tiempo que no puedo ir, qué ganas de volver. Y ojalá no encuentren demasiados escollos a partir de ahora, con los nazis tocando poder en Gijón.)

Y qué pereza todo, en fin. Así, en general.


Días tranquilos (y de ventilador) en el edificio Baxter.

sábado, 1 de julio de 2023


Música para el fin de semana. Subido a lomos del algoritmo, llego a Srta. Trueno Negro, que como nombre me parece lo más, y tienen un disco que se titula Sonido Donosti y han versionado, además, a Family. Así que ha sido un flechazo, tú dirás.

Hoy empieza el mes de julio, que es como decir que empieza de verdad el verano. En la calle no hay mucho jaleo ahora, y los gorriones vienen ya en grupo a beber y a bañarse, menudas tertulias.

Como loco por coger vacaciones.


Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 24 de junio de 2023


Música para el fin de semana. Que ahora viene con ola de calor, además. Volver a Heavenly siempre alegra la vida, y este video nuevo lleno de caras conocidas me pone de muy buen humor. (La canción, C is the Heavenly option, es de mis favoritas suyas, además. Así que todo bien.)

Por lo demás, la semana ha sido intensita, de esas que, siendo cortas, parece que no se van a acabar nunca. Y trufadita de sustos, con el carnaval de los nazis sacando a pasear a sus supervillanos más idiotas. He empezado a ver los nuevos Black Mirror y claro, es que la distopía ya es tan cotidiana que en la pantalla se queda en poca cosa.


Días tranquilos (y de ventilador) en el edificio Baxter.

sábado, 17 de junio de 2023

Música para el fin de semana. Estos días sube la temperatura y sube también la vergüenza ajena (y un poco el miedito, no me escondo). Por eso, rescatar esta Jota de la huelga viene muy al caso.

Y poco más. Hay un poquito de desánimo hoy, con todas esas bodas PP/Vogs.

Cuidaos mucho.


Días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 10 de junio de 2023


Música para el fin de semana. Tengo el cuerpo muy para Sleaford Mods ahora mismo, por lo que sea. (Bueno, y por las cosas de la negociación, las listas, las navajas. El desencanto que se te queda, a pesar de.)

Poco más se puede decir de la semana que no sea repetirse. Me llegaron unos fanzines de Rocío Quillahuaman que me hicieron reír a carcajadas (sobre todo, Barcelona). Terminé de ver MrsDavis, que me ha gustado mucho pero ojo al viaje, que tiene lo suyo. Y poco más, la verdad.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 3 de junio de 2023

Música para el fin de semana. Siempre viene bien un Ira Kaplan de la suerte, con su camiseta de rayas, en espacial después de una semanita de órdago.

Porque menuda semana.

Que empezó bien, con una mañana relajada de votaciones y la visita de mi amiga G, pero empezó a desmoronarse con los primeros resultados y ya a la hora de dormir se había ido al carajo. ¡Todo en un día! (Que ni siquiera era lunes, además.)

Después ya ha venido lo demás: unas pocas caretas que se caen, convocatoria de elecciones generales, tormentas, la tortilla que hice el jueves salió regular... todo catástrofes, en fin. Chiquititas, a lo mejor, pero en cascada. (Lo peor, lo de la tortilla... aunque estaba rica, eso sí.)

Así que, mira, yo ya no sé. Me temo lo peor.

Pues eso, días tranquilos (ejem) en el edificio Baxter.

 

sábado, 27 de mayo de 2023


Música para el fin de semana. Sábado de reflexión y domingo de urnas, y yo me he acordado de la versión que hace Billy Bragg de La Internacional. Por lo que sea.

Pues bueno, vaya semanita. Que si algún susto por aquí, que si las tormentas por allá. El circo de la campaña electoral. Se murió Tina Turner y se murió Kenneth Anger (pero de él se ha hablado mucho menos). En fin.

Pues eso. Día de reflexión. Haced el favor de tener cuidado mañana con lo que votáis.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 20 de mayo de 2023

Música para el fin de semana. Tigre Ulli nacieron de una escisión de Las Ligas Menores, y escucharlos casi en bucle estos días me ha alegrado la semana, la verdad. (La semana de la macetita en el balcón, qué cosa más grotesca, ¿eh?)

Poca cosita más que contar.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

 

sábado, 13 de mayo de 2023

Música para el fin de semana. No conocía a Viuda, pero escucharlas me provoca mucha ternura, no sé decirlo mejor. (Aunque lo de la castañuela me da un poco de cosita, eso sí.)

Pues allá se va otra semana, que ha sido complicadilla, pero bueno, ya se acaba. Y empieza la campaña electoral. (¡Socorro!)

Los días pasan y queda poco por contar. Hago un alto en mi lectura de los cuentos de Greg Egan (que es un señor que me vuela la cabeza con cada relato) para empezar la novela de Alana Portero, que acaba de salir y le tenía muchas ganas. Sigo viendo Somebody somewhere, una filigrana maravillosamente escrita que me pone de muy buen humor. Y he empezado a recuperar Frasier, que también me da la vida.

Por lo demás, pues eso: días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 6 de mayo de 2023

Música para el fin de una semana rarísima, que empezó en miércoles y va a llegar hasta el lunes próximo. Pues eso, que esta semana he escuchado mucho a estos chicos, Autoescuela. (Que me recuerdan un poco, a veces, a Mercromina.)

¿Novedades? Pues ya tengo la tarjeta del censo en casa, estoy a ver si saco del armario los pantalones de verano y las naranjas ya saben como a cartón. Empezó la temporada de moscas. Y poco más, la verdad.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 29 de abril de 2023

Música para el fin de semana. Decíamos ayer: EBTG. Maravilla.

Pues se acaba abril, y nos cocemos a fuego lento.

La semana bien, gracias. Lo mejor: ayer vi a M, que hizo un alto en sus muchas obligaciones para venir a alegrarme la tarde.

Por lo demás, no news.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 22 de abril de 2023


Música para el fin de semana. Este viernes se publicó el nuevo disco de EBTG, que da gloria escucharlo, pero esta semana lo que ha sonado en casa más veces ha sido seguramente esta canción de La Sera, que me pone de muy buen humor.

Pues mira, la semana bien. Con sus accidentes y sus cosas, con su cansancio, pero con visitas (qué gusto verte, A), con noticias, con lecturas. Así que, mira, yo qué sé. Todo bien.

Esta noche ha llovido, y todavía está la mañana medio inquieta, con sus nubes gordas. Pero ya empieza a estar en las portadas de las distintas prensas que lo del cambio climático igual no es algo de un futuro ni siquiera cercano. Está pasando ya, y no parece que se pueda revertir. Ni parar. Bienvenidos al escenario de todos los tebeos postapocalípticos que llevo leyendo toda mi vida.

Por lo demás, poca novedad.

Días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 15 de abril de 2023

Música para el fin de semana. Estos días estoy escuchando mucho a Cindy, una banda de San Francisco que me recuerdan un poco (sobre todo en su primer disco) a LeMans, y eso en esta casa son palabras mayores. Te dejan muy buen cuerpo, la verdad.

Bueno, pues la semana bien. Complicada y con catarrazo, pero ahí vamos. Si hasta he podido adelantar alguna lectura pendiente.

Se murió Carlos Tena y todo el mundo se acordó, claro, del lío de Las Vulpess. Tristemente, no servirá para que los mamelucos que repiten como loros eso de que en los ochenta había más libertad que hoy, que no se puede decir lo que cada uno quiera, se lo piensen un poco antes de hablar tonterías. Ángel Casas, que también falleció no hace mucho, caía bien, pero Carlos Tena tenía un puntito medio macarra que lo hacía más cercano, casi como si fuera de tu barrio. Qué pena.

Otra cosa que ha pasado es lo de Doñana y el cortoplacismo cateto. Y, sin salir de lo cateto, lo de Pablo y las esencias de la Hizquierda, que madre mía, se va a ir todo a la mierda.

En fin, nada. Lo dicho. Que la semana ha dado bastante de sí, pero yo sigo cansado y con ganas de vacaciones. O de jubilarme, lo que llegue antes.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

viernes, 7 de abril de 2023

Música para el (larguísimo) fin de semana. Me gusta mucho lo que hace Verde Prato, y me flipa en particular esta versión de un tema de Kortatu, nada menos.

Bueno, pues semana santa. Ayer llegué a casa, después de pasar el día en el Marco Incomparable, y la cocina olía a torrijas recién hechas (canela y azúcar). Magia.

Y poco más. Días intensos, muchísima gente en el trabajo, ganas de encerrarse en casa hasta la semana que viene. (Pero no, claro. Hay que seguir.)

Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 1 de abril de 2023

Música para el fin de semana. En casa estos días está sonando mucho esta gente. Se llaman Jeanines y están un poco en la onda de Heavenly, canciones que me ponen de buen humor. Medicina para un mes de abril que ya se me está haciendo largo.

Porque llegó abril, ¿eh? Nada de bromas. Este año lentísimo avanza a velocidad de vértigo.

Lo mejor de la semana ha sido tener noticias de C el otro día, y ver ayer a otra C, que vino de visita con su familia desde Tenerife. Menuda inyección de alegría.

Por lo demás, este finde es el Salón de Barcelona, o como sea que se llame ahora. No sé cuántos años hace que no voy (igual décadas, ja ja), aunque me siguen enviando acreditación profesional. Ya me daba pereza en su momento, cuando todo era más pequeño, así que ahora ni te cuento. (Echo de menos, eso sí, encontrarme con gente a la que no veo más que en esos saraos.)

Poca cosa más. El día hoy está antipático, medio gris.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 25 de marzo de 2023

Música para el fin de semana. Aquí siempre se vuelve a Yo La Tengo, y menos mal. (No sé cuándo resultan más balsámicos, cuando se ponen bucólicos o cuando descargan la tormenta eléctrica.)

Poco que contar. Llegó la primavera, con su astenia y sus alergias. Arrastro sueño atrasado y tengo unas cuantas lecturas pendientes, pero poco tiempo para ponerme con ellas. Y poca cosa más. (Bueno, sí: el sábado pasado vino de visita F, que me dio la vida ya para todo el fin de semana.)

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 18 de marzo de 2023


Música para el fin de semana, que va a ser largo y complicado (todo es complicado, últimamente). Pues EBTG, que siguen adelantando joyas de su nuevo disco. Un bálsamo.

El frío amaga con volver, por cierto. Tened cuidado ahí fuera.


Días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 11 de marzo de 2023



Música para el fin de semana. Por lo que sea, llevo días escuchando en bucle el EP de Sonolio (del que no tengo ninguna referencia: llegué a él por la magia del algoritmo y mira, estos días raros me está dando la vida).

La semana ha sido larga y ha tenido sus más y sus menos. Algo he leído, alguna cosa he ido viendo, pero vamos, que está la cosa más bien en standby.

Y aquí seguimos. Desde la ventana veo el solazo en la otra acera. El aire mece el papiro en la terraza. Hay que prepararse, que toca irse a trabajar.

Sábado.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

 

sábado, 4 de marzo de 2023


Música para el fin de semana. Suede versionando Because the night. Está todo dicho.

Pues nada, llegó marzo con su outfit polar, y por aquí se ha complicado un algo la cosa y ando un poco cansado, pero bueno, todo en orden.

En casa estamos viendo ahora We are Lady Parts, que es una maravilla. (Muy corta, pero ya han confirmado segunda temporada, así que todo bien.) Y yo estoy a ver si me pongo al día de lecturas en viñetas, que voy con retraso y esto no puede ser.

Poca novedad más. (Bueno, lo de la apertura nocturna del Marco Incomparable con barra de mojitos prefiero no comentarlo, que me da pereza.)

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 25 de febrero de 2023


Música para el fin de semana. Depeche Mode. Porque me encanta la metamorfosis stoniana de Martin Gore, que cada día se parece más a Keith Richards.

Volvió el frío, y en casa estamos encantados viendo The last of us, un episodio semanal que siempre, siempre,  sorprende de una u otra manera y, además, deja buen sabor de boca. Yo estoy leyendo ahora el Gente normal de Sally Rooney, que me la recomendó mucho mi amiga C, y todo el tiempo me hace pensar en el Instagram de hace un tiempo, no sé por qué. Filtros saturados, creo. Hay algo ahí, tengo que darle un par de vueltas.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 18 de febrero de 2023

Música para el fin de semana. De Shego he escuchado canciones aquí y allá en los últimos meses, y siempre bien, pero hasta ahora no me había parado a prestarles atención, y mira, sí. (Aunque la semana ha sido para Yo La Tengo, esto es así.)

Por lo demás, bien poco hay que contar. Solecito y Doctor en Alaska, viene a ser el resumen. Bueno, y las cosas politiqueras (la política es otra cosa), que cada día me dan más grima.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 11 de febrero de 2023



Música para el fin de semana. ¡Que ya ha salido el nuevo disco de Yo La Tengo! En bucle suena desde ayer en casa. (Además, canción nueva de Depeche Mode. De las buenas.)

En fin, semanita complicada, con remates de pintura para terminar de coronarla. Pero mira, hace solecito, compré ayer tebeos (el nuevo de Seguí, una cosa de Sfar: todo bueno), estamos volviendo a ver Doctor en Alaska, a la hortensia de invierno le está saliendo una flor. En fin, todo ok. (Todo muy boomer, ahora que me doy cuenta. Es lo que hay.)

 Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 4 de febrero de 2023


Música para el fin de semana. Girl Ultra. Yo qué sé, yo voy probando. Tiene una canción que se titula Punk, y a mí ya me vale con eso.

Por lo demás, poca novedad. La vuelta a la primera línea ha ido bien, volver a ver a mi gente siempre me pone de buen humor. De tiempo ando regular, y algún tema se me está complicando, pero en general todo OK. Hay por ahí cositas que tengo muchas ganas de leer, pero tendrán que esperar. Hoy he hecho una carbonara casi presentable, que no es poco.

Hasta aquí el resumen semanal.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 28 de enero de 2023


Música para el fin de semana (o lo que queda, que vaya horas de actualizar). Por lo que sea, me gustan cada vez más Las ligas menores. Así que vuelvo a subir este vídeo que compartí hace casi un año.

Pues ya no queda nada. Me corté el pelo, he comprado deportivas nuevas y también unas cuantas camisetas. Hice el calendario, anoté las libranzas, las fiestas, los cumpleaños. Ya está todo preparado para empezar la nueva temporada en el Marco Incomparable. Next monday. (Porque hay que empezar un lunes, claro. Para que todo cuadre.)

Este mes he leído menos de lo que hubiera querido. A cambio, he visto unas pocas películas y series. ¡En qué se me ha ido el tiempo? La verdad es que no lo sé. Y eso me pone de buen humor, ya ves.

En todo caso, como siempre: días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 21 de enero de 2023


Música para el fin de semana. Allo Darlin ya pasaron por aquí hace unos años, pero mira, esta otra sesión suena igual de cristalina y buenrrollista: canciones bonitas, pop, no busquéis otra cosa. Es lo que más me apetece hoy.

Pues otra semana que se va. Con su frío polar, con sus gorriones en el balcón, con sus lecturas, con su buenas o malas noticias. Lo que viene siendo un enero casero. (Ay, y la cuenta atrás que empieza. Para la vuelta al Marco Incomparable, sí.)

En fin. Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 14 de enero de 2023


Música para el fin de semana. Este año lo empezamos con alguna buena noticia musical: próximo disco de Yo La Tengo, flamante nuevo disco de Chico y Chica, pero lo que de verdad me pone del mejor humor es que Everything But The Girl estén de vuelta después de ¡24 años! Y esta canción de adelanto no ha dejado de sonar en el edificio Baxter en los último días. Enjoy!

Por lo demás, la cosa se calienta. (No en la calle, que hoy hace fresquete.) El año electoral va a ser intensito... y asqueroso. Mucho. Y el debate público parece progresivamente más para tontos, con cero comprensión lectora (o auditiva, porque parece que la gente ya no entiende lo que oye), con cero reflexión, con cero empatía.

Y en casa, pues bueno, algunas cosillas pendientes aquí y allá, pero bien. Siempre es bueno empezar el año con unos pocos días libres para coger el ritmo.

Así que sí: días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 7 de enero de 2023




Música para el  fin de semana de cierre navideño. Billy Nomates ha sido otro descubrimiento reciente, y qué bien, empezar el año con una inyección de su energía.

Por lo demás, yo qué sé, la navidad y esas cosas. Descansar, comer, mirar por la ventana, esquivar villancicos y propósitos de año nuevo. (Y eso que este año lo único que me he propuesto es empezar a releer cosas. Tan mal no se me va a dar, digo yo, como para tampoco cumplirlo.)


Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 31 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana, y para el fin de año. A King Hannah los escuché ayer por primera vez, literal, y ya son mi cosa musical favorita de lo que va de mes, y de lo mejor que he escuchado en 2022.(Los descubrí en el listado de los mejores discos tristes del año de Hipersónica, ejem. Por dar pistas.)

Pues se acabó. Mañana, nuevo año. En estos doce meses han pasado tantísimas cosas que pararse a pensarlo de mucho vértigo. Hoy brilla el sol, el cielo está de un azul que da gloria verlo y a ver ese invierno dónde está, que yo lo vea.

¿Mi resumen? Pues, para ser breve... Lo mejor, mi gente. Lo peor, la otra gente. (No importa cuándo leáis esto.)

Otro día hablo de tebeos, de novelas y de cosas, si eso.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

domingo, 25 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana navideño. (Con retraso, pero eh, mañana es fiesta.) He empezado a escuchar estos días a Billy Nomates, y no me acordaba de que ya la conocía por esto con Sleaford Mods. Darme cuenta me ha puesto contento, ya ves.

Pues decíamos ayer... que el tiempo vuela y ya es navidad, en una semana estamos celebrando el año nuevo (y en dos, queriendo que se acabe).

¿Lo mejor de estos días? Encontrarme en el metro, por un cruce rarísimo de casualidades, con mi amiga B (que es la madre de mi amiga C, una carambola que me hace muy feliz, la verdad). No voy a decir que llevaba diez años sin verla, porque igual han sido quince, vete a saber. De las endorfinas de ese reencuentro he estado alimentándome toda la semana.

Poco más que contar. El acelerón raro de las fiestas me despista mucho (más de lo normal).

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 17 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Esto de The Softies lo compartí hace casi un año, pero no está de más repetir, que me gusta mucho cómo suena y, además, tienen el mood correcto para este sábado nublado.

La semana ha sido larga, con su trajín extra, y tengo esa sensación de todos los finales de año: el 2022 ha volado, pero cada mes se ha hecho eterno. Yo qué sé.

(Lo del trajín ha tenido como consecuencia que he estado menos al día del circo del Congreso, y casi mejor, la verdad. También, que  se me olvida contar cosas: vino Mer de visita, lo mejor que me ha pasado este mes.)

En todas partes están ya (desde hace días) las listas de lo mejor del año. Diría, como siempre, que a ver si tengo tiempo de hacer la mía. Pero como seguramente pasará que, como siempre, no la haga, pues nada. No hay lista. Y si la hay, será por sorpresa y de las que uno anota en una hojita deprisa y corriendo: me ha gustado esto, esto y esto otro, que es de lo que me acuerdo. Y mis amigos han publicado eso y esto de más allá: hacedles caso.

En fin, poco más. En una semana, Navidad, y yo aún no he comprado el turrón.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 10 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Se llaman Alvvays y son de Toronto, y estos días han estado sonando por aquí bastante.

Estos días, que han sido raritos y comprimidos, más que populosos en el Marco Incomparable (de verdad, qué gentío y qué pereza), más que lluviosos y hasta un poco complicados. Se me está haciendo larguísimo 2023, no sé si lo he dicho ya.

Hemos visto la segunda temporada de Warrior Nun, que es tontísima, una insensatez detrás de otra, pero yo qué sé. He terminado ya El otro lado, de Mariana Enríquez, que me ha acompañado las últimas semanas. Y poca novedad más.

Hoy parece que asoma el sol y nos da un respiro la lluvia.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 3 de diciembre de 2022


Música para el fin de semana. Riel son argentinos, y los descubrí no hace mucho. Suenan bastante estos días en el edificio Baxter, sobre todo los primeros discos, más básicos y ruidosos.

Terminó noviembre, que se me ha hecho larguísimo, y lo hizo con la llegada del frío a la calle y el calor a los medios y el Congreso y alrededores. (La vergüencita ajena, también.)

El año se va yendo al carajo ya del todo, pero tenemos luces navideñas. Todo bien.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. Qué gusto da comprobar que Kim Deal y sus Breeders siguen en tan buena forma. Y qué gusto recuperar el cielo azul y los ratitos de sol, después de las lluvias y los vientos. Son alegrías  muy parecidas.

La semanita ha venido bien cargada de cosas ahí fuera, con su vergüenza ajena a tope. No merece la pena ni pararse a comentar, pero vaya tela.

En casa hemos empezado a ver Miércoles, la serie de Tim Burton. Y bueno, flojita. Cuatro episodios he visto y los chavales aún no han hecho vida de instituto (al parecer, tienen solo una clase: la de botánica weird que imparte la Ricci). Me parece un desperdicio. Eso sí, la protagonista clava el personaje, está estupenda. (Qué bonito ese baile con música de los Cramps. Las canciones de la banda sonora están bien, en general.) Tim, en serio, ¿ya no te acuerdas de cómo se hace? Bueno, hace años que no te acuerdas...

¿Más cosas? Bien ¡García! y muy bien The Peripheral, por seguir con series.

Y ya es navidad, parece. Luces y gentío por todas partes.

Socorro.

Poco más, de momento.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. BSÍ toman su nombre de la estación de autobuses de Reikiavik, que es un sitio tirando a tristón, según parece. Y a mí me han enganchado con esa chica a la batería (fetiches, ya sabéis) y ese señor con calcetines estampados tocando el tecladito ¡con el pie! Qué maravilla. Y qué bien suena el combo minimalista bajo/batería.

En fin. Noviembre avanza, llega el frío. Todo parece que se va complicando, en general, y en twitter la gente se siente un poco como en el Titanic justo antes del pepinazo, lo que no deja de tener su cosa de comedia, la verdad. (Precioso el espectáculo que está dando Melón Musk, por lo demás.)

Nada nuevo que contar.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 12 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. Se llaman Dry Cleaning, y me gusta mucho esta cosa que hacen de decir la canción, la manera de frasear (muy Laurie Anderson) y el bajo siempre ahí, de columna vertebral. (Además, en este set tienen un algo de Young Marble Giants, que son otro de mis fetiches.)

Pues nada, vamos navegando el mes como podemos. Yo llevo a todas partes El otro lado, de Mariana Enríquez, que es una colección gigante de sus textos periodísticos que me va a tener hechizado lo que queda de mes, si no más. Estuve viendo El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, que tiene dos episodios excepcionales (los dos últimos), y ando también enredado con las entregas de ¡García! y The Peripheral.

Estos días asomarse a los telediarios y tertulias tiene mucho de vértigo. Uno se para un poco a pensar y qué sensación de que todo se acelera y no hay nadie que sepa cómo frenar. (Y de Death Ayuso mejor ni hablamos. Madre mía.)

En fin. Seguimos.

Días tranquilos en el edificio Baxter. (Hoy, con paraguas.) 


lunes, 7 de noviembre de 2022

(por ordenar las cosas un poco, que luego se me olvida)

vinieron a lo de llamar la atención por el cambio climático e hicieron lo suyo en la sala de las Majas, que está relativamente apartada y hay espacio, y bueno, lo previsible; el mal rato de las compañeras que estaban de servicio, lo peor (estuve muchos años ahí y ni me puedo hacer una idea de cómo habría reaccionado yo) 

luego, el circo de siempre, los orcos que se tuvieron que venir de casa o del vermut (eso, lo mejor), control de daños, salas cerradas, salas abiertas al poco rato, aquí no ha pasado nada

y gente consternada
y gente que pregunta
y gente que se acerca a la zona cero
y gente indignada

y la tarde se pasa sin que nos demos cuenta mientras arde internet (es un decir) y qué ultraje, pero lo importante de todo esto es que tienen razón y haciendo estas cosas al menos están en los telediarios, en los titulares, y se habla de que tienen razón pero las formas, de que así no... pero se habla

así que, mira, bien por ellas, ya que los demás no hacemos gran cosa y de arriba van a hacer aún menos y el tiempo se nos acaba



sábado, 5 de noviembre de 2022

Música para el fin de semana. ¿Sabes cuando una canción se cuela en tu cabeza y no deja de sonar un día y otro, y otro? Pues eso me ha pasado con esta Solita Malinconia de la que no sé absolutamente nada, más allá de que no es de la Lio francesa de Banana Split (ahí el algoritmo se equivoca, pero gracias a ese error la escuché, así que ni tan mal).

Pues en eso estamos. Y, sin salir de lo musical, esta semana me he enterado de que el año próximo hay discos nuevos de Yo La Tengo y ¡de Everything but the girl! Todo buenas nocticias.

Por lo demás, qué rara esta semana.

Parece que las temperaturas van ya bajando, y en el trabajo hay que tener la chaqueta a mano.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

martes, 1 de noviembre de 2022

sábado, 29 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. Fin del mundo son de Argentina, y planean bien entre el dream pop y el shoegaze (por decir algo que vaya más allá de, ejem, mis fetiches y que me cayeron bien de primeras).

La Gran Calabaza está cada vez más cerca, el mes se acaba y en casa hemos estado viendo esta semana Heartstopper, una serie que no me voy a cansar de recomendar porque te deja tan buen cuerpo, tan contento de vivir, que debería ser obligatoria. (Abstenerse alérgicos a eso que llaman 'lo woke' arrugando la nariz y enfadados vocacionales: no os va a gustar. Otra razón para verla.)

Yo ando peleándome con un catarro sideral, y aproveché las ganas de sofá y manta para comprar alguna cosilla de leer. (I mean: tebeos.) Que eso también cura.

Por lo demás, qué voy a decir.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 22 de octubre de 2022


Música para el fin de semana. Plumtree hicieron una canción titulada Scott Pilgrim, que inspiró a Bryan Lee O'Malley para sus tebeos. Y esta grabación suena fatal, pero yo qué sé. A mí me han alegrado las mañanas estos días.

Días raros. Por fin llega el otoño de verdad. Pantalones largos, paraguas.

Después de El club de la medianoche y de Los anillos del poder, que han sido un poco bajona, vimos en casa la tercera temporada de Derry girls (maravilla) y la primera de Ms. Marvel, que me funciona mejor en las partes menos superheroicas, y mira, muy bien.

Disco nuevo de Parade y libro nuevo de Mariana Enríquez: como ochocientas páginas de artículos, conferencias, textos variados. Cosas que me alegran la vida.

Por lo demás, sin novedad. Esperando a la Gran Calabaza.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 15 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. El buen hijo tienen un punto dulzón que a mí me gusta mucho y habrá a quien le espante, pero mira, es mi fiesta. (Que además la bajista sea Alicia Cariño no deja de ser un plus.)

Y bueno, qué tal la semana. Yo bien. Llega esa época en que el otoño no acaba de despedir al verano, y empiezo a librar todos los días que no he podido disfrutar a lo largo del año. (Que yo en el trabajo genial, ¿eh? Me río todos los días, y eso me da la vida. Pero vamos, donde mejor estoy es en casa, esto es así.) 

Esa época en la que predico la llegada de la Gran Calabaza, también. ¡Que no queda nada!!

Por lo demás, poca cosa.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 13 de octubre de 2022

me cruzo a veces por las mañanas con una chavala jovencita, delgada y muy pálida, que va siempre muy tapada, con guantes y una pamela que la protege del sol, con gafas oscuras 

y siempre escucho como un rumor en la trastienda de mi cabeza, el ruido que hace Lupita removiendo cajas mientras busca las botas rojas, y la escucho susurrarme propuestas para escribir historias de vampiros de barrio, un poco mayores ya y muy amables, que pasearían por la acera de sombra y se entretendrían en dar de comer a los gatos

en fin, que a veces echo de menos a Lupita

domingo, 9 de octubre de 2022


(probablemente sea una decepción, como todo lo que ha hecho Tim desde ya ni me acuerdo, pero chica, yo qué sé, a mi esto me pone de buen humor)

sábado, 8 de octubre de 2022

Música para el fin de semana. Si se llaman Cayetana tienen, de entrada, toda mi atención. Además, suenan muy bien y la actitud es la que tiene que ser. Cero objeciones.

Y la semana bien, gracias. He leído bastante, charlé con A, que vino a verme, planté un par de cosas que me regaló M, hice unas empanadillas. En el lado de lo no tan bien, decir que duermo regular y ando estos días medio en piloto automático y adormilado. Astenia otoñal, será.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 1 de octubre de 2022


Música para el fin de semana. De The Aislers Set solamente sé que se fueron de gira con Yo La Tengo en algún momento, y eso para mí es ya una mínima garantía.

Vaya semana, ¿eh? En mi caso, al menos he tenido la alegría de ver a M, que estuvo unos días por aquí antes de volverse a Florencia. Bueno, y que en el trabajo estamos ya todos operativos: eso hace que las tardes sean más llevaderas, la verdad.

Pero en el mundo, ay madre, menuda semanita. Cada vez más cerca de la pantalla final, esa que incluye el icono de No Future.

Por lo demás, poquito que contar. El otoño, que hace sus cosas otoñales. Octubre. Calabazas.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

sábado, 24 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Las Robertas son de Costa Rica, y suenan muy a final de verano, que es lo que corresponde esta semana. (De hecho, estos días han sido la banda sonora del edificio Baxter.)

Pues sí, se acabó el verano. Se nota porque todavía es de noche cuando me levanto, y ya se ha puesto el sol cuando vuelvo a casa. Se nota también en que ya está otra vez el barrio petado de gente, y en que la temperatura empieza a bajar: ya se puede dormir con la ventana cerrada, ya hay que echarse una sábana encima.

Por lo demás, poca novedad.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 17 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Estos días escucho en bucle a las Cub, que son (eran) de Vancouver y tocaron durante los noventa. El algoritmo a veces me descubre joyas.

Llovió un poco, las noches han refrescado y, en general, el otoño parece que va anunciándose a su ritmo.

Yo estoy leyendo a Ali Smith, que por lo que sea me tiene enganchado. (Bueno, por lo que sea no: porque es muy buena, y cada dos o tres páginas hace algo que me deja loco.) Y en casa estamos viendo Kleo, que empieza raro y enseguida se viene arriba.

Y poco más que contar, de momento.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 10 de septiembre de 2022


 Música para el fin de semana. ¿Lo que más me gusta, en lo musical? Si nos vamos a lo básico, lo que más: chicas que hacen ruido. Y Hello Mary llevan esa etiqueta con gracia y sin complicaciones.

Pues la semana pasó sin pena ni gloria. Lo mejor: que ayer hice lentejas, y que el jueves vino la pequeña O de visita. (Madre mía, qué grande, qué guapa.) Pero han pasado más cosas. Se ha muerto una reina, no sé si os habéis enterado. Y alguna cosilla más. Que ahora hay llamadas a boicotear Carrefour, por comunistas. (En serio, lo he visto. Por escrito.) Que lo de los elfos negros y las elfas guerreras es una traición a no sé qué. Que si la nueva sirenita no, pero no porque sea negra, ojo: por fea. O lo de Savater hoy de que calor ha hecho siempre, hombre. O lo de Cantó marchándose de su chiringuito para fichar por la tele de Vocs.

No sé, mira. Lo de la extinción está mal visto, pero yo no veo una salida más digna.

Por lo demás, bien. El finde vuelve la calor, pero luego anuncian ensayo general del otoño.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 3 de septiembre de 2022


Música para el fin de semana. Espanto hacen un pop precioso y rarísimo, y no se me ocurre mejor opción para empezar el nuevo curso, la verdad. Porque ya estamos en septiembre, ojo. Esto se pone en marcha otra vez. (Con lo bien que estábamos en el ensimismamiento.)

Pues sí. Se acabaron las vacaciones. La vuelta al Marco Incomparable ha sido blandita, sin mucho aparato. Ya sabéis, reencuentros felices y retomar rutinas que ya salen solas, sin pensar. Además, el otoño está a la vuelta de la esquina y las noches empiezan a ser respirables. Qué sé yo, vamos a poner buena cara y confiar.

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 27 de agosto de 2022

 Música para el fin de semana. Hoy me levanto un poco así, con  ganas de Battiato y de otoño.

La semana bien, gracias. Calor otra vez, casi aburre decirlo. Tardes de pantalla: tercera temporada de The Split (qué bien todo y qué llorera, madre mía, qué gusto), primera de Severance (patas arriba me ha dejado). También, los primeros episodios de la cuarta de Lo que hacemos en las sombras, que nace ya muerta (ejem) pero aún se agarra a unos personajes irresistibles y a un delirio sanísimo.

Poca cosa más. Pasan los días y las ganas de volver al trabajo no llegan, por lo que sea. (El día de vuelta sí que va a llegar, está ahí mismo. Bah.) 

Días tranquilos en el edificio Baxter.


(Bola extra: un poco Astrud también me estoy levantando estos días.)


sábado, 20 de agosto de 2022


Música para el fin de semana. Me gusta volver a Metaluna de cuando en cuando, de la mano de Parade y sus canciones. (En Metaluna se está mejor que en Madriz, fijo, ahora que viene otra vez la calor.)

Una semana de vacaciones gallegas y qué bien todo, ya está dicho.

Lecturas recientes: Los niños de la casa grande, de Ángela Porras, un cuento de terror rural que muy bien. (A la venta aquí por un eurito, hacedme el favor.) La piedra de la locura, de Benjamín Labatut. (Leí, y me gustó mucho, Un verdor terrible, y esto podría ser contenido extra de una próxima edición de coleccionista, no sé si me explico.) No me acuerdo de nada, de Nora Ephron, que es ligero, gracioso y afilado y se lee en un suspiro. Otoño, de Ali Smith, no lo he terminado aún, pero habiendo leído dos tercios puedo decir que me ha enamorado y ya estoy a la caza de sus demás libros.

Visionados: pues además del capítulo extra de The Sandman (qué bonito lo de los gatos, ¿verdad?), estamos viendo en casa Night Sky, una serie de ciencia ficción rarísima, que se cuece a fuego lento y está protagonizada por Sisssy Spacek y JKSimmons (tremendos los dos, qué gusto).

Poco más os cuento.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

viernes, 19 de agosto de 2022

los dibujos del líquen en el alféizar me hacían pensar en el Marte de la trilogía de Kim Stanley Robinson cada vez que me asomaba a la ventana del hotel, porque mi cabeza funciona así cada vez más a menudo: conexiones inesperadas, imágenes que se reflejan en otras imágenes (por ejemplo, en la exposición de Emma Ríos: unas viñetas pequeñitas y unas líneas que me llevan a las tintas sedosas y precisas de Alex Niño; cosas que me ponen de buen humor)

de vuelta de La Coruña, cansados pero contentos: una semana que se puede resumir en largos paseos, mucha y buena comida, lectura, siestas y, sí, también visitar el festival Viñetas desde el Atlántico, aunque en calidad de Invisible, lo que significa que nadie se dio cuenta

me gustaron en especial las expos de Borja González y de Mayte Alvarado (las páginas alineadas descubren ritmos internos que en el libro pasan desapercibidos); la de Emma también, ya está dicho, y la de Canales, que me pareció muy didáctica, bien pensada

(al hilo de esto: tengo problemas con las exposiciones sin originales; no entiendo la mera sucesión de reproducciones digitales, a no ser que haya un discurso, una reflexión, un afán de explicar algo, bocetos, ensayos, el making-of)

y poco más, ya digo: dormir, comer, pasear, leer, mirar (la gente, el mar, los perrillos)

es el segundo año que vamos, y no será el último


 

sábado, 6 de agosto de 2022


Música para el fin de semana. Esta canción de Bleached (Think of you) no me la he sacado de la cabeza en lo que va de semana, por lo que sea. Y tan ricamente, la verdad.

Llegaron las vacaciones, y de momento todo bien. En unos días marchamos al norte, en busca de frescor, relax y paseos al lado del mar. (También hay una cosa de tebeos a la que, por una vez y sin que estuviera planeado, llegamos a tiempo.)

Últimos visionados: pues nos merendamos en tres sesiones la nueva serie de Star Trek, y qué bien, qué cosa más bonita. Antes habíamos visto Paper Girls y también muy guay, aunque hay un par de episodios a lo mejor un poquito confusos que desmerecen del resto. Y, antes de eso, disfrutamos un montón con Irma Vep, que tiene casi todo lo que me gusta y dos o tres cosas más.

Últimas lecturas: La mujer enmascarada, de Elena Cabrera, que recopila el diario que fue publicando en ElDiario.es durante los primeros meses de pandemia. Qué sensación rara recuperar hoy ese tiempo, y qué bien lo reflejó Elena entonces, todas las dudas, los miedos, las emociones. Qué bien que el libro exista y fije todos todos esos recuerdos. (También: A prayer for the crown-shy, lo último de Becky Chambers, una maravilla que te deja buen cuerpo y mejor humor. La verdad, no sé si puedo querer más a Becky.)

Y mientras tanto sigue la calor, y ahora el sainete viene a cuento de las medidas de ahorro energético que se proponen y de un montón de gente que se lleva las manos a la cabeza porque no se enteran o no se quieren enterar, y parece que hay también una crisis porque hay escasez de cubitos de hielo (really?!) y yo ya no sé a qué esperamos para extinguirnos, en serio.

Días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 30 de julio de 2022


Música para el fin de semana. Iggy Pop vino a tocar al Teatro Real, y la verdad es que me pone de buen humor verle pasear sus chichas venerables por el escenario, y escuchar cómo retumba lo de quiero ser tu perro en un sitio tan pulcro.

Por lo demás, he oído que viene otra ola de calor; lo que no sabía es que se hubiera ido la anterior. Lo que sí se termina es el mes de julio. A veces tengo la sensación de que el año no pasa, sino que se va desmoronando a nuestro paso.


Días tranquilos en el edificio Baxter.


 

sábado, 23 de julio de 2022


Música para el fin de semana. Rosalía está de gira, igual os habéis enterado ya. (Ejem.) Y hay como una polémica un poquito cansina a propósito del show, y que en realidad es a propósito de más cosas y tiene que ver, me parece, con los años. Así, algún crítico musical de prestigio ha arremetido, argumentando que no se puede llevar al templo de la música en directo (cito palabra por palabra) un espectáculo sin músicos que no deja de ser, por tanto, un karaoke gigante. Entre otras lindezas, y con aplausos y pataleos a un lado y otro del ring. Yo, leyéndolo, me he acordado automáticamente de cuando, en los ochenta, vino por primera vez (o casi) Marc Almond, acompañado en el escenario únicamente por un magnetófono tamaño XXL en el que llevaba todo el acompañamiento musical pregrabado. Los ataques fueron similares entonces, y buena parte de los que salieron en defensa del bueno de Marc son los que hoy no se enteran de nada a la hora de mirar lo que hace Rosalía en el escenario. (Mi recuerdo de aquello probablemente está medio inventado, que hace muchos años y tengo la memoria regular nada más. Pero creo que se entiende lo que quiero decir.)

En otro orden de cosas, la calor no es que haya vuelto, es que no tiene pensado irse, por lo visto. En casa estamos viendo Hacks, que es una comedia que habla de humoristas y de muchas cosas más. Y yo ya estoy necesitando unas vacaciones con urgencia.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 16 de julio de 2022


Música para el fin de semana infernal. Belle and Sebastian otra vez, que este Tiny Desk suena muy jovial y bastante fresquito. (Cuidao con el sol, Stuart, que pareces una gamba.)

Madre mía, la calor.

Bueno, es que tengo las neuronas (las dos o tres que quedan vivas) al ralentí.

Las cosas siempre se pueden complicar, aunque no te lo creas.

Pero ahí vamos.

(Stranger Things 4 bien, por cierto. No sé a qué viene hacer episodios tan laaaargos, pero por lo demás bien.)

Días tranquilos y en llamas en el edificio Baxter. 

sábado, 9 de julio de 2022


Música para el fin de semana. A Ede me la ha recomendado mi amiga en su última carta, y me ha faltado tiempo para ir a mirar.

Pues nada, aquí estamos. La cosa remonta, pero ahí fuera el mundo no hace más que dar sustos. Y qué pereza, de verdad. Al menos, en casa hemos contratado ya vacaciones para el mes que viene. Unos días de mar y norte es justo lo que nos hace falta para recargar la batería.

Mientras tanto, en la espera, días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 2 de julio de 2022

Música para el fin de semana. He encontrado este cover que hacen First Aid Kit de Runnin up that hill, la canción de moda de Kate Bush. Aquí somos devotos de Kate, esto es sabido. Por lo que sea, esta versión me pone de buen humor. Que mira, no es poco.

Pues la OTAN vino y la OTAN se marchó. El calor vuelve y yo remonto ya el primer catarrazo de la temporada. Lo que no cambia es la pereza, de eso tengo para dar y tomar.

En casa estamos viendo la tercera temporada de The Umbrella Academy, que tiene un duelo de baile divertidísimo en el primer episodio, y unos personajes y un mood tan para mí que, chica, es que me dan la vida.

Por lo demás, llegó julio. Empieza la cuenta atrás de las vacaciones.

Días tranquilos en el edificio Baxter.  

sábado, 25 de junio de 2022


Música para el fin de semana. En esta casa se le tiene cariño a la gente de Belle & Sebastian, y cada nuevo disco suyo me pone de buen humor, aunque a la larga acabe por escuchar siempre las mismas canciones de los mismos primeros elepés.

Cosas que han pasado: la ola de calor se fue y llegó una primavera demorada que da gloria salir a la calle. Hubo elecciones en Andalucía y en fin. La guerra sigue, y siguen los preparativos de la cumbre de la OTAN. (En mi barrio he visto carteles de una manifestación para mañana, con su "Bases fuera" y todo. Qué ternura. Yo qué sé, debo estar supermayor, porque me parece un poco ridículo, a estas alturas y mirando cómo está la cosa alrededor.)

Y en los USA ha pasado lo de la marcha atrás al derecho al aborto.

La verdad, nos está quedando una distopía preciosa, ¿que no?

En fin.

Días tranquilos en el edificio Baxter.. 

 

sábado, 18 de junio de 2022


Música para el fin de semana. Nilüfer Yanya hace una cosa entre el jazz y la bossa y cien cosas más, que seguramente no voy a escuchar muchas más veces, pero que me encaja bien con este final de primavera perezoso y sofocante.

Y es que de poco más se puede hablar: la calor, que este fin de semana parece que empezará a remitir un poquito. (Bueno, también de precios, de las elecciones andaluzas, de la guerra, del parque de atracciones OTAN que se nos viene encima, de lo nazi que no cesa, no sé.)

Días tranquilos (y de ventilador a tope) en el edificio Baxter.

lunes, 13 de junio de 2022

en el apartado de cosas que me ponen de buen humor, el regreso a las listas de éxitos de Kate Bush gracias a la nueva temporada de Stranger Things; porque aquí somos muy de Kate, y también somos bastante de Eleven y compañía

además, vimos una serie británica estupenda (no sé por qué nadie utiliza ya este adjetivo, que suena tan bien y, bueno, sí, tan vintage): In my skin


por lo demás, poca cosa reseñable: la logística se nos ha complicado un poco por aquí, y ahora los días transcurren con más prisa; además, la calor me mata, me amodorra y luego no me deja dormir; la Feria del Libro vino y se fue, y yo volví a no ir (y eso que este año me apetecía); que necesito unas vacaciones, vaya


 

sábado, 11 de junio de 2022

Música para el fin de semana. Sube la temperatura, y el cuerpo pide algo recogidito y a la sombra. Esto de La Bien Querida viene al pelo, creo.

Pues eso, lo que decía: la calor. De qué vamos a hablar, si no. (Qué largo se me está haciendo el verano.)

Actualizando: los gorriones han vuelto al balcón, ya lo dije. A beber, a bañarse. He vuelto a ver también a la señora que viene a dar de comer a los gatos. Y qué gusto abrir las ventanas por la mañana, tempranito, y dejar que corra el aire por la casa. (El aire y las moscas: no todo van a ser alegrías.)

Días tranquilos y de ventilador en el edificio Baxter. 

sábado, 4 de junio de 2022



Música para el fin de semana. Airbag adelantan su nuevo disco con una especie de guiño a Los Planetas de los primeros años que te deja el cuerpo medio raro. Pero mira, Airbag siempre bien. (Dejo aquí, también, alguna de sus canciones que más me gustan, para supervitaminar y mineralizar la mañana.)

Casi no hay novedades, y las que hay tampoco son como para salir de fiesta (endodoncias incluídas). La rutina se ha complicado un poco, pero bueno, todo en orden. Eso, en casa, porque lo del Marco Incomparable empieza a acelerar tanto que es para que suene la tonadilla de Benny Hill, do you remember? (Spoiler: lo de la OTAN va a ser de traca.)

Por lo demás, una cosita que me pone de buen humor: volvieron los gorriones. Así que bien.

Días tranquilos (o así) en el edificio Baxter.

sábado, 28 de mayo de 2022


Música para el fin de semana. De Cate Le Bon habló bien Mayte Alvarado, y a mí con eso ya me vale para curiosear un poco sus canciones. Y mira, pues sí.

Cosas buenas de estos días. Por ejemplo, y sobre todo, la visita de Mer, que hacía dos años y medio larguísimos que no la veía. (Vosotros quedaos con vuestro emérito, que yo ya tengo a mi reina de Grecia.) También, un fresquito inesperado que se ha ido ya, ay. Y los discos nuevos de Cariño y de Julio Bustamante. Y volver a ver a M, que vino con Mer.

Cosas malas. Pues, en general, la pereza que da todo. No hay sorpresas ahí.


Días tranquilos (y ahora ya veraniegos para largo, me parece) en el edificio Baxter.

sábado, 21 de mayo de 2022


Música para el fin de semana. Se llaman Hitsujibungaku, y no tengo ni idea de cómo he llegado a ellas, pero lo que hacen es justo lo que, a veces, me pide el cuerpo. Así que, mira, aquí están.

Por lo demás, madre mía, el lío. Que sí una viruela rara, que si un emérito golfo, que si un calor impropio... yo ya no sé.

En fin, que mayo se me está haciendo larguísimo.

Días tranquilos en el edificio Baxter. (Sacad el ventilador, que esto va a más.) 

sábado, 14 de mayo de 2022

Música para el weekend. Portishead, hace un par de semanas. Y no digo más, que no hace falta.

Lo mejor de estos días, la visita de F el jueves.

Lo menos bien: el verano adelantado, que me agota.

Y, bueno, eso: días tranquilos en el edificio Baxter.


sábado, 7 de mayo de 2022


Música para el fin de semana. Debbie Harry y Suzy Quatro. Las dos tienen más de setenta añazos, y ahí las tenéis. Si verlas no os pone de buen humor, yo ya no sé.

En fin. Nada, que estamos a las puertas del verano ya. Este fin de semana se celebra el Salón de Barcelona, que ahora se llama no sé cómo y se plantea directamente como si la movida del pasado año no hubiera tenido lugar. Se han hecho públicos ya los premiados (Torres, Genie Espinosa y Paco Sordo, todo bien ahí), hay sesiones de firmas, hay alguna exposición que tiene pintaza (la de Gallardo, sin ir más lejos). Eso.

En otro orden de cosas, lo del circo de las escuchas y los espías y espiados. Todo tan turbio y tan grotesco que no sé si es más para reír o para llorar.

Y poco más. La primavera ha venido fuerte y lo de la astenia, que es una cosa que a la gente le da por estas fechas y yo arrastro durante todo el año, lo llevo fatal.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

  

sábado, 30 de abril de 2022


 Música para el fin de semana. Me flipan Sleaford Mods, esto se sabe ya. Esa mezcla de chulería, histrionismo, mala hostia y ganas de bailar, pues mira, que me da la vida.

Y bueno, vaya semanita. Que si tormentas, que si calores. Río de gente en el museo. Más guerra, el susto francés y, en casa, el router que petó (pero, las cosas como son, servicio técnico impecable y en un día nos instalaron uno nuevo).

En el lado guay de la vida, recibí una carta muy bonita de C (seguimos con el papel, otra cosa que me pone de buen humor).

Y ya estaría. Se acaba el mes hoy, y mira que se me ha antojado largo...

Días tranquilos en el edificio Baxter.

lunes, 25 de abril de 2022

esta tarde, volviendo a casa desde el metro por la calle Abolengo, un poco cansado y con la mascarilla en la mano, he mirado arriba, al cielo, justo a tiempo para ver pasar a dos cigüeñas que volaban muy bajo, la panza teñida de oro por el sol

un rato antes, en el tren, he visto a una bulldog jovencita que gestionaba regular lo de subir escaleras, así que la dueña tenía que llevarla en brazos

¿vuestro día qué tal?

sábado, 23 de abril de 2022

Música para el fin de semana. Wet Leg ya sonaron aquí en diciembre, y parece que ahora lo están petando. Ya ves.

Bueno, vaya semanita de lluvias y fríos, ¿eh? En el Marco Incomparable sigue habiendo más gente que en la guerra, los planos en papel se van a acabar y, precisamente porque lo del papel está regular ahora, va a tocar poner excusas y caritas de I'm sorry hasta que se impriman más.

Peor es lo de ahí afuera, claro. No sé si no será mejor ponerse las orejeras y volar en piloto automático, sin prestar atención, porque cada día tengo más claro que esto se nos va de las manos. Que Europa se desmonta, los malos ganan y la distopía se nos sube a las barbas. (Y del clima ni hablamos, Greta, que a ver quién se acuerda ahora de que en pocos años cruzamos el umbral y empieza la cuesta abajo impepinable.)

En fin, vale ya. Esto es de la edad, no me hagáis caso.

Que hoy es Sant Jordi, y Día del Libro. Que regaléis rosas. Que leáis, claro. Lo que os apetezca, eso sí: ni caso a las recomendaciones de los señoros y los escritores serios.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 21 de abril de 2022

vuelve el frío y se van las mascarillas; más o menos

ayer, el día fue uno de esos que llamamos "de perros" no sé bien por qué (qué tendrán que ver la lluvia y el frío con un perrillo que pasea, atento a sus cosas de perrillo); en el museo, la sensación rarísima de verle la cara a la gente: a muchísima gente, además

(menos mal que, antes, en la estación, me encontré con mi amiga C, que siempre me pone de buen humor; no la veía desde antes del virus, y bueno, qué bien, qué alegría, qué buen cuerpo me dejó)

hoy tocaba descanso y me he ido a mirar libros al centro, y de nuevo la extrañeza en los sitios cerrados; llevo la mascarilla en la mano, me la pongo, me la quito, me la pongo otra vez, qué mareo

van a ser días raros estos

 

sábado, 16 de abril de 2022



 Música para el fin de semana. Aquí somos muy fans de Amelia Fletcher, así que verla activa y combativa, con Catenary Wires, con Swansea Sound o con lo que sea que se le ocurra montar mañana, nos da la vida.

Pues estamos en plena Semana Santa, que ha venido con su solanera y sus ríos de gente, madre mía, que se me había olvidado a mí lo que es un Viernes Santo en el Marco Incomparable.

En fin.

Nada, eso. Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 14 de abril de 2022

semanita de torrijas y mucho gentío, con su poco de lluvia y, ya hoy, su cielo azul; todo rarísimo y como a destiempo

en el balcón, alguna hormiga exploradora tanteando el terreno

en la tele, la cuarta (y última, espero) temporada de Killing Eve, que es un despropósito y se sostiene porque amo a los personajes (pero a todos), y no sé si la culpa del asunto es de las novelas, que ni he leído ni pienso leer, o del cha-cha-chá, pero bueno (también está la selección musical, que sigue siendo lo más)

en el transporte público, una selección de CF latinoamericana actual que ha editado Minotauro y que está muy bien, la verdad (El tercer mundo después del sol)

y eso; mediados de abril ya

sábado, 9 de abril de 2022

Música para el fin de semana. (Que va a ser largo, by the way.) Goodbye Joe, de The monochrome set, la descubrí no hace mucho gracias a la versión de Tracey Thorn, y sigue siendo hoy de mis canciones favoritas. Además, suena fenomenal en esta mañana de color gris. (Luego ya la segunda que suena te levanta el ánimo para remontar también el domingo. O eso espero.)

En fin, pues otra semana. El cuerpo pide vacaciones. Y torrijas. Lo primero no va a poder ser. De lo segundo nos ocuparemos el lunes, creo.

Días tranquilos en el edificio Baxter. 

miércoles, 6 de abril de 2022

el fin de semana lo rematé el mismo sábado con la visita sorpresa de M, que venía con una colomba pasquale de tamaño mini  (estaba riquísima, la verdad) y toda su alegría


estos días ha seguido el frío, pero ya hoy la cosa ha cambiado, y esta tarde ha empezado a calentar el sol; he aprovechado para rematar cosillas pendientes, pasarme a comprar tebeos y pasear un ratito


me entretengo buscando en spotify los discos que solía escuchar en vinilo (por ahí andan todos todavía, en la baticueva): cosas de Anne Clark, de Anna Domino, de Jonathan Richman, de Décima Víctima


los gorriones hace tiempo que dejaron de venir al balcón, pero me resisto a retirar el plato con agua, la última vez que pasó y lo hice, no tardó ni media hora en presentarse uno, yo creo que para reprochármelo; volví a poner el agua y volvieron a venir a beber y bañarse, así que no me rindo



sábado, 2 de abril de 2022

Música para el fin de semana. A Pom Pom Squad los traje ya aquí, pero no está de más recuperarlos, aunque solo sea por esos outfits IM BA TI BLES.

En fin. Pues esta semana de cambio de mes ha venido llena de acontecimientos y emociones. (Además, hace un frío que pela, pero ese es otro tema.) Por un lado, mi amiga A vino a presentarnos a su niña, que es monísima y me cae fenomenal ya. Un mes tiene. Por otro lado, y el mismo día, por fin desvirtualicé (o como se diga) a C. ¿Sabéis eso de que, después de mucho hablar con alguien por carta, por las redes, por fin os conocéis y así, cara a cara, de repente os cae regular o todo lo contrario, os cae mejor todavía de lo que esperábais? Pues lo segundo. Y, para acabar, anoche tomamos algo con el amigo CP, que se ha venido a pasar aquí el finde invernal, con su chica y su hijo. Para ver a la familia y eso. Hacía años que no nos veíamos y, bueno, qué risa.

Así que, mira, ni tan mal. A ver cómo rematamos el fin de semana y a otra cosa.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

miércoles, 30 de marzo de 2022

mi amiga F lleva casi todo el mes en Roma, y en estas semanas me ha enviado fotografías de: sus paseos, un tebeo de Zerocalcare, panettones y columbas, un gato tomando el sol, un montón de perros en Monte Mario

las cosas importantes


y hoy, que aquí llueve a mares, he mirado qué tiempo hace allí y he visto que también, que la previsión es de nubes gordas y algún rayo para los próximos días

(la primera vez que estuve en Roma me llovió bastante; la segunda también, pero menos)

sábado, 26 de marzo de 2022

Música para el fin de semana. Llamadme blando, pero escuchar a Soft Cell y Pet Shop Boys juntos y así de efervescentes me pone tierno (y de buen humor). Que a Marc Almond aquí se le tiene cariño.

Pues nada, que la vida sigue, la guerra sigue y la primavera se ha disfrazado de otoño para despistar. Y a mí cada día me puede más la pereza. Que si febrero se hizo largo, lo de marzo está siendo geológico, madre mía.

Esta semana ha venido de visita el amigo G, que está hecho un chaval y siempre me hace reír.

Por lo demás, poca cosa.

Días tranquilos en el edificio Baxter.


(Casi se me olvida: vista ya la primera temporada de Dickinson, y todo bien. Me quedaría a vivir ahí dentro.)


sábado, 19 de marzo de 2022

Música para el fin de semana. Ginebras ya sonaron aquí, pero no está de más recuperarlas. En este formato acústico tienen mucha gracia, la verdad. (Y a mí me alegran la mañana, que es de lo que se trata.)

Esta semana hemos sido marcianos, hemos recibido noticias de una guerra cada vez más impredecible y hemos visto a nuestros propios chalecos amarillos de sabotaje para paralizar el país. Casi dan ganas de volverse a confinar, ¿que no?

Días tranquilos en el edificio Baxter.



sábado, 12 de marzo de 2022


Música para el fin de semana. El pasado jueves se cumplieron los 25 años de la emisión del primer episodio de Buffy, cazavampiros,  la mejor serie  EVER, y yo he rebuscado un poquito (muy poco, en verdad) para encontrar este video en el que los creadores de la sintonía original (Nerf Herder) la tocan en bucle. Yo qué sé, a mí es escuchar los primeros acordes y se me pone carne de gallina siempre.

Por lo demás, en unos días se cumplirán los dos años del estado de alarma. Desde entonces, el mundo ha cambiado. Uno se da cuenta cuando dice que algo ocurrió antes o después de la pandemia, cuando comprueba si quedan mascarillas en casa, cuando lo primero que le pregunta a esa amiga a la que no ve hace tiempo es qué tal, si alguien de su familia.

Lo grave es que, sin que todavía nos demos del todo cuenta, el mundo está volviendo a cambiar ante nuestros ojos, y no pasará mucho tiempo antes de que empecemos a hablar, también, de antes de la guerra (que será la nuestra, no la del abuelo; la nuestra, aunque sea en un frente lejano).

Yo qué sé.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 5 de marzo de 2022


Música para el fin de semana. Otra vez Las Ligas Menores, que les estoy cogiendo el puntillo. 

No hay mucho que contar. Los días se suceden, y los telediarios son cada vez más distópicos. Hoy hace sol, que es lo que cuenta. Esta semana hice una incursión para comprar tebeos, y me volví a casa con lo nuevo de Borja González (maravilla) y de Anabel Colazo (que tiene una pinta estupenda, pero todavía no he podido leer). Y estamos viendo en casa Fringe, que es una cosa que vi a saltos y con muchas lagunas en su momento en la tele generalista y tenía ganas de recuperar en condiciones.

Por lo demás, ¡hoy es el Día del Cómic!

Días tranquilos en el edificio Baxter.