miércoles, 4 de abril de 2018

Algunas cosas que he ido viendo estos días pasados (que igual han sido semanas, time flies).


Películas.

Thor: Ragnarok. Que bueno, bien por los chistes y eso, pero ya. Y le sobra media hora, como a casi todo Marvel en el cine.

Tres anuncios en las afueras. Tengo mis problemas con esto. Está muy bien escrito, los personajes son menos unidimensionales de lo que parece, está todo el mundo genial. Pero algo me chirría, y no sé qué es. (Tampoco me quita el sueño, a ver. La vi, me gustó y luego se me quedó ahí un algo que no acaba de. Y ya.)

Aniquilación. Me gustó mucho, aunque haber leído un par de semanas antes la novela original no ayudó. Y el final es un poquito WTF, la verdad. Pero muy bien, ya digo. Me encanta que haya propuestas de Ciencia Ficción (weird o no weird, yo qué sé) así de potentes. (Y no entiendo esa decisión absurda de la productora de no estrenarla más que en los USA y no sé dónde más, y venderle los derechos a Netflix para el resto del mundo. Como si no confiara en su propia película. O como si pensaran que somos idiotas.)


Spiderman: Homecoming. A mí me ha encantado. Me parece que esta sí es manera de actualizar un personaje sin traicionarlo. (Sorry, guardianes de la continuidad y las esencias.)

Déjame salir. Esta ha sido una sorpresa. Me temía lo peor, después de leer algunas cosas por ahí, pero qué va. Es género asumido y con memoria. Terror con aroma clásico y vuelta de tuerca final, como es de ley.

Logan. Otra que, contra mis propias expectativas, me ha gustado mucho. Con su tono de western, los guiños justos y esa Lobezna (¿se llama así el personaje?, hace mucho que no leo series de mutantes) llena de carisma. En este caso, por cierto, a la peli no le sobra ni un minuto.





Y ahora, series.

La mayor sorpresa de los últimos meses (relativa, pero sorpresa) ha sido Riverdale, la relectura en clave contemporánea del universo de Archie. (Que corre en paralelo con una puesta al día también en el apartado editorial.) Disfruté mucho la primera temporada, a pesar de que a mí los personajes me suenan de lejos, más bien de los dibujos animados que vi cuando era chiquitín. Pero es que, sin quererlo, todos conocemos a Betty y a Verónica, al propio Archie, a todos. La elección de actores y actrices, muy bien. Y los guionistas se lo pasan bomba. Muchas ganas de ver la segunda temporada. (Y de esa otra serie, dedicada esta vez a Sabrina, que promete mucho.)


Altered carbon. Pues mira, no. Las dos terceras partes las dormí. El rollo ciberpunk se me hace un poco bola, creo que funciona mejor leído que filmado. (Y leído se me hace cuesta arriba, la verdad. Salvo excepciones.)

Me ha gustado mucho, en cambio, la tercera temporada de Fargo. Y no solamente porque Ewan McGregor esté ahí. O Mary Elizabeth Winstead. Eso ya justificaría echarle un ojo, pero hay mucho más. Guión, sobre todo.

Y luego, claro, La maravillosa Sra. Maisel, lo nuevo de los Palladino (los padres de las Gilmore, vamos a ver). Que me ha gustado mucho porque está MUY bien escrito todo, porque los personajes son adorables, porque la época, el entorno, la actriz. Pero también me ha parecido a lo mejor un poquito demasiado teatral en la puesta en escena, no sé bien. Pero vamos: fan.



Y se me olvidarán cosas, seguro. Pero vale por hoy.

   

sábado, 31 de marzo de 2018













Más música para el (laaaaaaaaaaaaaaaaaargo) fin de semana. (Aquí somos también fans de Stereolab, esto es sabido.)

Y bueno, que la primavera sigue ventosa y tirando a fresquita, con su lluvia a destiempo y tal. (Y ahora me quejo mucho, porque a ver, pero cuando explote la burbuja del polen verás lo que es quejarse de verdad.)

Poco más, de momento. Seguimos leyendo y viendo cosas. Ya iré actualizando por aquí y dando pistas, que quedan unos pocos días de vacaciones: días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 29 de marzo de 2018




Música para un fin de semana larguísimo (y con torrijas). 

Que estos de Belle and Sebastian tienen nuevo disco. Que suena así. 

Estos días pasados ha pasado mucha gente por el Marco Incomparable para saludar. C desde Venezuela e I desde Florencia (y G desde Cambridge, aunque a ella no la he podido ver). La chica pelirroja ayer. A el fin de semana. M y M. Un montón de gente. Así que muy bien.

Ahora, un poquito de relax en casita.

domingo, 25 de marzo de 2018

Mira, no sé.

Justo antes de comer he visto, en el Marco Incomparable, a L y a su chica, C. Hemos charlado un rato. Verlas juntas me pone de buen humor, me hace feliz.. Me producen mucha ternura. Y podríamos decir que ese ratito me ha arreglado el día, después del madrugón con cambio de hora. 

Y llego a casa, veo en la televisión toda la movida en Barcelona. Y no entiendo nada. Pero nada.

Yo ya no sé. De verdad que no sé.

sábado, 24 de marzo de 2018




Música para el fin de semana. Estos días va a sonar mucho en el edificio Baxter lo nuevo de las Breeders (que sí, que aquí las llamamos así: LAS Breeders), como lo nuevo de Yo La Tengo (no me quito de la cabeza  For you too, qué maravilla) y lo nuevo de Tracey Thorn. Me gusta ver a toda esta gente con sus años a cuestas y haciendo lo que mejor saben hacer (es una manera de hablar, you know what I mean), es una cosa que me pone de muy buen humor.

Por lo demás, esta semana está siendo de las largas, con un tiempo de locos y un panorama sociopolítico (o yo qué sé) como para tirarse por el balcón. Recuperé, eso sí, el ordenador tras unos días en boxes, y muy bien. Y tengo lecturas pendientes de las que me apetecen. Y voy a todas partes con la novela nueva de Fernández Mayo debajo del brazo, que le tenía ya muchas ganas.

Y eso.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Pues brilla el sol y eso, pero a ver...

(current mood, again)















(Calvin & Hobbes by Bill Watterson)

sábado, 17 de marzo de 2018




Música para el fin de semana. Decíamos ayer (ejem) que Yo La Tengo editan disco. Aquí hay unas cuantas de esas nuevas canciones. Escuchándolas, es fácil entender que sean, a día de hoy, mi banda de referencia.

Por lo demás, poco que contar. Están siendo días raros y un poco insomnes, con tanta lluvia y tanto frío y la primavera a la vuelta de la esquina.

jueves, 15 de marzo de 2018

Los primeros números de la revista Madriz coincidieron con mis meses de servicio militar en Zaragoza, y de sus páginas recuerdo muy bien las que firmaba Rubén Garrido sobre su mili en Madrid (por razones obvias), pero también esas primeras historietas de Federico del Barrio (con Elisa Gálvez a veces, un enigma en aquel entonces) que, todavía hoy, tantos años después, conservan toda su frescura y toda su belleza. Recuerdo el impacto, la sensación de ventanas abiertas de par en par.

Todo esto ocurrió antes de la novela gráfica, y cuando lo del cómic adulto como etiqueta apenas era una excusa para dibujar chavalas con poca (o ninguna) ropa.

Todo esto, hoy, todavía hoy, demuestra que los tebeos pueden ser otra cosa, muchas cosas: que en cuatro páginas cabe el mundo entero. 
















sábado, 10 de marzo de 2018










Música para el fin de semana, que promete ser pasado por agua. Más canciones nuevas de la gente que suele sonar por aquí: Yo La Tengo y Tracey Thorn, casi nada.

Por lo demás, bien. Viendo llover desde por la mañana temprano y con un poco de sueño.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

viernes, 9 de marzo de 2018

Cosas que vi ayer.

Por ejemplo, tertulianos pasaditos de paternalismo y con la boca llena de palabros feministas. Sin terminar de entender nada. (Ferreras con la escarapela morada y con fondo musical de cantautoras anglosajonas: su poquito de vergënza ajena sí que daba.)

Por ejemplo, demasiadas banderas de sindicatos grandes. Sindicatos que, me parece, se han apropiado de lo de ayer y lo han desvirtuado. O han querido hacerlo, más bien: fue demasiado grande para que nadie lo desvirtúe.

Señores (señoros) que todavía hoy no entienden nada de nada.


Y luego, también (y sobre todo), muchísima gente en la calle todo el día. Mujeres y hombres, mayores y más jóvenes. Y muchas, muchas chicas muy jóvenes. Airadas, alegres, activas. (Algunas de las que se cruzaron conmigo llevaban hiyab, y eso me pone de muy buen humor.)


Ayer fue un gran día. Y ojalá sea de verdad el principio de algo.


imagen de Carla Berrocal

sábado, 3 de marzo de 2018





Música para el fin de semana. Canciones nuevas de las Breeders (así las llamamos en casa de siempre: 'las Breeders') y de Espanto para un sábado que, al menos de momento, da un poco de tregua en el régimen de lluvias y amanece soleadito y azul.

La semana ha sido rarita, con su pequeño apocalipsis informático incluído (que ahora, en un rato, vamos a ver si remediamos), con su polémica absurda de costumbre cuando se hacen pública listas de 'lo mejor de' o similares: esta vez, a raíz de los Esenciales de la ACDCómic, y que viene a resumirse (trazo grueso aquí, ojo) en un 'a ver por qué no están los tebeos que a mí me gustan' o 'nunca recomendáis los tebeos que yo edito'.

Y eso.

Sigo viendo cosas. Y sigo poniéndome al día con lecturas atrasadas. Ya iré dando noticias de todo ello.

Mientras tanto, toca finde largo en el Marco Incomparable.

Buenos días.

jueves, 1 de marzo de 2018

Se ha hecho ya pública la selección de "Esenciales" del pasado año propuesta por la ACDCómic. (Más en concreto, la del segundo semestre. La del primero se publicó en su momento, pero aquí abajo van las dos para tener una idea de conjunto.)











sábado, 24 de febrero de 2018






Música para el fin de semana. Courtney Barnett y Kurt Vile, porque escucharles me pone de buen humor. Y estos días, con todo el festival de vuelta a la caspa, hace mucha falta el buen humor.

La semana se ha hecho larga. Febrero entero se está haciendo eterno.

Terminé los deberes y voté ya para lo de Ficomic. Ahora toca ponerse un poco al día de lecturas, que llevo algo de retraso (o igual mucho) y se me acumula el trabajo.

Cielo azul, sol de invierno. Días tranquilos en el edificio Baxter.

 

viernes, 23 de febrero de 2018



(Y hoy, en El País, un espacio en blanco. Seguramente, el mejor homenaje. Me ha parecido muy emocionante.)

sábado, 17 de febrero de 2018




Música para el fin de semana. A Slowdive los he trabajado yo poco, pero mira, sí. Desde hoy, fan.

Por lo demás, poca cosa. Amanece gris, como estos días pasados. 

Días tranquilos en el edificio Baxter.

lunes, 12 de febrero de 2018



Leer Locus, además de para aumentar mi presbicia, me sirve para mantenerme más o menos al día de lo que se cuece en el campo de la SF, Fantasía y demás variantes literarias. Me sirve para descubrir a gente nueva que escribe cosas estimulantes. Y me sirve, sobre todo, para reencontrarme con alguna otra gente que tenía un poco en el olvido. Me ocurrió con Ellen Klages hace unos meses, y me ha pasado ahora con John Crowley, conocido por Pequeño, Grande, un novelón que no gustó a mucha gente en el mundillo del fantasy, y del que disfruté mucho (pero MUCHO) su Magna obra de tiempo. Me apetece recuperar algunas de sus cosas, ver qué ha estado escribiendo estos años.

Así que este año va a ser también de Crowley en el edificio Baxter. 

sábado, 10 de febrero de 2018




Música para el fin de semana. Hinds anuncian nuevo disco, y adelantan con esto de aquí arriba, tan chulo. Así que bien.

Cielo azul.

Me escribió C: el coche al desguace, desplazamiento cervical, pero todo OK, dice. (¡Cuídate!)

Poco más.



viernes, 9 de febrero de 2018




Me gusta un montón el cartel que firma Jan para el próximo Salón de Barcelona, pero me pone muy triste leer las cosas que dice en esta entrevista. (Mejor que los niños lean libros, el cómic es un género menor... ¿Esto no estaba superado ya? Bah...)

jueves, 8 de febrero de 2018



Nada. Que hace frío, ¿no?

(Da miedito conectar los noticiarios, que parece que hubiera llegado otra Era Glacial.)

Por lo demás, poca cosa. Días tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 3 de febrero de 2018












Música para el fin de semana, que viene frío y hay que calentarlo.

La Bien Querida, porque no tiene canción que no sea una joya. (Y porque es febrero ya, y todo ayuda.)

Semana de vuelta al servicio activo y bueno, bien. Encuentros y reencuentros, ya se sabe.

Poco más.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

domingo, 28 de enero de 2018




Música para el fin de semana que se acaba ya. Heavenly (y 3).

Meanwhile...

en las redes, bronca absurda sobre un cartel de Mariscal (el Pumby de más abajo), con los argumentos apolillados de siempre (madre mía, no vamos a crecer nunca)

el publirreportaje de la vida cotidiana de los borbones (new generation), que va a dar memes para TODO los que queda de año

el vodevil catalán, que ha pasado ya a la jurisdicción de Alfred Jarry (ojalá Puigdemont disfrazado de Padre Ubú en el Parlament el martes)







y luego, los premios de Angoulême de este año (aquí la lista), y que se ha muerto Mort Walker (ayer mismo), creador de Beetle Bailey o Hi and Lois


sábado, 27 de enero de 2018




Música para el fin de semana:  Heavenly (2 de 3). Y mira, sí, el sol brilla también hoy. 


viernes, 26 de enero de 2018




Música para el fin de semana, que voy a empezar hoy, viernes, porque me viene bien y el lunes ya se acaban mis vacaciones. Y toca acordarse de Amelia Fletcher, que ya se sabe que soy muy fan. Heavenly.

Esto es POP. Con esto tiene que brillar el sol sí o sí.


martes, 23 de enero de 2018

Esto fue una tradición durante mucho tiempo, así que por qué no recuperarla...






lunes, 22 de enero de 2018

Me ha llamado la atención, en el catálogo de la exposición Premio Nacional de Cómic 10 años (2007-2017), que de todos los autores premiados es Prado el único que, a la ahora de hacer balance de estos diez años, señala la ausencia de mujeres entre los galardonados. 



Por lo demás, muy bien el libro, y muy bien el trabajo de Gerardo Vilches y los demás. (Se puede comprar aquí, por cierto.)

sábado, 20 de enero de 2018






Música para el fin de semana soleadito. L7: señoras que me ponen de buen humor (señoras de mi edad, I mean). Y ya está.

Por lo demás, bien. Ya quedan pocos días de relax... 😅


jueves, 18 de enero de 2018

También veo cosas, a veces. Películas, por ejemplo. 

A ghost story, una cosa rara rara, lírica y con bucle final que a estas alturas (la vi la semana pasada) no sé todavía si me gustó, pero igual sí.


Baby driver. Esta sí. Quizá demasiado alargada al final, pero muy bien. Casi podría decir que es uno de los escasos musicales que me gustan, pero tampoco es un musical, a ver... aunque me quedaría a vivir en su banda sonora.

Fe de etarras. También. Muy, muy divertida. (Y toda esa cosa histérica de la denuncia... madre mía, vamos a crecer un poco, ¿no?)

Blade runner 2049. Después de tanto tiempo, iba con mucha prevención. Pero bien, en general. La cosa gana enteros cuando Harrison Ford aparece, eso sí. (Es larguísima y no me dormí: eso no es poco.)

Justice League. Ugh! Menos mal que a Flash le dejan contar tres o cuatro chistes... Mal. Es todo tan seriote y como de cartón piedra, que qué perezón.



 Bueno, y también he visto algunas series (es lo que tienen las vacaciones: uno puede ponerse un poco al día con cosas).

Vi el episodio de navidad de DrWho, con la regeneración y el primer guiño de la nueva Doctora. Último de Moffat, y de los mejores suyos.


Y una cuarta temporada de Line of duty, maravillosa: el policial televisivo británico es punto y aparte.

La cuarta temporada de Transparent me dejó muy preocupado porque me sabía todas las canciones de Jesucristo Superstar que suenan en casi todos los capítulos (y son unas cuantas).

Y me ha gustado bastante la reciente temporada de Black mirror. (La anterior me dejó más frío, y solo me llamó la atención alguno de los episodios, los más explícitamente CF.)

Y eso.


Días tranquilos en el edificio Baxter.


lunes, 15 de enero de 2018

Pues eso, listado con viñetas. Que llega cuando llega, así que cabría enlazar aquí unas cuantas de las listas que durante el último mes han ido apareciendo y hacer mutis tan tranquilos, porque una vez publicada la del amigo Pons (en dos entregas: novedades y reediciones) ya poco queda por decir; pero lo que me apetece de verdad es señalar, de lo que he leído (que no es todo, claro) unas cuantas cosas que me gustaron de manera especial, libros o gente que me llamaron la atención por lo que sea, y a eso voy.

Para mí, lo mejor del año pasado es el libro de Ángel de la Calle (Pinturas de guerra, en Reino de Cordelia), seguido muy de cerca por el sorprendente debut de Ana Penyas en Salamandra Graphic, Estamos todas bien (que fue premio Salamandra/FNAC). El primero lo he leído ya tres veces, tres, y en cada ocasión me aturde, me engancha y me apasiona como hacía mucho tiempo que nada lo hacía. El segundo me parece maravilloso por distintas razones: el tema, el tratamiento gráfico, la ternura de ese retrato de dos mujeres en el final de sus vidas. Y ya después vienen Vivès y Torres y Schrauwen y Jajaja y Gauld y Tsuge y Paco Roca y, en fin, todo lo demás (que no es poco, por cierto).

Pero hay algunas cosas que me gustaría anotar aquí. Al hilo.


La revista M21, editada por el Ayuntamiento de Madriz (ejem) y al cuidado de Enrique Flores, que empezó un poco titubeante y con el tiempo ha ido reuniendo una serie de firmas más que notable. Así, se recupera en sus páginas a LPO o a Víctor Aparicio, a Victoria Martos. Se da cancha a grafistas como Jacobo Pérez Enciso (le tengo un cariño especial, que suyas fueron las portadas de los discos de Esclarecidos). Recoge colaboraciones de muy diversa índole (Carlos Giménez, sin ir más lejos). Y ha permitido a Carla Berrocal, por ejemplo, demostrar que está en su mejor momento (después del excelente Epigrafías del año anterior).

Más revistas: desapareció Voltio (La Cúpula), pero continúa en buena forma La Resistencia (Dibbuks), con su alineación titular dándolo todo: Solís, FHNavarro/Jorge García, Berrio y los demás. Una lectura que deja siempre buen sabor de boca.

El (y también la) Thor de Jason Aaron. Muy entretenido, divertido y con aliento épico.

En la misma línea, pero cambiando de registro, cosas como La imbatible Chica Ardilla o Gata Infernal, usando recursos de comedia juvenil (y hasta millennial, mira lo que te digo) para oxigenar un poco el ambiente superheroico y ponerlo al día, que falta hace.

Los nuevos fichajes de Panel Syndicate: Ken Niimura con su fantasía de cocineras a la carrera, David López con sus superheroínas en la edad del pavo. ¡Frescura!

Larson, de Javi de Castro (Modernito Books). O cómo con un tema que, a priori, no me interesaría nada, son suficientes ocho o diez páginas para atraparme sin remedio. ¡Bravo!

Carlos Maiques, que sigue con Stygryt en la cartografía de sueños y melancolías.

Hopper (FHNavarro), también en 2017.

Tillie Walden, que publicó aquí su Piruetas (La Cúpula) para mi alegría. Otro de los libros del año, hacedme caso.

Tebeos en los museos.

Reediciones: Mort Cinder (Breccia y Oesterheld, Astiberri), Spirou (Franquin y otros, Dibbuks), el Ken Parker de Berardi, Milazzo y más gente, de ECC. Los mamotretos de esos clásicos de Marvel con los que eché mis dientes de lector. Beá (Astiberri y Trilita). Todos esos integrales que acabarán hundiendo nuestras estanterías.

Y libros sobre historieta, claro. De los leídos, los que más he disfrutado: el de Elisa McCausland (Wonder Woman. El feminismo como superpoder. Errata Naturae) y el de Álvaro Pons (La cárcel de papel. Confluencias).



No sé. Todo esto y cien cosas más que se me olvidan. Pero ya es 2018, ya hay cosas nuevas para leer.



sábado, 13 de enero de 2018



Música para el fin de semana. Suave suave con esta gente de Cigarrettes after sex.

Avanzan los días, el año nuevo se va encarrilando y para hoy anuncian más nieve en no sé dónde.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 11 de enero de 2018

Pues eso, lo de siempre, que se me traspapeló ayer y no conté que he leído también dos novelas de Becky Chambers: The long way to a small, angry planet (qué bonito título, ¿verdad?) y A closed and common orbit. (El primero, por cierto, se ha editado en castellano; en Insólita.) Daría un poco lo mismo, pero el caso es que me gustaron mucho: tanto como para leer el segundo casi a continuación del otro. Space Opera fresca y con una mirada contemporánea muy estimulante. 

Y, ya que estamos, y para cerrar un poco el círculo, decir que el año terminó con las primeras páginas de The massacre of mankind, del señor Stephen Baxter, que es el que ahora voy leyendo despacito. Una secuela (autorizada, dicen... ya ves tú) de La guerra de los mundos, que tiene lugar unos años después de ésta y con unos marcianos mucho menos pánfilos. Yo soy muy fan de Baxter, y estos pastiches (ya firmó una continuación de La máquina del tiempo, maravillosa) le quedan muy bien: se nota que los disfruta. 

Pues eso.

miércoles, 10 de enero de 2018



Temporada de listas.

Ahora lecturas (sin viñetas). Con algunas notas rápidas que fui haciendo conforme los terminaba (aunque no siempre, porque soy como soy).


2016 terminaba a media lectura de El libro más peligroso (Kevin Birmingham, ES POP), y fueron sus páginas las que inauguraron el año nuevo. Interesante todo el tema de las legislaciones contra la obscenidad. También los personajes: casi son superhéroes pop, cada uno con sus particulares poderes y enemigos y aliados, con sus "uniformes" incluso, con sus batallitas. (Alguien ha dicho que es una crónica sobre la construcción de la modernidad, pero no recuerdo quién ni dónde. Y sí, también.)

Cómo dejar de escribir, de Esther García Llovet en Anagrama. Me gustó por lo breve y seco. De alguna manera, me recordó a Fernández Mayo (sin que tenga nada que ver). Lo primero que pienso nada más leerlo: canciones tristes (aunque esas dos palabras conducen directamente a Fresán, y para nada).

Rondó para Beverly. (John e Yves Berger, Alfaguara.) Muy corto. Memoria compartida de la esposa (y madre) muerta. Me deja muy frío (igual no he sabido leerlo, no sé).

De Gonzalo Torné me había gustado mucho Divorcio en el aire, así que Años felices (Anagrama) lo cogí con ganas. Y muy bien. Al principio se hace raro que el narrador no te cuente la historia a ti, lector, sino a una tercera persona. Un grupo de amigos a través de los años: afinidades, amores, desvelos, coincidencias, traiciones. Me hizo mucha gracia encontrarme con nombres como Harry Osborn, Jimmy Olsen o Kitty Pryde, 'cause I yam as I yam (y porque sé, además, que son guiños conscientes del autor). Hay que leerlo a tragos largos, eso sí. (Y es de los que apetece releer.)

Últimos días de Nueva París, China Miéville, en Nova (Ediciones B). Mientras lo leo, no puedo evitar la sensación de que en inglés lo disfrutaría más. La sombra de Morrison y su Doom Patrol sobrevuela sus páginas todo el rato. Hay un apéndice para guiarse en el laberinto de referencias y citas, que no sé si hace falta.

Peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez. (Anagrama.) Los dos los disfruté mucho. Relatos fantásticos, a menudo de puro terror (con algún guiño ocasional a Lovecraft). Me encanta el fraseo, tan argentino. Quizá, de todos, el cuento que más me impacta y que es de un horror frío, terrible, es el que da título al segundo libro: Las cosas que perdimos en el fuego.

Con La amiga estupenda, de Elena Ferrante, no pude. No sé, pensé que era otra cosa. Lo dejé cuando ya había leído dos tercios. (Le puse ganas, sí. Pero no.)

Los cinco y yo. (Antonio Orejudo. Tusquets.) Lo empecé a leer esperando algo ligero y me encontré con un poso de amargura que, de primeras, me desconcertó. Pero bien.

Robar en American Apparel. (Tao Lin. Alpha Decay.) Pues a ver... en general, bien. Los personajes, eso sí, me dan lo mismo. Pero la cosa fluye, hay un montaje veloz y muy eficaz y algo de poso queda después. Curiosidad por leer más cosas del mismo señor.

De Chimamanda Ngozi Adiche he leído dos libritos que recogen charlas centradas en la reivindicación feminista: Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Ambos, publicados por Random House. Más satisfactorio el primero, quizá, más brillante. En resumen: verdades como puños y ganas de levantarse y aplaudir.

Esta canción me recuerda a mí. (Joe Pernice. Blackie Books.) Monótono. Todo el rato, la sensación de ya leído, de ya visto. De pronto, en el último tercio, la novela remonta y el personaje femenino se merienda toda la atención y la cosa termina dejando buen sabor de boca.

Lo que dijo Harriet, de Beryl Bainbridge (Impedimenta), se vende como una especie de reescritura de Criaturas celestiales (la maravillosa película del Peter Jackson pre-Tolkien), y eso despista mucho. Como todo en la editorial, impecable. Prosa limpia y británica hasta el tuétano. Todo muy bello, muy turbio.

El cuento de la criada. (Margaret Atwood. Salamandra.) Me gustó mucho el tono, la voz de la narradora. Lo demás es ya sabido. De lo mejor que he leído este año pasado. (Lo peor: la sensación de que, hoy por hoy, todo esto es más creíble que, a lo mejor, cuando se publicó. Salvando las distancias y bli blu bla.)

Cranford. (Elizabeth Gaskell. Alba.) Maravilloso. Personajes entrañables, de los de abrazar fuerte. Es una cosa TAN inglesa, ironía incluída, que no me cansaría de leerlo. Despierta el apetito por esas cosas: más Gaskell, más Austen, qué sé yo. (Ahí flojeo mucho: asignatura pendiente. Otra más.)

Wicked Wonders. (Ellen Klages. Tachyon.) Había leído, hace años, Portable childhoods y The Green glass sea. Una entrevista reciente en Locus me llevó a recuperar a la autora en esta nueva antología, en la que hay relatos extraordinarios. (Sólo por Amicae aeternum ya merecería la pena, pero es que hay muchos más.)

La línea del frente. Kortatu en el título, y así somos en esta casa: atención inmediata. De Aixa de la Cruz me habían gustado mucho los cuentos de Modelos animales (también en Salto de página). La novela no decepciona. Y, por alguna razón, habiéndola leído hace unos meses, pienso en ella y me viene a la cabeza Ballard.

Quédate este día y esta noche conmigo. (Belén Gopegui. Random House.) Aquí me quedé pillado del todo. A veces pienso que la obra de esta mujer me viene como grande, y tengo siempre la sensación, leyéndola, de que me quedan cosas por entender. Pero la amo mucho, porque hay siempre en sus libros, en todos ellos, momentos de asombro genuino, y momentos de arrebato. (Resumiendo, que es gerundio: me ha encantado.)

Women and power. A manifesto. (Mary Beard. Profile Books.) Este librito recoge dos conferencias sobre la relación de la mujer con el poder (o, más bien, del poder con la mujer) en y desde la antigüedad clásica, y cómo de aquellos polvos llegamos a los lodos de hoy. Inteligente, bien engarzado, erudito sin marear.

Leyenda mayor de Ian Curtis. Una locura firmada por el Colectivo Juan de Madre y editada con primor por Aristas Martínez. Un collage de combate, un manifiesto, un work in progress y una bomba de relojería. Me ha dejado muy loco.

Two pints (Jonathan Cape) ha sido mi reencuentro con Roddy Doyle. Reencuentro feliz, debo añadir. Se trata de una colección de diálogos (breves y burbujeantes) en un pub, progresivamente enloquecidos. Muy, muy divertido.



Bola extra: poesía.

Pues sí, este año pasado me he animado. Aunque yo con la poesía me cuesta entenderme, y no sé si sé leerla (o entenderla), pero sé que no sé hablar de ella (porque alguna vez lo he intentado e hice un poco el ridículo, ejem).

He leído en 2017 a Luna Miguel (El laberinto de las sirenas, La Bella Varsovia) y a María Sánchez (Cuaderno de campo, La Bella Varsovia). Que tienen poemas, versos, que no me canso de leer.

He leído Un día negro en una casa de mentira (Visor), que compila todos los libros anteriores de Elena Medel. Y Los poetas que no fueron, de Jean Murdock, en Thule. La aguóloga, de Alicia Álvarez, en Huerga y Fierro.

He leído El poemario de las famosas, de TER. Que me ha sorprendido, porque a lo mejor esperaba más ji ji ja ja y lo que hay en sus páginas es otra cosa.

Y he leído una Antología bilingüe de William Carlos Williams (Alianza), a raíz de Patterson, la peli.

He leído a Vicente Monroy (Rojo Brutal Fluorescente y Encuentra tu lugar en la literatura universal), que en la presentación que hizo del poemario de TER (y que está enlazada unas líneas más arriba) dice cosas hondas y sensatas sobre poesía.

Y he leído a Camino Román (<3 <3 y Accidente, este último en Rialp).


Y eso.




Faltan cosas, claro. Porque soy un desastre, porque se me olvidó anotarlo, porque igual lo tengo a medio leer. (Y falta algún título de ensayo sobre tebeos, pero es que eso va en la lista de las viñetas.)


Este año, más. De todo.





martes, 9 de enero de 2018


Se acabó 2017, pasaron ya las fiestas y vamos a jugar un poco a hacer listas. 

Primero, las cosas que me gustaron del pasado año. Cosas que recuerdo y, al recordarlas, me ponen de buen humor.

En riguroso desorden:


Los perros que Javier Vázquez dibujó en la revista M21 (ver imágenes aquí abajo, porque son totales).




Venecia. (También Oporto, pero VENECIA.)

Darle la mano a José Muñoz en Gijón.

Mi vecino de enfrente. (Sí, este de abajo.)


Selfis en penumbra desde el concierto de Los Planetas en el FIB. (+ selfis luminosos desde Albacete.)

Correo postal de S. (Porque we ❤ correo postal.)

C escribiéndome cosas bonitas.

Estar en el anuario de cómic de la Jot Down. (Me hace una ilusión un poco tonta, no sé. Con lo que yo he sido...)

Reencontrarme con Mazzuchelli y con Nicole Claveloux.


De repente, Gloria Fuertes y Sempé, de la mano y en la misma editorial.

Terminar de leer todo Peanuts



(Seguro que hay más, ya me acordaré. O igual no, qué más da.)






sábado, 6 de enero de 2018




Música para el fin de semana (y para empezar el año con buen pie): The School, que son como galeses o una cosa así, y transmiten buen humor (y su poco de ternura), que falta nos va a hacer, visto lo visto.

Por lo demás, primera semana de relax y bien. Entregué los deberes (más o menos) a tiempo, sigo con la relectura de los álbumes de Monsieur Jean (Dupuy y Berberian, you know), aprovechando que hubo saldo en previsión de una próxima publicación de un integral. Y miro llover, que desde anoche no para.

Días muy tranquilos en el edificio Baxter.

sábado, 30 de diciembre de 2017











Música para el fin de semana (y de mes... ¡y de año!): el disco de Sierra llevo escuchándolo casi a diario desde que salió a la venta, hace ya un par de meses. Y no me canso.

Poco más que contar. Se acaba el año y esas cosas. Habrá días por delante para hacer balance, pero ahora da todo mucha pereza.

(Viendo: The IT crowd. Que me la recomendó la chica pelirroja con muy buen criterio. Y muy bien.)

lunes, 25 de diciembre de 2017

Anoche llegué a casa y, como una boa, me enrosqué en el sofá y volví a ver (hacía ya mucho tiempo) Qué bello es vivir.

Navidad. Y, en Navidad, regalos: una nueva entrega, por sorpresa, del Hopper de FHNavarro.


También, su poquito de música (con She & Him).


Feliz día.



(Actualizando: ¿sabíais, amiguitos y amiguitas, que Ayn Rand y el FBI de la época consideraban Qué bello es vivir pura propaganda comunista? Si eso no os pone de buen humor, yo ya no sé...)

sábado, 23 de diciembre de 2017





Música para el fin de semana. (O, bueno, para el sábado, que mañana es nochebuena y pasado navidad, y a lo mejor habría que ponerse menos melancólicos, yo qué sé.) The National, que suenan tan para gente madura.

Eso, Navidad.

Se marchó Mer, se marcha también C (¡buen viaje a las dos!). En pocos días se acaba 2017 y empiezan mis vacaciones (que empezar el año en casa es hacerlo con buen pie).

Time flies.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Llegó el invierno y la lotería, y es tiempo de felicitaciones y buenos deseos, esas cosas.

Desde el edificio Baxter, ¡felices fiestas!  🎅🎄


(Y, a lo largo de los próximos días, que lo mismo es a lo largo de Enero, las listas de lo que más me ha gustado de 2017. Este año me apetece.)




(La imagen, as always, cortesía de señor AÍSA.)

martes, 19 de diciembre de 2017

Sigo viendo cosas.

Sin ir más lejos, The Punisher, la última entrega televisiva del universo Marvel vía Netflix. Puede que la mejor. Después de Daredevil, que bien, y de Jessica Jones, que muy bien. Después de Luke Cage, que vale, y de Iron Fist, que ni hablar del peluquín. Después de The Defenders, que mira, sí, levantaba el listón y recuperaba lo mejor de las dos primeras. Después de todo eso, llega Frank Castle y tiñe de rojo y de negro la pantalla. Muy bien de tono y de ritmo, muy tremendo todo, muy de ponerte mal cuerpo en casi cada capítulo.


Pues eso. Que muy bien. (Y, como siempre, la alegría de ver en los créditos los nombres de Conway, Romita y Andru: cosas que me ponen de buen humor.)

sábado, 16 de diciembre de 2017





Música para el fin de semana, a quince días de que el año se acabe. Andrew Bird y St. Vincent. Porque sí, porque es una maravilla. 

La semana bien, poco más o menos, que estamos a la espera de un susto relacionado con una bajante que ya veremos. Además, ayer estuvo el fontanero (otro) para una cosilla que tendría que haber sido un rato y acabó empantanando toda la mañana en una sucesión de despropósitos que eran ya de risa histérica. (Faltaron Peter Sellers y el elefante para rematar la escena.)

Esta noche, cena prenavideña con amigos. (No, de empresa no. Hace años que me quité de las cenas de empresa.)

Por lo demás, bien. Pensando en el resumen del año, lo mejor, lo peor, esas cosas que siempre da pereza elaborar, pero gusta leer cuando las hacen otros.

Días tranquilos y casi navideños en el edificio Baxter.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Cosas que NO veo.

Por ejemplo, cada vez más (o, bueno, cada vez menos) y gracias al vodevil catalán de los últimos meses y, last but not least, a la omnipresencia de Ferreras y su Hermandad de Tertulianos Diabólicos (y/o Cansinos), programas de actualidad política y aledaños. 

Que me estoy quitando, vamos.

Más tiempo para ver otras cosas.

Menos mosqueos. (Y sí: días mucho más tranquilos en el edificio Baxter.) 

Cosas que veo.

Por ejemplo, Stranger Things 2. Que me pareció un poco dubitativa en los primeros episodios, pero luego subió el nivel y bueno, qué voy a decir: team Winona (claro). Me acordé mucho, mientras la veía, de los Nuevos Mutantes y los X-Men de la buena época de Claremont. Cosas mías, supongo.

Más. Por ejemplo, Mindhunter. Que tiene el sello Fincher, y eso es ya un valor en sí mismo. Que mide bien sus ritmos y dibuja personajes con chicha (hasta los que te van cayendo mal de manera progresiva, como el protagonista, que, además, me recuerda todo el rato a Albert Rivera: cosas mías, otra vez). Y que te deja con ganas de más.


Y eso. Días tranquilos en el edificio Baxter.

 

sábado, 9 de diciembre de 2017




Más: nueva canción de Belle and Sebastian. Por empezar animosos el día, que luego hay que irse a trabajar y el Marco Incomparable va a estar hasta la bandera...

viernes, 8 de diciembre de 2017

Current mood.






Música para el (largo) fin de semana. Con un día de adelanto, porque sí. 

Aquí, unas personas ya adultas disfrutando como niños chicos: Violent Femmes

Por lo demás, estoy leyendo cosas. Y viendo cosas. Ya iré contando.

sábado, 2 de diciembre de 2017


Música para el fin de semana: Throwing Muses.

Porque hace frío (y eso viene a ser el resumen de la semana).

Por lo demás, bien. Salió M de viaje ayer (¡Camboya!) y mañana es el cumpleaños de la chica pelirroja.

Y en casa estamos viendo Stranger Things 2, que (en general) muy bien, mira.

Días tranquilos (y con calefacción) en el edificio Baxter.